Apenas perpetrado el ataque contra el utilitario del Servicio Penitenciario que trasladaba a la cárcel de Coronda a los imputados por el crimen de Claudio "Pájaro" Cantero, minutos después de haber escuchado el martes los alegatos finales del juicio que les siguen y por el cual seguramente serán condenados, numerosas voces se levantaron para atribuir el cinematográfico episodio ocurrido en la autopista Rosario-Santa Fe a "la monada", en referencia al clan del barrio Las Flores del cual "Pájaro" fue líder indiscutido hasta el día de su muerte. Pero esa acusación contra Los Monos dejaba de lado rápidamente otras hipótesis. Fundamentalmente la que atribuye la autoría intelectual del sangriento episodio rutero a una persona cuyo nombre estuvo presente en casi todas las audiencias del debate oral y público. Un hombre que parece vivir bajo la sombra del apodo de su hijo asesinado: Luis Paz, padre del "Fantasma" Martín Paz, ejecutado el 8 de septiembre de 2012 por intentar quedarse con una parte del negocio narco que manejaban los Cantero, a quien él estaba vinculado familiar y económicamente.
Aquella acusación originaria contra Los Monos tenía cierto sustento en un momento de conmoción por lo sucedido. Es que desde la misma madrugada del 26 de mayo de 2013, cuando Claudio Cantero fue asesinado frente a la puerta de un boliche de Villa Gobernador Gálvez, sus allegados juraron vengar su muerte hasta que no quedara sobre la faz de la tierra ninguno de los que ellos entendían eran sospechosos. Y no tardaron demasiado en implementar el plan prometido. El mismo día que "Pájaro" era sepultado empezó una saga que se cobró al menos una decena de vidas.
No obstante, a medida que fueron pasando las horas y la tensión de los primeros momentos se fue aplacando, hasta los investigadores más lúcidos y conocedores del clan de Las Flores desde sus orígenes empezaron a abrir el abanico y ver otras hipótesis. Es que la mecánica utilizada para intentar asesinar a Luis "Pollo" Bassi, Milton Damario y Facundo "Macaco" Muñoz, el único de los acusados que resultó herido de bala en el ataque, en nada se emparenta con la que Los Monos han llevado adelante para vengar la muerte de "Pájaro".
En ese sentido, investigadores judiciales y policiales que hablaron con La Capital aseguraron que no tienen pistas firmes para identificar a los autores del ataque, y esa ausencia de datos o testimonios que permitan orientar la búsqueda de los responsables de la balacera les permite alimentar teorías e hipótesis sobre cuál fue el verdadero objetivo del ataque, y muy especialmente, quién pudo ordenarlo y ejecutarlo.
Por qué no Los Monos
Entre algunos investigadores existe la convicción de que no fue un ataque de Los Monos. Entre los motivos que los llevan a descartarlo hay algunos que se destacan:
Fue un ataque fallido. Eso en principio descarta a la banda de zona sur, que tiene una larga seguidilla de venganzas ejecutadas en la calle con precisión y resultados asegurados. Como dijo uno de los detectives a La Capital, "Los Monos no fallan en este tipo de hechos" y en ese caso, si la pretensión era asesinar a Bassi, Damario y Muñoz, el objetivo no se cumplió. Quien lo hizo, falló.
Desde que asesinaron a Claudio Cantero, en mayo de 2013, hubo una larga serie de asesinatos atribuidos al clan de Las Flores. Todos esos crímenes fueron urbanos, en Rosario y Villa Gobernador Gálvez. Y el atentado del martes ocurrió en una autopista.
Los Monos, afirman los investigadores, tienen códigos y no se tirotean con la policía. La memoria no registra antecedentes de eso. Y el martes los tiradores no sólo dispararon contra el furgón donde iban los imputados sino también contra el vehículo de apoyo del Servicio Penitenciario que seguía de atrás al furgón hiriendo a dos agentes cuando gran parte de los integrantes de la banda de Las Flores está en cárceles provinciales.
