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En el marco de los procedimientos se localizaron una cocina de drogas y las dos financieras y se detuvo a ocho personas. Además, se secuestraron 4,65 kilos de cocaína, elementos de corte, prensas neumáticas, elementos para estirar la droga, siete pistolas, un revólver, varias escopetas, una carabina, cerca de 2.500 municiones, unos 34 millones de pesos y 30.572 dólares.
El primer eslabón
Hirsch contó que la causa se había iniciado en abril de 2021 a partir de un informante registrado que declaró ante la Procuración de Narcotráfico (Procunar) a cargo del fiscal Diego Iglesias con la asistencia en Rosario de Matías Scilabra, más la fiscal federal 3 Adriana Saccone. “Nos mencionaron que en Valparaíso al 2700 una persona de nombre Facundo Pérez y su hermano Waldo Pérez estaban comercializando droga y que el estupefaciente se lo proveía un ciudadano peruano”, precisó.
El comisario declaró que el trabajo se basó en abundante tarea de calle, tanto de vigilancia como de seguimiento. Se iniciaron con acciones sobre calle Valparaíso, donde advirtieron “maniobras compatibles con venta de estupefacientes”. Se ubicó, según dijo, a Facundo Pérez moviéndose en algunos vehículos. Y se lo filmó dirigiéndose a dos domicilios, uno en Corrientes 1616 y más adelante en Alvear al 800. “Eran lugares de alquiler temporario que utilizaban para acopiar estupefacientes”, dijo Hirsch.
Facundo Pérez y su pareja Ariana G., según consignó Hirsch, realizaban el traslado de un punto a otro de estupefacientes. “También se advirtió desplazamiento de la organización donde hacían cambio de divisas en Ovidio Lagos al 400”, sostuvo ante el tribunal integrado por los jueces federales Osvaldo Facciano, Eugenio Martínez y Mario Gambacorta. El fiscal es Federico Reynares.
Allanamiento en España al 800.mp4
“Utilizaban vehículos que fueron cambiando: una Ranger, un Vento, el Corola del principio, un Audi A5. Un Citroën C4 que secuestramos. Era muy dinámico el cambio de vehículos siempre centrados en Valparaíso como punto de concentración que se hacía fuerte para evitar el control porque era una zona complicada para el tránsito y peligrosa para circular para la fuerza de seguridad”, sostuvo el comisario.
Los seguimientos revelaron que desde el bunker se dirigían a un lugar de cambio de divisas de calle Ovidio Lagos al 400 donde actuaba Marcos Díaz, un ex rugbier de Plaza aludido como “el bolsero” por los investigadores. “Este lugar lo habíamos establecido a través de un seguimiento donde una persona le entregaba una caja de zapatos a una mujer joven. Supusimos que tenía que ver con la entrega de estupefacientes pero nos dimos cuenta de que no. Ese lugar era utilizado como cueva. Y en la caja no había droga sino dinero”, dijo Hirsch.
Según relató el comisario, más adelante en la investigación establecieron que el responsable del lugar era un hombre que se trasladaba en una camioneta Amarok negra sobre la que se hicieron los seguimientos, “que nos llevaron a distintos domicilios, en particular el domicilio del propio individuo seguido en Funes. Nos llamó la atención un domicilio de España y Rioja. Salían de allí con bolsos y mochilas cargados de dinero y esas valijas tipo carrión (o carry on) lo que denotaba una cantidad importante de dinero saliendo de ese lugar”.
Hirsch aseguró que en algunas oportunidades de seguimientos los policías vieron el ingreso de estos individuos, “portando mochilas y estas valijas, y otras llevándolas a la cueva de Ovidio Lagos”.
“En un momento, identificamos a una persona que cooperaba como el titular de la cueva de Ovidio Lagos que identificamos como Román González. También identificamos a una señorita de apellido Alonso que se encargaba de recibir esas cajas de zapatillas de esa persona a las que estábamos investigando por comercio de estupefacientes”.
“No recuerdo de la llegada de alguno de los investigados nuestros a calle España. Sí era permanente a Ovidio Lagos. Lo que sí la vinculación entre Ovidio Lagos y España era permanente”, sostuvo Hirsch.
El momento que empezó a ser de quiebre para la pesquisa fue cuando el 8 de septiembre de 2021, dijo Hirsch, concurrió a un seguimiento con el subcomisario Alejandro Falcón al edificio de calle España.
“Eran pasadas las ocho de la noche. Pudimos establecer que la actividad de calle España era en el piso sexto. Las personas seguidas bajaron en ese piso del ascensor. Hubo una reunión entre una persona que venía de Buenos Aires y tenía actividad en Ovidio Lagos y una mujer que estaba allí presente que habíamos visto en Ovidio Lagos, con una persona de edad más avanzada que salió a saludarlos y después abordó una camioneta Mercedes Benz. Con el dominio del vehículo pudimos establecer que se trataba del señor Shanahan. Ahí se habían intercambiado bolsos y mochilas”.
