Policiales

Cayó en Villa G. Gálvez el autor de un trágico robo en Córdoba

El hecho ocurrió en febrero cuando una banda robó 3 millones de pesos y mató a un policía. Dos delincuentes murieron en el intenso tiroteo.

Sábado 26 de Mayo de 2018

Un hombre de 45 años fue apresado ayer a la mañana por agentes de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) de la policía santafesina acusado de ser partícipe de la banda que el pasado 16 de febrero asaltó un departamento de la ciudad de Córdoba y se llevó 3 millones de pesos después de enfrentarse con la policía mediterránea en un intenso tiroteo donde se dispararon más de cien proyectiles, hecho en el que fallecieron dos de los delincuentes y un efectivo cordobés; además de resultar heridos otros tres policías y uno de los integrantes de la banda delictiva, además de la víctima del asalto, quien recibió un disparo en una pierna y su vida nunca corrió peligro aunque fue investigado por los pesquisas debido a sus negocios.

   Según fuentes oficiales del Ministerio de Seguridad de Santa Fe, a partir de escuchas telefónicas surgidas de la investigación que llevó adelante la División Antisecuestros de la Policía de Córdoba y las tareas de inteligencia realizadas en el terreno por esa propia fuerza y sus pares de la TOE, ayer a la mañana se llegó a un domicilio de México al 2400, en Villa Gobernador Gálvez, donde "luego de un tiempo de vigilancia sobre el lugar el personal policial observó en la vía pública la presencia del sujeto buscado, por lo que procedió a la detención y posterior traslado a la base de TOE en Rosario".

   El informe identificó a la persona buscada como Ariel Francisco Rodríguez Murúa, uno de los dos hombres que desde el día del hecho fueron buscados como integrantes de la banda que dio el fenomenal y trágico golpe en la capital mediterránea. Ayer, los funcionarios santafesinos esperaban la llegada del fiscal cordobés Rubén Caro para ordenar su traslado a Córdoba donde será imputado por los delitos de homicidio criminis causa calificado por la condición de policía de la víctima, robo calificado y violación de domicilio.

El hecho

La madrugada del 16 de febrero pasado, entre cinco y seis ladrones llegaron a un edificio residencial ubicado en la calle Rondeau 84 del centro de la ciudad de Córdoba pasada la una de la mañana y portando armas de fuego de grueso calibre, incluso ametralladoras FMK3. En la vivienda habita Guido R., de 30 años, quien se dedica a la administración de distintos consorcios. Según la denuncia que el mismo presentara tras el hecho, lo despojaron de unos 3 millones de pesos (2,5 millones en cheques y el resto en efectivo) que habrían sido producto de la reciente venta de un inmueble.

   En ese marco, un vecino de la víctima dio aviso a la policía y al poco tiempo dos uniformados de la División Motorizada llegaron hasta el lugar y sorprendieron al grupo de maleantes cuando intentaba escapar. Sólo dos de los asaltantes lo lograron al ingresar saltando a un balcón del octavo piso de un edficio vecino cuyo frente da a calle Buenos Aires. Allí redujeron a una mujer, amenazaron con matarla y lograron burlar el cerco policial.

   En tanto, los demás efectivos fueron recibidos a los tiros en la planta baja del edificio donde reside la víctima mientras alrededor del mismo se montaba un operativo de seguridad para evitar que los ladrones huyeran. Entonces, con la llegada de más uniformados se produjo un tiroteo en el que según el fiscal Rubén Caro se dispararon más de cien proyectiles. "En el lugar se recolectaron "más de 120 vainas servidas y se secuestró una ametralladora que estaba en poder de los asaltantes abatidos junto a un bolso con más de 20 cargadores para armas de alto calibre y dos vehículos en los que se movilizaba la banda", dijo el fiscal el día del hecho.

Balas mortales

En ese primer intercambio de tiros el cabo Franco Ferraro, de 29 años y oriundo de la localidad serrana de San Carlos Minas, recibió un tiro en la nuca y minutos despúes murió. El muchacho había ingresado a la fuerza siguiendo una tradición familiar ya que era hijo de un comisario retirado y su hermano también es agente.

