Un policía rosarino imputado en el sombrío homicidio a balazos de una chica de 23 años en el
barrio Las Delicias fue condenado a 10 meses de prisión en suspenso, luego de que se encuadrara el
caso como un hecho cometido con negligencia, pero sin intención. El mismo juez Correccional que lo
condenó consideró, sin embargo, que subsistieron numerosas dudas no aclaradas por la pesquisa
previa al juicio.
Los enigmas que siempre rodearon a la muerte de Verónica Soledad
Garcilazo se cerraron con el expediente. La condena al cabo Edgardo Peiretti está firme desde hace
tres meses y la semana pasada fue notificada a la sección Sumarios Administrativos de la policía.
Por haber sido acusado de un delito culposo, el antecedente no le impedirá seguir cumpliendo tareas
en la policía.
La joven muerta de cuatro balazos vivía con sus padres y ocho hermanos
en una casa de Flammarión al 5000. La familia se había mudado a esa zona humilde de barrio Las
Delicias dos años antes, desde Molino Blanco. La joven fue ultimada la mañana del 6 de mayo de 2006
desde un utilitario conducido por Peiretti, quien no tenía permiso de portar armas pero le arrebató
la pistola reglamentaria a su compañero.
Esa mañana, los vecinos vieron pasar dos veces un viejo utilitario VW
blanco sin patente. La segunda vez el vehículo avanzó más despacio, como si sus ocupantes buscaran
a alguien. A las 7.45 se escucharon “por lo menos ocho disparos”. Las balas impactaron
en el cuerpo de Verónica tras atravesar la puerta situada a la altura del 5027.
Los familiares de la chica dijeron que había salido a comprar facturas
con su sobrino de cinco años. Al comenzar las detonaciones la joven cubrió con su cuerpo a su
sobrino e intentó resguardarse tras la puerta, que quedó agujereada por cinco impactos bajo el
picaporte.
La chica quedó tendida en el pasillo de tierra, bañada en sangre, y
murió camino al hospital con cuatro balas en el cuerpo.




























