Segovia estaba sentado junto a unas quince personas frente a una casa de Riobamba al 7500 cuando recibió un balazo en la cabeza el 4 de septiembre de 2011. El tiro fue efectuado por uno de los dos muchachos que pasaron en una moto y el proyectil le perforó el cráneo y le provocó pérdida de masa encefálica. Estuvo en terapia intensiva desde entonces y falleció el 24 de noviembre de ese año en el Hospital de Emergencias.
En tanto, el 14 de septiembre del 2011 González fue detenido en una casa de la zona oeste de la ciudad. Junto a él fue apresado un adolescente de 14 años por haber participado del violento suceso. El 9 de octubre del año pasado, el juez de Sentencia Gustavo Salvador lo condenó a 11 años de cárcel por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad. Pero el abogado defensor, Rodrigo Mazzuchini, apeló el fallo y ahora los camaristas Daniel Acosta, Georgina Depetris y Carlos Carbone confirmaron la sentencia de primera instancia.
En su alegato, el abogado sostuvo que sólo un testigo señaló que su cliente fue el autor de los disparos. “En la investigación surgió que muchas personas dijeron que (González) estaba en su casa festejando su cumpleaños. Además, el informe médico determinó que Segovia murió a raíz de infecciones pulmonares por lo tanto no se se sabe si falleció a raíz del disparo”.
El fiscal de Cámaras Guillermo Camporini realizó una lectura diferente. “Uno de los testigos lo vio disparar y otro observó a González que iba en la moto como acompañante. Los dichos de quienes dijeron que (el acusado) estaba en su casa festejando su cumpleaños son falaces”, dijo el responsable de la acusación.
Un testigo clave. Para ratificar el fallo, el camarista Daniel Acosta ponderó el testimonio de Sergio Daniel A., quien presenció el hecho “Estaba en la esquina de Riobamba y Pasaje 1756 con Segovia y otros amigos cuando pasaron “Tarta” y “Maxi” en una moto Gilera gris y roja. La moto la manejaba Tarta y atrás iba Maxi que gritó «dale puto» y empezó a los tiros. Hizo tres tiros y nos tiramos al suelo. Uno (de los balazos) le dio a Juan en la cabeza. Se fueron por Riobamba hacia las vías. No sé por qué nos tiraron porque nunca tuvimos problemas con nadie”, declaró el testigo en los Tribunales.
Acosta ponderó que Sergio A. realizó su relato poco después del ataque en la subcomisaría 22ª y tuvo en cuenta que “presuntamente pertenecía a una banda que mantenía una disputa territorial en el barrio con el joven condenado”. Con relación a ésto el magistrado entendió que la víctima era parte de “un colectivo violento que disputaba el territorio con el imputado”.




















