Policiales

Confirman fallo contra Diego Ochoa como instigador del crimen de Pimpi

La Cámara Penal ratificó la condena a once años de prisión para el ex líder de la hinchada de Newell's, acusado de mandar a matar a su antecesor.

Martes 22 de Mayo de 2018

La audiencia fue breve, casi una formalidad. El ex jefe de la barra de Newell's Diego "Panadero" Ochoa, de buzo deportivo rojo bajo el chaleco antibalas, se sentó en una mesa junto a sus nuevos abogados. En otra mesa se ubicaron dos fiscales. Se hicieron las presentaciones de rutina y el tribunal dio a conocer su decisión de confirmar la condena a 11 años de prisión impuesta a Ochoa por instigar el crimen de su antecesor en la tribuna, Roberto "Pimpi" Caminos. El trámite duró tres minutos y medio. El Panadero se retiró escoltado y esposado por un pasillo de Tribunales sin disimular el enojo.

La cita, a las 13 de ayer, convocó a numerosos policías que reforzaron la vigilancia en una sala amplia a la que sólo asistió la pareja de Ochoa. Los jueces de segunda instancia Carolina Hernández, Bibiana Alonso y Alfredo Ivaldi Artacho leyeron los cinco renglones finales de su sentencia, que confirmó la condena dictada al Panadero un año atrás en un juicio oral. Los motivos de esa decisión unánime están explicados en las más de 40 páginas del fallo que quedó a disposición de las partes.

Un año atrás

A fines de febrero de 2017 Ochoa había sido condenado por un tribunal oral a 11 años de cárcel como instigador del homicidio agravado por el uso de arma de fuego de Pimpi Caminos, baleado a la salida de un bar en marzo de 2010. A esa pena se le acumuló una sanción previa de 2 años y 4 meses que el ex barra cumplía de manera condicional por portación de arma de guerra. Las dos se unificaron en 13 años y 4 meses.

Esa condena había sido cuestionada desde dos frentes. Por un lado, los fiscales Luis Schiappa Pietra y María Eugenia Iribarren estaban disconformes con el monto de la pena: pretendían 17 años. Por otro, los abogados de Ochoa reclamaban la absolución. Todo esto se discutió en febrero en una audiencia de apelación. Luego los jueces se retiraron a deliberar y ayer convocaron a las partes para informar su veredicto.

"Abogados apretados"

Ochoa, habituado a declarar en juicios, esta vez sólo dijo un par de palabras ante una pregunta de la jueza Hernández. La presidenta del tribunal quiso saber por qué lo acompañaban los defensores Mariano Scaglia y Hernán Tasada en vez de los que habían actuado en la apelación, Ignacio Carbone y Paul Krupnik. "Es una nueva defensa como consecuencia de que mis abogados han renunciado porque fueron apretados. Sería importante que la Fiscalía lo investigue", respondió.

Cuando el trámite terminó, los fiscales le aclararon a Ochoa que sólo investigarán esa cuestión si presenta una denuncia penal sobre esos "aprietes" que él vincula con sus declaraciones del 13 de abril pasado en otra causa por homicidio (ver aparte). El abogado Carbone, sin embargo, asegura que renunció al cargo por cuestiones de colisión ética, dado que esos dichos de Ochoa aluden a Los Monos y él también interviene en la causa contra la banda.

"Que se haya confirmado la línea de trabajo de la Fiscalía nos deja conformes", dijo al salir la fiscal Iribarren, para quien el caso es revelador de "la problemática de la violencia en el fútbol".

Scaglia, en cambio, consideró que es "un fallo injusto" y adelantó que su tarea junto a Tasada será presentar un recurso de inconstitucionalidad ante la Corte provincial. "La verdad histórica es que no fue el autor intelectual de la muerte de Caminos", indicó.

Fantasma en Ezeiza

Pimpi fue asesinado a balazos a la salida del bar Ezeiza, que estaba en Servando Bayo al 1400, la madrugada del 19 de marzo de 2010. En un primer juicio fueron condenados René Ungaro y Carlos Alberto "Betito" Godoy a 11 años de prisión como autores materiales y Emanuel Suárez a 6 años y medio como partícipe secundario.

En aquel proceso Ochoa estuvo bajo leve sospecha pero la causa en su contra se archivó. Hasta que tres años después fue acusado a partir de escuchas que mostraban su vínculo con Betito Godoy.

El año pasado los jueces Edgardo Fertitta, Marisol Usandizaga y Julio Kesuani lo condenaron al entender que influenció a Godoy para que éste matara a Pimpi. Cuando lo mataron, hacía poco más de un año que Caminos estaba alejado de la barra, desde que Eduardo López perdiera la presidencia de Newell's en diciembre de 2008. Para los jueces, el barra depuesto se había convertido para Ochoa en un "fantasma" que amenazaba con volver a controlar el paraavalanchas.

Al confirmar esa condena, los camaristas ubicaron el crimen en el contexto de una pelea por el control de la hinchada: "El hecho se enmarcó dentro de la disputa de dos barras enfrentadas. La comandada por Caminos, que habiendo estado cierto tiempo detenido había recuperado la libertad, y la que estaba surgiendo cuyo líder más visible era Diego Lucas Ochoa".

Luego de descartar nulidades y avalar las escuchas, los jueces consideraron válidos los dichos de algunos personajes enfrentados a Ochoa. Rosa Caminos, hermana de Pimpi, contó que Godoy nunca había tenido problemas con Pimpi hasta que se integró al grupo del Panadero. El ex barra Matías Pera contó que "Ochoa era el cabecilla del grupo, el ideólogo". Y expresó que "mientras Pimpi estuviera vivo, la posibilidad de que volviera estaba".

Otro de testimonio clave fue el de Sergio "Quemado" Rodríguez, padre del asesinado Maximiliano "Quemadito", quien integró la barra desde 2008 hasta que intentó sin éxito desbancar a Ochoa. Según su padre, cuando mataron a Pimpi el Panadero comentó ante un grupito de cinco o seis hinchas: "Me saqué el fantasma de encima". Por último se consignó el testimonio de un barman quien aseguró que Ochoa y Betito celebraron con champán la muerte de Pimpi.

Para los jueces quedó claro que Ochoa ejercía el mando en la barra y que de una orden directa suya dependía la "descarga de violencia". Pero el elemento que remarcaron como decisivo es la relación de Ochoa con Betito, a quien —según reseñan— le garantizó cobertura legal, le envió desde camisetas hasta entradas o mancuernas cuando estaba preso y hasta le pagó un "sueldo", tal como quedó registrado en una escucha.

A esto se suman los llamados de Betito a Ochoa en instantes cercanos al crimen. A minutos de ocurrido, entre las 5.25 y las 5.30, efectuó tres alertas de Nextel. Luego se comunicó cuatro veces con él. Estos llamados, para los jueces, tienen un peso "insoslayable" que terminan de ubicar a Ochoa como instigador del homicidio.

tras las rejas. El Panadero debe afrontar aún un juicio como instigador del crimen de otro barra de Newell's.

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