Baleados desde el bunker
La finalización de la investigación fue abrupta. Fue durante una tarea de seguimiento del día 13 de septiembre en calle Valparaíso y 27 de febrero. El inspector Lucio Lavena y un cabo de apellido Del Valle fueron atacados a balazos. Los tiros los recibió el vehículo en el que se encontraban, una camioneta, impactaron en la parte trasera sin que hubiera heridos. “Nosotros ya teníamos para entonces mucha información y habíamos llegado a un domicilio en calle Espinoza al 6200 que estaba siempre cerrado y concurría Facundo Pérez. Solo se abría con sus visitas. Esto nos hacía suponer que este era un punto importante de acopio. Pero ya habíamos confirmado el movimiento de dinero en escuchas telefónicas. Sabíamos que la señorita Alonso manejaba lo que en su propia denominación era “la cuenta narco”. Ella sabía que era dinero del narcotráfico”, sostuvo Hirsch.
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Para entonces, siguió el comisario, el circuito les parecía cerrado. “Ya teníamos el vínculo entre (las financieras de) Ovidio Lagos y de España”. Se hacían viajes a Buenos Aires, a una oficina de Puerto Madero, para conseguir dólares allá por la diferencia cambiaria más favorable en esa ciudad propiciada, dijo Hirsch, por las grandes cantidades que manejaban.
“Pese al ataque a balazos decidimos seguir con la investigación para darle un cierre pese a la peligrosidad de esa banda. Pero, lamentablemente, dos días después la comisión de seguimiento en la zona de 27 de Febrero fue tiroteada y el cabo Ojeda fue herido en la mano. Ahí hubo un tiroteo. Eso aceleró el cierre de la investigación. Solicitamos allanamientos a la estructura de la banda narcocriminal y para el día siguiente para lo que tenía que ver con la parte financiera”.
El primer escalón fue el de la actividad de venta de droga. “En la calle Espinoza había estructurada una cocina de corte, con precursores químicos para estirar la cocaína, una estructura muy bien montada”, dijo Hirsch.
El que administraba la cueva de calle Ovidio Lagos era Marcos Díaz, que está prófugo hace dos años. La empleada de esa cueva, de apellido Alonso, en una comunicación con su madre reveló que habían tenido un problema interno. Y que Marcos Díaz la había apartado del funcionamiento. “Les dijo que Marcos estaba haciendo las cosas mal porque él sabía que ese dinero que estaba manejando era del narcotráfico pero lo seguía haciendo”, contó Hirsch en el juicio.
Hirsch reveló que en agosto de 2021 se produjo una comunicación relevante desde una cárcel que después supieron era Marcos Paz. “Era un teléfono intervenido, el de Facundo Pérez, y el que hablaba fue identificado como Julio Rodríguez Granton, a quien nosotros ya habíamos investigado en dos oportunidades. Granthon le recriminaba cosas porque no lo atendía. Se sobreentendía que era la persona que le daba las directivas a Facundo Pérez. Rodríguez Granthon dice que ya sabía que había una diferencia de 2% en el pago de las divisas que nosotros interpretamos que era lo que les cobraba el cambista por sobre el valor del blue por el riesgo de la procedencia de ese dinero”, explicó el comisario.
“Pudimos hacer todo el derrotero. El dinero narco llegando a Ovidio Lagos y llegando a España. Y dinero que iba de España a Lagos en un movimiento constante. Era muy claro. Salían valijas y bolsos y mochilas. Era una actividad de cueva. Ya teníamos nosotros a partir de nuestras averiguaciones de que ahí funcionaba un local donde se cambiaba dinero nacional por dinero extranjero.
En general se sabe que la adquisición de cocaína se paga en dólares, prosiguió el oficial. "En los eslabones superiores cuando la cocaína no está fraccionada para la venta y en la cadena de distribución se necesita moneda extranjera para comprar. Es necesario, entonces, aprovisionarse de moneda extranjera para seguir comprando", estableció.
En la primera etapa de los allanamientos a la estructura narco, contó el comisario, hubo detenciones. “A un individuo llamado Alfonso Sciortino en pasaje Zavala. A Marcos Díaz y a su esposa no lo pudimos detener. Al día siguiente se hicieron los allanamientos del manejo del dinero. Se allanó Ovidio Lagos y se secuestró dinero importante. Muchas armas y municiones en cantidad exorbitante. Creemos que Marcos Díaz vio la irrupción a través de las cámaras y en el domicilio de Funes tampoco se encontraban. En la financiera de calle España se allanó el piso 6 se secuestraron 30 millones de una caja fuerte. Después el domicilio del señor Shanahan donde se encontró una pistola con registro de usuario legítimo”, relevó Hirsch.
"El secuestro resultó menor a lo que teníamos contabilizado. Fueron 23 allanamientos entre un viernes y un sábado. El acopio de calle Alvear se desplazaron algunas cajas y se las llevaron a Valparaíso. También allanamos Valparaíso pero después de un intercambio de disparos con personal policial no lo iban a tener ahí. Se nos escapó parte la droga que queríamos secuestrar. Nuestra hipótesis de trabajo es que movilizaban de a 15 a 20 kilos de cocaína por quincena. Por el movimiento de clientes, el volumen de las cajas, asumimos que lo despachado no era menor a 7 o 10 kilos por semana", sostuvo el comisario en el juicio.
En el juicio a Shanahan lo están juzgando por estar en la estructura de la organización narco. La figura contra él del procesamiento es “recepción de sumas de dinero provenientes del tráfico ilícito de estupefacientes”.