   Los primeros estruendos del tiroteo alertaron a la gente que se encontraba en los bares de la zona, muy transitada por estudiantes universitarios, muchos de los cuales terminaron cuerpo a tierra y otros corriendo a buscar refugio.

   Otro móvil policial se incorporó minutos después al operativo y allí se produjo el más intenso de los enfrentamientos. Con fuego cruzado en la esquina de Rondeau y Buenos Aires e impactando balazos en los edificios de la zona, cayó muerto también uno de los delincuentes, identificado como Rolando Ricardo "El ciego" Hidalgo, de 59 años, quien tenía antecedentes por un robo al Banco del Suquía ocurrido en 1998, hecho por el que recibió 9 años de cárcel, y tenía un último antecedente de 2014 por tentativa de robo y cohecho.

   El otro maleante que cayó muerto bajo las balas policiales fue Ricardo Serravalle, de 53 años, quien según la investigación fue quien asesinó al policía Ferraro y contaba con un frondoso prontuario delictivo al igual que su cómplice. En tanto, muy cerca de allí fue alcanzado por las balas policiales Diego Alberto Tremarchi, de 31 años, quien resultó herido en un brazo mientras actuaba como "campana" de la banda y terminó detenido e imputado por homicidio en ocasión de robo.

Buscados

El fiscal cordobés remarcó que se trataría de "un grupo de entre cinco y seis delincuentes fuertemente armados, mayores de edad y muy organizados". Y agregó: "Se nota que se trata de gente profesional, hay gente de entre 30 y 60 años entre los asaltantes".

   En cuanto a los dos delincuentes que huyeron del lugar, gracias a las cámaras de seguridad de la zona los investigadores bajo las órdenes del fiscal Rubén Caro lograron identificarlos. Uno era Ariel Eduardo Gramajo, de 45 años, quien quedó acusado de haber integrado la banda y fue apresado hace diez días en una calle del partido de Lomas de Zamora, en la provincia de Buenos Aires.

   En tanto, según el fiscal Caro, quedaba pendiente la captura de Ariel Francisco Rodríguez Murúa, a quien finalmente los pesquisas cordobeses y santafesinos apresaron ayer en Villa Gobernador Gálvez y de quien el fiscal sostuvo que "es el que menos fama tiene dentro del submundo del hampa".

   Antes de llegar a ellos hubo operativos en las localidades cordobesas de Quilino, Mina Clavero, Villa Cura Brochero y en los barrios Maldonado, Yapeyú y Villa El Libertador, de la ciudad de Córdoba, donde solían tener domicilio Gramajo y Rodríguez Murúa. Pero cada vez que los policías llegaban para allanar, sólo encontraban rastros de sus pasos por esos lugares.

Un desesperado pedido de auxilio de un policía

Mientras se desarrollaba el intenso tiroteo tras el millonario robo al edificio cordobés, un agente de la Policía Motorizada mediterránea que fue de los primeros en llegar al lugar mantuvo un diálogo con sus superiores y la Central de Emergencia en el que le daba aviso de lo que pasaba:
   —"Lo tengo a Ferraro caído, loco, lo tengo a Ferraro caído. Es de gravead. Tiene una herida a la altura del cuello, mándame colaboración".
   — "Hay un oficial caído. No sabemos si hay más saros dentro del edificio", se escucha decir a un agente en la comunicación radial.
   — "Despacio el resto de los móviles", advierte otro policía que se suma al operativo advirtiendo a sus compañeros.
   — "Lo tengo a Ferraro caído loco, lo tengo a Ferraro caído", insiste el efectivo.
   — "A prima facie, para decirle al (servicio de ambulancias) 107, ¿puede decir dónde está herido?", pregunta la interlocutora.
   — "Tengo uno acá, está herido en la pierna. No sabemos los otros porque están dentro del edificio. No sabemos si hay más saros, salieron dos. Uno está en el suelo y el otro se dio a la fuga", aclara el agente.
   — "Es de gravead. Tiene una herida a la altura del cuello, mándame colaboración", cierra el efectivo.

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