Una banda armada copó la madrugada de este jueves la subcomisaría 20ª de la localidad de Arroyo Leyes, ubicada a unos a 23 kilómetros al noreste de la ciudad de Santa Fe. Siete delincuentes según se sostuvo extraoficialmente, algunos de los cuales vestían ropas policiales, redujeron a los dos suboficiales que estaban de guardia, les quitaron las armas reglamentarias, una escopeta, tres termos, los celulares, unos 30 mil pesos en efectivo y el patrullero. Tras ello ingresaron a la casa de un vecino, a unos 70 metros de la seccional, al que también le robaron las pertenencias después de maniatarlo y escaparon en el móvil oficial y en un Peugeot 206 del hombre.
Pocos minutos más tarde, en plena madrugada, el móvil policial fue hallado minutos después en el Callejón Reyna y Benteveos, en la zona de San José del Rincón, lugar donde bajaron cuatro de los delincuentes que huyeron tras enfrentar a tiros a la policía que ya estaba detrás de ellos. En tanto, el Peugeot 206 fue encontrado por agentes del Comando de la Costa en Mocoví y Porocá, en la zona de Colastiné Norte, donde los otros tres ladrones escaparon luego de un nuevo cruce de disparos contra los uniformados que los seguían.
La investigación del insólito episodio quedó a cargo de la Agencia de Control Policial (ACP) Centro Norte de la policía de Santa Fe por disposición de la fiscal Rosana Peresín, quien ordenó las primeras medidas del caso como el registro de los testimonios de los policías de guardia, las víctimas de la casa vecina y los dos presos que estaban alojados en la seccional.
¿Trasfondo político?
En declaraciones al programa “El primero de la mañana” de LT8, el presidente comunal de Arroyo Leyes, Eduardo Lorinz, señaló que lo ocurrido “fue algo extremadamente grave. No es algo que suceda cotidianamente. Nos llama poderosamente la atención que siete personas en un vehículo lleguen a una comisaría, reduzcan al personal, se lleven las armas de los agentes y la camioneta policial, después salgan de la comisaría y que a 50 metros de ahí roben en una casa, se lleven otros elementos y un auto más”.
“Después, a diez kilómetros de Arroyo Leyes, en la zona de Colastiné, esta gente fue interceptada por la policía. Allí se produjo un tiroteo y abandonaron el auto y la camioneta policial, pero hasta ahora no han capturado a nadie”, agregó el mandatario.
Lorinz, quien pertenece al Frente de Todos, exhibió su preocupación porque sospecha de una cuestión política detrás del insólito episodio. “Es muy llamativo lo que sucedió. Estamos a 20 kilómetros de Santa Fe capital por la ruta provincial 1. Es muy raro que vengan a una comisaría de pueblo tan lejana para llevarse pistolas y escopetas habiendo otras comisarías más cerca, con idéntica cantidad de personal de guardia a esa hora de la madrugada”.
“Arroyo Leyes es una localidad muy joven, la de mayor crecimiento demográfico de la provincia de Santa Fe y es muy tranquila. No se caracteriza por altos índices delictivos. Hemos tenido robos pero intervino la policía con patrullajes y controles y así bajaron esos índices. Tuvimos una ola de delitos antes de las elecciones pasadas. No quiero acusar a nadie, pero creo hay cuestiones que tienen que ver con la política”, subrayó el mandatario.
Lorinz dijo que este tipo de situaciones “siempre terminan con vecinos pidiendo cuentas al funcionario de turno. Esto causa un impacto negativo. Nos parece muy raro que vengan desde tan lejos a producir este hecho. En la subcomisaría había dos personas detenidas hace tres meses pero los delincuentes no las liberaron. La banda no vino a liberar a esas personas, fueron por las armas y se llevaron un móvil policial, algo muy llamativo”.
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“Mi primera lectura me lleva a pensar que pudo haber algo más detrás” del copamiento. “Estamos a 20 kilómetros de Santa Fe por una ruta que es muy transitada, muy patrullada y también hay móviles en las calles comunales. A tal punto que los delincuentes fueron interceptados y hubo un tiroteo que los obligó a abandonar los autos. Es algo que no ocurre habitualmente. Por eso tengo muchas dudas por cómo ocurrió todo esto. Actuó mucha gente, se llevaron armas, corrieron un riesgo grande”, concluyó.
Maniatado y robado
Por su parte Alejandro, el vecino de la seccional de Arroyo Leyes al que le robaron el auto y otras pertenencias tras el copamiento de la subcomisaría, no dudó en calificar el hecho como “raro”. “Era la 1.50 de la mañana cuando sentí una voz lejana que me dijo: «policía». Me levanté, pregunté quién era y se quedaron callados”, relató.
Seis de los delincuentes se movilizaron a la puerta de entrada de la vivienda de Alejandro, quien pudo ver que portaban armas calibre 9 milímetros y una escopeta itaka que habían robado en la subcomisaría minutos antes. “Tuvieron el valor de ingresar con las armas robadas y dejar el móvil policial estacionado a 10 metros y a 15 metros está la comisaría desde donde por la ventana se podía ver el auto. Me pareció todo muy raro”, recalcó el vecino en medios de la capital provincial y en cuanto al accionar de los efectivos.
Los ladrones comenzaron a solicitarle dinero al vecino que decidió darles lo que tenía en su poder. “Me pedían los dólares, les dije que les habían pasado el dato equivocado”, agregó. Y recalcó que dos o tres de los ladrones estaban vestidos de policías. “Nunca vamos a saber cómo son las cosas, pero que hayan robado en 30 minutos y no se haya llamado al 911 enseguida me parece muy raro”, afirmó Alejandro en relación con el accionar de los agentes que permanecieron en la subcomisaría.
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Hace dos meses que Alejandro llegó desde Estados Unidos, algo que lo hizo pensar en que por eso le pedían dólares. “Nunca me pasó algo igual en ningún lado”, recalcó el hombre. Y contó que una vez que los ladrones se fueron, él logró desatarse y fue a la subcomisaría donde se topó con los agentes, que minutos antes habían sido atacados, en buen estado. “Nosotros no vimos que estuviesen atados, ni el lugar desordenado. No había indicios de algo violento”, confirmó la víctima dejando un manto de sospechas sobre el copamiento.
“Se escaparon y los tuvieron al lado, corriéndolos los hubieren alcanzado”, agregó Alejandro tras calificar la situación como “increíble”. El mismo hombre propuso a los policías localizar su Iphone a través de su clave, pero no tuvo respuesta. “Aunque sea para saber donde estaba el teléfono”, pidió.
El auto que los delincuentes le robaron y luego dejaron abandonado fue perforado por varios disparos en la chapa y el vidrio trasero en la persecución y enfrentamiento con los efectivos del Comando de la Costa. “El acompañante disparaba a la policía con tan mala puntería que pegó en el vidrio trasero y lo rompió”, contó Alejandro.