Los crímenes atribuidos a Los Monos desde que mataron a "Pájaro" fueron "limpios", dicen los pesquisas. Significa que fueron planeados y ejecutados con prolijidad y una altísima dosis de eficacia. "Cuando quisieron matar siempre consiguieron el objetivo", recordó un vocero policial. El ataque del martes fue distinto. Aunque tenían ciertas ventajas (nadie parecía esperar ese ataque, los autos en los que iban los delincuentes se pusieron a la par del pequeño convoy penitenciario, dispararon con armas de gran calibre, no tenían más obstáculo que la velocidad, los agentes penitenciarios no les dispararon), los tiradores demostraron desprolijidad e ineficacia. Sólo consiguieron herir a uno de los reos. Y eso, para los detectives, también descarta a Los Monos.
¿A quién apuntar entonces?
Si no fue la banda de zona sur, que pese a las aseveraciones públicas del ministro de Seguridad de la provincia y de su par de la Nación no parece estar desarticulada, entonces las sospechas conducen a otro sector, fácilmente identificable por un episodio ocurrido durante los días que duró el juicio contra Bassi y los supuestos sicarios de "Pájaro". Ante jueces, fiscales y defensores, el acusado como instigador del crimen dijo que quien debería estar sentado en su lugar es Luis Paz, un hombre que según los investigadores también tenía motivos para matar al ex jefe de Los Monos. "No se ha traído acá a la persona que debería estar acusada. A mí, por vincularme a éste hecho, me han matado a mi padre y a dos hermanos", dijo Bassi. Y en ese orden existe la certeza de que ese asesinato fue una venganza de Paz por el crimen de su hijo Martín, acribillado a tiros en septiembre de 2012.
Ese homicidio, jamás aclarado por el entonces juez de Instrucción Juan Carlos Vienna, derivó en la investigación a Los Monos y deparó allanamientos, incautación de una flota de vehículos y el procesamiento de una treintena de personas entre civiles y miembros de fuerzas de seguridad, algunos de los cuales ya fueron juzgados en procesos abreviados. Otros esperan ir a juicio.
¿Por qué se investigó entonces a Los Monos? Porque la principal hipótesis que se manejó en el inicio de la causa fue que Paz padre era el transportista de drogas que desde el noroeste del país llegaba al barrio Las Flores, y por que su hijo Martín se habría quedado con parte de esa mercadería, sin pagarla, para independizarse de la banda. Por entonces, la hija de Paz, Mercedes, estaba en pareja con "Pájaro".
Los que desde el martes se preguntan quiénes pudieron haber tiroteado al furgón penitenciario, y sobre todo quién los mandó, también apuntan a Paz por otro "antecedente": dicen que el hombre empezó su carrera delictiva como pirata del asfalto y asocian ese dato con el lugar donde se cometió el ataque, una autopista.
¿Dónde están?
Tanto Paz como su hija Mercedes debían declarar en el juicio por el crimen de Cantero, pero el 5 de marzo, un día antes de empezar el juicio, se registró su salida hacia Chille por la ruta 7 y no hay registro de que hayan regresado.
Los pesquisas se preguntan por qué Paz estaría interesado en borrar del mapa a los acusados de matar a Cantero. La respuesta la dio el defensor de Bassi, el abogado Fernando Sirio. "A mi cliente y a los otros acusados los quisieron matar porque así se terminaba la cadena de responsabilidades y se evitaba una sentencia. En el proceso se ventiló una situación muy delicada, salieron a la luz cosas que durante cuatro años nunca fueron investigadas".
A todo eso se suma que el hombre tuvo o tiene aún una aceitada relación con el juez Vienna. A ambos se los vio juntos en dos veladas boxísticas en Estados Unidos, país al que viajaron en idénticas fechas y embarcando en Ezeiza con segundos de diferencia. Además, el juez poseía una moto de alta cilindrada que le había regalado Paz y que fue hallada en una concecionaria que funcionaba en Mendoza al 1400 cuyo dueño está preso por tráfico de drogas.
En este marco, mientras buscan pistas y saben que sólo se las podría aportar algún arrepentido o una improbable cámara de seguridad, a los investigadores policiales no les queda más que analizar lo poco que saben sobre el ataque del martes y especular. El propio fiscal Miguel Moreno dijo el miércoles que no se atrevía a asegurar que hayan sido Los Monos. Su duda, razonable según los policías que investigan para él, es un dato más que apunta la búsqueda hacia otro lado.