Una empresa acopiadora de cereales de la localidad de Arminda, a unos 50
kilómetros al suroeste de Rosario, sufrió un impactante robo. Un grupo muy bien organizado y con
personas diestras en el manejo de las máquinas que suelen operar en ese tipo de emprendimientos, se
apoderó de unas 120 toneladas de soja. A juzgar por el movimiento de semejante cantidad de
oleaginosa la banda tuvo que utilizar por los menos cuatro camiones con acoplados.
El robo ocurrió la madrugada del viernes pasado en el silo de la empresa de
Oscar Roberto Disciascio que está ubicada sobre la ruta provincial 14, cerca del cruce con la 26 S,
en cercanías de esa localidad del departamento Rosario en la que viven poco más de 400 personas. Se
trata de una firma familiar que tiene una trayectoria de 42 años en el acopio de granos. En el
predio se levantan siete silos, pero la banda al parecer se concentró en uno de ellos.
"En realidad, no pudimos establecer si sacaron algo de los otros. Nunca me
enteré de algo así. No nos había pasado a nosotros y creo que a ningún colega de la región",
manifestó a este diario el propio Disciascio, titular y gerente del emprendimiento.
Fuera de serie. Disciascio comentó que los robos que sufrieron allí siempre
fueron a escala reducida, "de chiquitajes, a lo sumo entraban con un pequeño acoplado o se llevaban
algún motor, pero nada más". Pero en esta oportunidad consideró que tuvo participación "alguna
persona conocedora del manejo de todo lo que hay en una acopiadora". Ayer no había una precisión en
cuanto a la hora en la que ingresaron los ladrones al predio de Disciascio.
Muy cerca del silo se encuentra una estación de servicios. Según la información
que recopilaron los dueños, los empleados del surtidor no advirtieron nada raro, aunque sí
divisaron algo de movimiento dentro del predio. "Aunque no es habitual que se trabaje a esos
horarios, creyeron que éramos nosotros y por eso no prestaron atención ni llamaron a la policía",
dijo Disciascio. Y aclaró que los delincuentes ingresaron al campo tras romper el candado y lo
cerradura del portón principal.
"Necesitaron de la participación de una persona entendida en la materia para
poner en marcha todo esto", remarcó el gerente. El mecanismo que utilizaron para apoderarse de la
soja fue el mismo que se utiliza para la carga habitual de camiones.
Todo el tiempo. Una vez que los ladrones ubicaron el camión en el lugar habitual
de carga, activaron todos los mecanismos necesarios, como la cinta sin fin, la noria y la
elevadora. Según el propietario de la empresa, para cargar un camión con su correspondiente
acoplado se necesitan aproximadamente 45 minutos. "Eso sin contar las maniobras de aproximación y
corrimiento de los vehículos", añadió.
"Creemos que debieron utilizar cuatro equipos completos de camiones, que por lo menos deben
valer 170 mil pesos cada uno", agregó. Los ladrones, además de actuar con mucha tranquilidad al
amparo de la noche, también tuvieron la cautela de hacer pesar cada uno de los camiones para evitar
problemas con el sobrepeso en los caminos que recorrieron tras la huida.
"Hallamos marcas sobre las balanzas que tenemos en el lugar. Evidentemente se cuidaron hasta en
eso. Llegar a puerto con exceso de carga o con menos puede llegar a ser un problema para ellos o
quizás despertar sospechas", sostuvo Disciascio.
La denuncia por la monumental sustracción se radicó en la subcomisaría 16ª de Pueblo Muñoz, de
la que depende Arminda. "Los investigadores nos dijeron que estaban bien encaminados, pero no nos
quisieron dar más datos por la cuestión del secreto de sumario", confió el empresario.
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Tornado
El 11 de noviembre de 2003 varios pueblos del sur provincial fueron sacudidos por un inusitado
tornado que provocó destrozos en propiedades urbanas y rurales. Los silos de Arminda de los cuales
el viernes robaron 120 toneladas de soja fueron uno de los más afectados. "Sólo quedaron las chapas
esparcidas en el camino", recordó ayer Oscar Disciascio.