POLICIALES

Doble crimen de Callao y Cazadores: "Quedó en evidencia el pacto de silencio policial"

Para el abogado Santiago Bereciartúa el juicio por el doble crimen de Medina y Campos puede marcar un antes y un después dentro de la fuerza de seguridad

Sábado 14 de Noviembre de 2020

“A diferencia de otros casos de gatillo fácil que hubo en la provincia, este es muy particular porque quedó muy en evidencia el pacto de silencio policial por dos jóvenes agentes que con sus declaraciones decidieron romper con las órdenes que les daban”. Así caracterizó Santiago Bereciartúa, uno de los abogados de la querella en el juicio por el crimen de Emanuel Medina y David Campos, el proceso que terminó el jueves con prisión perpetua para dos policías que ejecutaron a las víctimas y condenas de 1 a 7 años a quienes fueron parte de la cadena de encubrimiento que trató de simular un enfrentamiento que no existió.

Bereciartúa se refirió a las agentes Roxana María Ramírez y Jésica Elisabet Lezcano, condenadas a un año de prisión condicional por encubrimiento. En un momento del largo proceso ambas quebraron el pacto de silencio cuando admitieron en una declaración ante sus abogados Franco Galazzo y Sara Marcos, y reiterada ante el tribunal, que fueron obligadas a firmar el acta del procedimiento porque si no perderían sus trabajos. Además confesaron que no hubo enfrentamiento entre los uniformados y las víctimas sino que éstas fueron acribilladas y luego les plantaron armas.

Tras ello, ambas mujeres pasaron a ser parte del Programa de Protección de Testigos y están bajo custodia permanente de Gendarmería, lo que debería impedir que otros 13 condenados que cumplirán sus penas en forma condicional (no irán tras las rejas) se acerquen o se comuniquen con ellas.

>>Leer más: "Hubo un protocolo de encubrimiento: estos chicos no estaban armados ni enfrentaron a ningún efectivo"

“Lo que siempre sentimos desde que arrancó este caso, y mucho más después de que Ramírez y Lezcano declararan, es que no se podía tapar el sol con las manos. Y es por eso que creemos que este caso es particular y puede marcar un antes y un después dentro de la policía”, dijo Bereciartúa.

“Todos deberíamos valorar esos dos testimonios y nosotros lo planteamos a la hora de los alegatos al solicitar al tribunal que, en caso de considerar que las dos agentes debían ser condenadas, que las penas fueran bajas”.

Bereciartúa entiende que “la mejor forma de valorar esos testimonios era imponiendo condenas ejemplares al resto del grupo que llegó a juicio porque de esa manera el tribunal le estaba dando credibilidad a sus dichos y les estaba brindando el apoyo que no habían tenido en la policía que las amenazó desde el primer momento”.

“Estas dos mujeres se animaron a pagar un costo muy alto al decidir declarar qué fue lo que realmente pasó —agregó el letrado— y tanto ellas como sus familiares fueron víctimas de amenazas. Pero hoy saben que valió la pena hacerlo. Y que dejaron un mensaje claro para otros policías que puedan estar inmersos en hechos similares. Esos agentes deben saber que decir la verdad siempre será mejor”.

Tanto Ramírez como Lezcano sostuvieron que los jefes del Comando Radioeléctrico y de la Policía de Acción Táctica que fueron parte del entramado de ocultamiento ejercieron presión psicológica sobre ellas para que firmaran las actas que se escribieron como ellos quisieron y no de la forma en que ocurrieron los hechos. “Se reunieron todos en torno a la División Judiciales para hacer un acta única fijando un discurso oficial que en el juicio quedó al descubierto como una mentira”, expresó el abogado.

Desde lo incierto

Bereciartúa, haciéndose eco de esas palabras, agregó en diálogo con La Capital que “la Justicia local es muy reacia a veces a dictar condenas ejemplares a los policías que son parte de casos de gatillo fácil ya que parten de la base de que quienes investigan en un primer momento son esos mismos policías y por ellos las investigaciones son deficientes. Pero acá se pudo llegar a un juicio con muchas pruebas y evidencias, y si al principio hubo incongruencias fue por esa mala investigación”.

>>Leer más: Condenan a dos policías a prisión perpetua por el doble crimen en Callao y Cazadores

No obstante el abogado aclaró que “después el fiscal que actuó en el caso (Adrián Spelta) echó mano a otros investigadores y poco a poco entre todos fuimos corriendo el velo de impunidad que pretendían aquellos que actuaron en la cadena de encubrimiento”.

Y al respecto comentó que en el marco de la pesquisa pudieron saber que “los policías que no actuaron directamente en los asesinatos fueron enviados aquella mañana de junio de 2017 a cuidar los vallados de las esquinas para no poder ver cómo se alteraba la escena criminal, cómo se plantaban armas y se esparcía pólvora en la mano de una de las víctimas con el fin de hacer creer que manipuló un arma y que hubo un enfrentamiento. Pasó media hora entre el ataque mortal a Emanuel y David y los llamados al fiscal, al Gabinete Criminalístico y a Homicidios, tiempo suficiente para modificar todo el escenario”.

Un fallo inédito e histórico

Bereciartúa, destacó que el resultado obtenido en el juicio no hubiese sido posibles sin el acompañamiento de los familiares de las víctimas y de la Multisectorial contra la Violencia Institucional. “Sin ellos el caso quizás no hubiese avanzado como lo hizo”, expresó.

Al respecto, la multisectorial emitió un comunicado que caracterizó el fallo como “histórico” y dijo celebrar “esta sentencia inédita en la ciudad de Rosario que fue fruto de la lucha colectiva de familiares, abogados y organizaciones sociales, políticas, culturales, sindicales y de derechos humanos por la construcción de memoria, verdad y justicia”.

>>Leer más: Doble crimen: los familiares de David Campos y Emanuel Medina celebraron el fallo

El texto indica que “la Justicia reconoció lo que siempre sostuvimos al reconocer que aquel viernes 23 de junio de 2017 no hubo enfrentamiento” y que a David y Emanuel “los acribilló la policía cuando estaban inmovilizados, desarmados e indefensos”. Ademas, agregaron que “existió una densa trama de complicidades para intentar garantizar la impunidad, tal como suele suceder en los casos de violencia institucional, en los cuales les policías, actuando de manera corporativa, se investigan a sí mismos, alteran la escena de los hechos e instalan versiones falsas de lo sucedido”.

Finalmente, el comunicado expresa que “el Estado contribuyó a reparar algo del daño producido a las familias y a la comunidad toda, sentó un precedente importante y necesario en el camino de garantizar la no repetición de estas graves violaciones a los derechos humanos, reeditando, en el actual contexto democrático, la vigencia del nunca más”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario