¿De dónde salió el dinero para costear el crimen por encargo de Abel Beroiz? A
22 meses del ataque, esa pregunta intentan responder los familiares del líder sindical santafesino
asesinado en 2007 en pleno centro de Rosario. Tras la detención del ex número dos del Sindicato de
Camioneros de la provincia, Raúl Luna, los abogados de la familia Beroiz acercaron a la causa
información que podría convertirse en una pista para aclarar ese enigma. Revelaron que en el mes
del homicidio una empresa transportista de Las Toscas le entregó 50 mil pesos a Luna para saldar
deudas sindicales, pero ese dinero no fue rendido a la organización gremial.
El informe fue incorporado al expediente por el crimen de Beroiz y contiene la
copia de un acta firmada el mes pasado por la empresa transportista en el Ministerio de Trabajo de
la provincia. En ese escrito, la firma admitió haber realizado el pago en forma personal al ex
secretario adjunto de Beroiz. El dato quedó a consideración del juez de Instrucción Osvaldo
Barbero, quien ya procesó a ocho personas y ahora debe resolver la situación de Luna y su chofer,
Mario Ismael López, presos desde el 25 de agosto pasado.
Luna, de 57 años y oriundo de Reconquista, está acusado de ser autor intelectual
del asesinato por encargo. Es quien ocupó el lugar de Beroiz tras su muerte, pero pidió licencia
cuando comenzaron a rozarlo las sospechas de los investigadores y ahora está retirado de la
actividad gremial. Fue apresado luego de que una pericia telefónica detectara cruces de llamadas
entre su celular y Julio César Gerez, un procesado como instigador del ataque a quien siempre dijo
desconocer.
Vieja intriga.La inquietud por la pista del dinero siempre estuvo latente en la
pesquisa judicial y en familiares de Beroiz, que intervienen en la causa como actores civiles
representados por los abogados Néstor Pujato y Romeo Díaz Duarte. El dato que días atrás
incorporaron al expediente surgió de un trámite iniciado meses atrás en el sindicato de Pasco 1043,
ahora conducido por Marcelo Dainotto.
El gremio decidió chequear el estado de un terreno de la localidad de Las Toscas
(80 kilómetros al norte de Reconquista) que figuraba como entregado por una empresa transportista
en pago de aportes sindicales adeudados. Cuando fueron al lugar, advirtieron que la propiedad había
sido vendida por la empresa y estaba en poder de particulares.
Así, inspectores del sindicato consultaron en la firma el motivo de la
transferencia. Allí, según fuentes de la causa, respondieron que el mismo Luna había requerido "a
principios de noviembre de 2007" que en lugar de pagar la deuda con un terreno lo hicieran con
dinero en efectivo. Plantearon que el pago había sido realizado en mano a Luna pero que no habían
obtenido a cambio un recibo. El crimen de Beroiz fue el 27 de ese mes.
Sin embargo esa operación no constaba en los registros del sindicato. Es decir:
según las fuentes, Luna no rindió el dinero al gremio. Por lo tanto, en agosto pasado la empresa
transportista debió reconocer el pago en un acta firmada en el Ministerio de Trabajo de
Reconquista. Mientras en el gremio se evalúan medidas respecto de la irregularidad detectada, los
abogados de la familia Beroiz presentaron una copia del acta en el juzgado.
Si bien el contenido de ese informe no es considerado un elemento decisivo
contra Luna _por el momento es sólo el aporte de una de las partes_ podría convertirse en un
indicio más en su contra .
El ataque y los indicios.Beroiz fue asesinado en la cochera subterránea del ACA,
en la plaza Montenegro. Dos hombres lo abordaron, le dispararon tres balazos y le asestaron
múltiples puñaladas. Pero su desempeño fue torpe: se les cayó una agenda que condujo a la policía
tras ellos. Así fue detenido Raúl Oscar Flores, quien confesó ser el autor material e identificó a
Gerez y al gremialista Juan Carlos Dell'Arciprette como las personas que le habían encargado el
trabajo. Actuó acompañado por Juancito, un chico de 15 años que por su edad no es punible.
Uno de los indicios que apuntan a Luna lo aportó el adolescente, quien dijo que
a Flores le habían encargado el hecho "un tal Luna y un tal Gerez". Otro elemento es que los dos
sindicalistas procesados como organizadores eran hombres de su confianza. Para el juez Barbero,
esos gremialistas buscaban reposicionar a Luna tras ser relegados por Beroiz de la estructura de
poder sindical.