El ovejero alemán, especialmente adiestrado por la policía provincial para
rastrear estupefacientes, cumplía con su trabajo sin novedades sujetado por un efectivo uniformado
y dos más de civil pertenecientes a la ex Drogas Peligrosas en los operativos de rutina que se
realizan en la terminal de ómnibus Mariano Moreno. Todo bien hasta que el delicado olfato del can
se cruzó con dos mujeres, una adulta y otra adolescente, bien vestidas, que llevaban dos bolsas de
papel madera con cuatro kilos de cocaína.
El hallazgo de la sustancia prohibida se concretó cerca de las 15.30 en
uno de los andenes de terminal. Agentes de la Dirección Provincial de Prevención y Control de
Adicciones, con el apoyo de la sección Perros de la Unidad Regional II, realizan habitualmente
procedimientos de identificación de pasajeros y de transeúntes en general en ese espacio público.
La droga fue detectada cuando dos efectivos de la ex Drogas Peligrosas y
otro a cargo del perro caminaban por uno de los pasillos de la terminal. Allí se cruzaron con una
mujer de unos 40 años y su hija adolescente.




























