Policiales

Divulgaron llamadas clave en la pesquisa contra Delfín Zacarías

Una serie de diálogos entre quien es considerado "el rey de la cocaína" y un proveedor de precursores puso en jaque al hombre apresado en Funes en 2013.

Viernes 18 de Mayo de 2018

"El combustible no camina. Me quiero morir, debe tener algún componente que no camina. No va. Es una cosa rara. Ya es raro el olor. Estoy desesperado por los compromisos que tengo". Este enunciado se escuchó en un audio difundido ayer en la segunda jornada del juicio oral y público a David Delfín Zacarías y otras diez personas acusadas de integrar una red de importación, fabricación y distribución de cocaína. Zacarías fue detenido en 2013 en un chalé de Funes donde se encontraron 300 kilos de cocaína y 2 mil litros de precursores químicos en el marco de un procedimiento que se dio en llamar "Operación Flipper". Según el fiscal Federico Reynares Solari y el inspector de la Policía Federal Eduardo Agostini, la atribulada voz de la escucha reproducida en el inicio de esta nota era del propio Zacarías, quien unas horas antes de ser detenido le hacía una recriminación a su proveedor por la calidad del insumo que le había entregado.

El planteo del fiscal es que la decepción de Zacarías se debía a que el líquido que acababa de comprar no era bueno para transformar la pasta base en clorhidrato de cocaína en la cocina montada en la casa de Las Achiras 2528 de Funes que es, hasta hoy, una de las mayores desmanteladas en el departamento Rosario.

Una voz en el teléfono

La voz que resuena en los audios es muy semejante a la que se le escuchó al propio Zacarías en su extenso alegato del miércoles, cuando aceptó haber trasladado como fletero los dos mil litros de solvente decomisados en Funes, por encargo de una hombre apodado "Pitu". A esta persona que le encomendó el traslado, según dijo, la reconoció al ver un informe televisivo en el programa de Chiche Gelblung sobre narcos de Rosario un año después. Zacarías dice que era Luis Medina, el empresario ligado al narcotráfico que fue asesinado a balazos en diciembre de 2013.

Ayer el fiscal, al difundir al menos veinte audios que son la viga maestra de su teoría, puso toda la carne en el asador. Son las escuchas que a su entender demuestran cómo Zacarías encargó los precursores químicos, cómo los fue a buscar y cómo resultó atrapado con ellos. Quienes están imputados de conseguir los solventes son tres personas de apellido Silva residentes en el conurbano bonaerense, quienes junto a la esposa y dos hijos de Zacarías están entre los once acusados.

Zacarías había declarado anteayer que la persona que le pidió trasladar la carga de solventes a Rosario era un señor de apellido Medina al que apodaban "Pitu". En realidad, ayer las escuchas revelaron que Hugo Silva, cuando conversaba por teléfono con Zacarías o con alguien con una voz idéntica a la de él, lo llamaba "Pitu". Los audios registran cómo, durante días, "Pitu" gestiona ante Hugo Silva la compra de los precursores. Silva a su vez encarga estos líquidos a una tal Lorena. Esos diálogos también fueron captados en escuchas directas por la División Operaciones de la Policía Federal. El inspector Agostini, que actuaba allí como jefe, dijo ayer que esa mujer trabajaba en una empresa química que le suministraba a Silva esos solventes.

El policía hacía interpretaciones tras los audios divulgados. Comentaba cómo Zacarías al hablar con Hugo Silva dejaba en claro una relación comercial. Que hablaba de "cantidad de kilómetros" por cantidad de litros de precursores químicos. Dialogaban también sobre el "precio final". En determinado diálogo los hombres hablan de "dos mil kilómetros". Lo que surge de los diálogos es que los Silva retiran en dos tandas de la compañía química dos mil litros de solventes. Exactamente la cantidad hallada cuando se lo detuvo a Zacarías en Funes el 5 de septiembre de 2013.

El fiscal fue marcando cómo las fechas de los diálogos entre "Pitu" y Silva escalan en la semana previa a la detención de Zacarías. Este último muestra su contrariedad cuando Silva debe aplazar el viaje debido a que Lorena, de la compañía química, le indica que debe atrasar la entrega. La mujer le dice que debe buscar los líquidos en bidones blancos sin ninguna inscripción.

Cuestión de números

Finalmente acuerdan que el precio de la carga que "Pitu" (Zacarías según el fiscal) va a buscar es de 340 mil pesos. "Cuando dicen «necesito precio del kilómetro» y «cuántos kilómetros son», son los señores Hugo Silva y Zacarías quienes hablan. Dialogan sobre cuál sería el precio de la sustancia encargada y retirada", dijo el policía Agostini.

En otra comunicación entre Hugo Silva y su sobrino Javier queda claro el encargo en cantidad y precio. Es del 30 de agosto de 2013, es decir, una semana antes de que Zacarías cayera preso. "Hola. Ahí hablé a este muchacho. Quería saber el precio. Son dos mil litros. 170 mil pesos los mil litros. 340 mil pesos. Llamá urgente para ir a buscar".

Hacia el desenlace Javier le manda un mensaje de texto a Zacarías. "«Pitu» hoy no, el lunes son 2 mil litros de gasoil". Ese día le remite otro. "«Pitu» cuando quieras vení que son dos mil litros de gasoil". En la cadena de eventos, dijo el inspector Agostini, los 2 mil litros se condicen con esos dos mil litros de solvente.

El final se precipita con las escuchas en tiempo real donde la Policía Federal detecta que Zacarías busca los precursores el 4 de septiembre en Don Torcuato. Finalmente detectan que éste habla con su hijo Joel y pacta que se encuentren en Córdoba y Circunvalación. "Le da un punto de referencia al hijo. Eso nos permitió armar postas y adelantarnos al lugar para retratar ese encuentro", dijo el policía.

Decepción

Las últimas llamadas se suponen entre Hugo Silva y Zacarías. El primero le dice "Cómo andas «Pitu»". La réplica de este es preocupada. "Escuchame una cosa, me quiero morir, ésto no es ni parecido a lo que traje la vez pasada. La ropa no causa efecto. Lo que necesito es una solución. Disculpame que te moleste. No sabes los compromisos que tengo".

Hubo tres llamadas del mismo tenor que según el policía detectaban a Zacarías en la casa de Funes. En la última le dice a Silva que le mande algo. "Por favor te pido porque me están haciendo un piquete. ¿Querés que mañana yo viaje a Buenos Aires y espere allá? Aunque sea yo con cien kilómetros salgo del paso". Unas dos horas después de esa llamada la Policía Federal irrumpió en la casa de Funes. Un poco más tarde el helicóptero que traía al secretario de Seguridad de la Nación Sergio Berni aterrizó allí.


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