Andrés Souza, el joven estudiante de Ciencias Económicas que la noche del 5 de
agosto de 2008 asesinó de un balazo a su novia Gabriela Núñez en Sucre al 1100, fue condenado a
pasar trece años en la cárcel al ser declarado culpable del delito de homicidio agravado por el uso
de arma de fuego. La jueza de Sentencia Carina Lurati le impuso esa sanción tras evaluar las
pruebas en su contra y dispuso que el condenado pague una indemnización a los familiares de la
chica de medio millón de pesos en concepto de daño moral y material.
El fallo condenatorio se conoció en las últimas horas del viernes pasado, pero
aún no trascendieron los fundamentos jurídicos de la sentencia. De hecho, la defensa de Souza está
en condiciones de presentar una apelación ante la Cámara Penal para que sea revisado. La condena a
trece años había sido solicitada por el fiscal Eduardo Valdés Tietjen.
El representante de la familia Núñez, Jorge Bedouret, aclaró que no conocía los
fundamentos de la resolución de la jueza Lurati. "De todos modos creo que se hizo un buen trabajo
porque en un año y ocho meses se llegó a una condena. Creo que la pena que le impusieron es alta si
se tiene en cuenta que el acusado es un muchacho joven, estudiante universitario y sin antecedentes
penales. También estoy convencido de que se pudo acreditar con muchas pruebas su responsabilidad en
el caso", dijo el abogado.
Mirta Acosta, la mamá de la víctima, se quebró anímicamente cuando este diario
intentó conocer la opinión de su familia sobre la resolución judicial. Si bien los Núñez ya se
habían enterado de la novedad el día anterior, Mirta no pudo contener las lágrimas. "No puedo decir
que estoy satisfecha porque yo ya no puedo palpar o tocar a mi hija. Esto no es como tomar un mate
y decir se está rico o feo. No hay cantidad de años de condena que puedan hacerme sentir bien. La
herida siempre va a estar abierta. Lo único que me tira para adelante es mi otra hija que tiene
ocho años", manifestó la mujer.
Gabriela Núñez fue asesinada cuando intentaba regresar a su casa luego de
participar de una clase de inglés. De acuerdo a lo que se pudo reconstruir durante la
investigación, eso ocurrió el 5 de agosto de 2008 poco antes de las 20. Gabriela había entablado
unos meses antes una relación sentimental con Andrés Souza, quien por entonces tenía 23 años y era
un estudiante avanzado de la Facultad de Ciencias Económicas. El joven, a su vez, mantenía un
noviazgo formal con otra chica.
El vínculo entre la víctima y Souza comenzó a deteriorarse debido a los
constantes roces que mantenían. El muchacho declaró que en varias oportunidades quiso cortar con
esa relación y que Gabriela se oponía. Desde el lado de la chica contaron otra versión y
describieron al estudiante universitario como una persona violenta, que solía descargar maltratos
sobre la menor. El drama explotó aquel día cuando Souza fue a buscar a Gabriela a la salida de la
clase de inglés.
Premonición. La chica percibió que algo malo podría suceder y envió un llamativo
mensaje de texto a una amiga: "Gorda, Andrés me quiere matar". Ese texto ingresó al teléfono de la
otra chica unos cuarenta minutos antes de producirse el crimen. Según las pruenas de la causa,
Souza interceptó a Gabriela por calle Sucre unos metros antes de San Juan. La chica iba hacia la
parada del trole que la llevaría hasta su casa, en la zona oeste de al ciudad, pero jamás llegó. En
ese lugar Gabriela y Andrés volvieron a discutir hasta que el muchacho desenfundó un arma de fuego.
Un solo disparo fue el que se escuchó en el lugar y dio en la nuca de la adolescente, quien murió
en forma instantánea.
En su declaración indagatoria, Souza admitió haber discutido con la joven y que
haber esgrimido un revólver. Sin embargo dijo que sólo lo hizo para asustar a la chica y que el
disparo se produjo en forma accidental. Luego de la agresión, Andrés escapó del lugar.
En su auto se dirigió hacia Oliveros y en el trayecto arrojó el arma en medio
del campo. Luego regresó a Rosario y fue a ver a un primo policía al que le contó lo que había
ocurrido. Horas después quedó preso.