La pareja de un preso condenado por narcomenudeo y acusado de dirigir una violenta banda de barrio Ludueña fue condenada a 3 años de prisión condicional por participar del plan para quedarse con la casa de una mujer fallecida y sin herederos. Se trató de una maniobra en la que una empleada de Pami ayudó al grupo a confeccionar un documento con la firma falsificada de la dueña. De los cuatro acusados por el plan, Sandra Belén Wong Plasencia, de 27 años, es la primera que obtuvo condena. Aceptó 3 años de prisión condicional en un juicio abreviado.
La condena se dictó este lunes en el Centro de Justicia Penal. El juez Carlos Leiva le impuso a Wong, quien se encontraba en prisión domiciliaria, la pena que habían solicitado en un acuerdo abreviado su defensa y el fiscal Pablo Socca. En su reemplazo intervino en la audiencia la fiscal Valeria Haurigot. Wong Plasencia fue condenada como coautora del delito de usurpación de inmueble. No podrá acercarse a los testigos de la causa ni disponer de la vivienda usurpada, de la cual gestionaba un alquiler.
La mujer condenada es la pareja de Andy Benítez, uno de los acusados como cabecilla de una célula de Los Monos que protagoniza una violenta disputa territorial en los barrios Ludueña y Empalme Graneros. En marzo pasado fue condenado por un tribunal federal a 4 años y 8 meses de prisión en una causa en la que había sido arrestado con droga en julio de 2020, en un pasillo de Barrio Belgrano. Allí, en una suerte de búnker con municiones, una pistola y dos cajas con marihuana se encontró un cuaderno titulado “Cuaderno de la mafia”.
De acuerdo con la investigación fiscal, la maniobra comenzó cuando Oscar Omar “Nenu” Ramírez, acusado de integrar la banda, se enteró de que dueña de una casa de Urquiza al 6000 había muerto sin dejar herederos. El 20 de junio de 2021 le pidió a su madre, Gladys G., que le consiguiera información a la que podía acceder como empleada del Pami en la ciudad cordobesa de La Cumbre. “Me voy a meter en una casa que murió la vieja. Y no tiene nadie. ¿Vos qué decís?”, le preguntó.
La madre le pidió datos de la vivienda y el documento de la dueña, que había muerto el 23 de mayo de 2021 a los 73 años al parecer sin dejar herederos. “Si tenés datos de la vieja pasámelos que si es de Pami yo arreglo las cosas”, respondió. Nenu le dijo que quería instalarse en la vivienda porque era “un caserón” con patio y porque otros vecinos y hasta miembros de una iglesia evangélica a la que asistía la dueña pretendían apropiarse de la casa.
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Ramírez fue detenido en octubre de 2022 luego de un partido entre Rosario Central y Lanús. Tras un operativo en el Gigante de Arroyito lo apresaron en barrio Rucci. Así quedó al descubierto la maniobra y al tiempo, en marzo pasado, fue detenida su madre en la ciudad cordobesa de Valle Hermoso. Según la investigación, la mujer recabó información sobre la dueña de casa sin autorización. Luego insertó declaraciones falsas en un formulario de “Nota de prestación social” al que finalmente le estampó una firma falsa de la señora, a fin de que su hijo pudiera justificar su presencia en la casa usurpada.
Luego Nenu le entregó la vivienda a Benítez y éste, entonces preso en la cárcel de Piñero, instruyó a su pareja quien se encargó de alquilarla y administrarla. Los cuatro fueron imputados como coautores de la usurpación. En el caso de Sandra, quedó en prisión domiciliaria por tener a su cuidado a dos hijos menores de edad. Al momento en que se descubrió el ardid la casa era alquilada por una mujer de 39 años que, a través de una intermediara, había acordado el régimen de pago con ella, quien le había entregado las llaves un mes antes.
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Al momento de fijarle condena se tuvo en cuenta que se trata de una persona adulta, con recursos simbólicos suficientes para entender el delito. Según consta en el texto del abreviado, la pena se aparta del mínimo porque “el hecho se enmarca en un contexto donde funciona una asociación ilícita de gran envergadura, cuyos líderes e integrantes cometieron sistemáticamente delitos graves con el objetivo final de dominar barrio Ludueña para establecer el monopolio de la venta ilegal de estupefacientes”.
En favor de la acusada se tuvo en cuenta no sólo su disposición a firmar el abreviado sino también que “su incursión en el mundo del delito quizás sea producto de sus vínculos con otras personas más emparentadas con actividades ilícitas”, como es el caso de su pareja. En ese contexto se optó por una pena condicional ante su falta de condenas anteriores —ni siquiera tiene causas en trámite— y el hecho de que “en la trama delictiva el despliegue de su conducta aparece recién al final, sin soslayar que la idea y la maniobra fueron realizadas por Nenu Ramírez y su madre”.