En lo que va del año 2022 hay un esquina de barrio Ludueña cuya inmediaciones se han transformado en una trampa mortal. En Casilda y Magallanes, a escasos 50 metros de la comisaría 12ª, en 25 días de enero se produjeron al menos tres balaceras que tuvieron como saldo un asesinato y al menos cinco heridos de bala, entre ellas Joselín, una nena de 7 años. Este martes alrededor de las 21.30, Williams Agustín Rillo, de 17 años, estaba junto a un amigo en la esquina antes mencionada, a metros de su casa, cuando una moto pasó y el acompañante disparó hacia donde estaban los muchachos. Rillo recibió impactos en el pecho. Fue trasladado en una ambulancia del SIES al Hospital de Emergencias donde falleció. Los investigadores, comandados por el fiscal Gastón Ávila, pusieron en la mira una serie de balaceras ocurridas horas antes del crimen en las inmediaciones de Felipe Moré al 600 bis.
En los últimos once meses barrio Ludueña fue escenario de una decena de asesinatos concentrados en dos sectores. Uno en el rectángulo conformado por Magallanes, Camilo Aldao, Esquiú y Ghandi. El otro, el triangulo compuesto por Camilo Aldao, Casilda y Tupac Amaru. Fue está última zona donde se ejecutaron los dos crímenes que antecedieron a la ejecución de Williams Agustín Rillo. Uno se produjo en Tupac Amaru al 5400, la noche del 6 de diciembre pasado cuando Gregorio Sebastián Fernández, de 26 años fue perseguido y ejecutado. Su cuerpo recibió once orificios de arma de fuego que le provocaron lesiones que llevaron a inferir que pudo haber sido embestido por un vehículo, baleado y dejado agonizante en Tupac Amaru a metros de Liniers.
El penúltimo crimen fue el de Vicenta Graciela "Tita" Muñoz, acribillada desde una moto en Garzón y Tupac Amaru la noche del 28 de diciembre. A este cuadro hay que sumarle que el 18 de enero un pibe de 16 años, familiar de “Tita”, murió de un balazo en la cabeza en un incidente que se investiga como muerte accidental.
Agustín Rillo vivía a escasos 300 metros de la escena del crimen de “Tita” Muñoz, donde la vieja barriada de los telefónicos se confunde con el Ludueña más empobrecido y áspero, y a 50 metros de la seccional 12ª, un de las comisarías con peor reputación ante los ojos del Ministerio Público de la Acusación (MPA). Una zona donde se registran, a un lado y otro de la vía, entre Solís y Campbell sobre Casilda o Tupac Amaru, alrededor de 14 puestos de venta de drogas en 400 metros. Era el único varón de una familia de cuatro hijos. En la esquina donde lo mataron sus familiares lloraban la pérdida con dientes y puños apretados: “No queremos diario ni policías. Queremos Justicia”, indicó la abuela de la víctima. Los vecinos aseguran que es escucharon tres detonaciones y luego silencio de radio por miedo. Rillo recibió los impactos mortales en el pecho y su amigo resultó ileso.
Tres ataques, un muerto
Desde que comenzó el año la esquina fue un pandemónium de ataques a balazos heridos y muertos. El viernes 7 de enero alrededor de las 21.30 una moto con dos ocupante pasó y disparó contra una vivienda de Casilda al 6000 e hirió a una nena de 7 años de nombre Joselín. Tres días después, el lunes 10 de enero por la tarde la escena volvió a repetirse, esta vez con cuatro heridos de 35, 34, 19 y 16 años. El tercer ataque registrado fue el asesinato de Rillo. "Acá, el barrio estuvo tranquilo cuando patrullaba la Prefectura. Los marroncitos pasaban y al pibe que veían en la calle lo llevaban a su casa. A los padres le preguntaban porqué estaba en la calle. Y si lo agarraban de nuevo, adentro. En cana. Después de las 22 horas en la calle no había un pibe. Eso fue hace tres años. Los sacaron y el barrio se pudrió otra vez", explicó una doña del barrio.
Los investigadores, conducidos por el fiscal de la Unidad de Homicidios, pusieron bajo la lupa una serie de incidencias que ocurrieron a unas 15 cuadras de la escena del crimen de Rillo y que se produjeron desde el mismo día en que Joselín, la nena de 7 años, fue baleada en Casilda y Magallanes. ¿Existe un contrapunto de bandas entre esos dos puntos marcados en el mapa de la violencia callejera?
La misma noche en la que Joselín fue herida, exactamente un par de horas después, una mujer de 40 años con domicilio en La Paz y Guatemala fue atacada a balazos desde una moto cuando cenaba en la vereda de la casa de una amiga, en Felipe Moré al 500 bis, casi esquina Esquiú. La mujer recibió impactos en el maxilar, el hombro y el brazo izquierdo. En un principio el barrio la dio por muerta, pero sobrevivió. A partir de ese momento los vecinos de las inmediaciones de Felipe Moré entre el 500 bis y el 600 bis (French a Esquiú) dicen vivir un calvario. Lamentablemente esa zona de Ludueña está acostumbrada a vivir bajo fuego.
La noche del jueves 17 de septiembre del año pasado un sicario artillado con una pistola con cargador de ametralladora pasó en un auto frente a un clásico pasillo y descargó munición de 9 milímetros contra Franco Nahuel Graseano, de 22 años. En el mismo pasillo, nueve años antes, se perpetró un bestial homicidio que marcó la tónica de los tiempos que vendrían. Al filo de la medianoche del viernes 14 de octubre de 2011 Elías Bravo, un pibe de 17 años y antecedentes por robo, fue ejecutado de 30 balazos a las puertas de un búnker de venta de drogas ubicado a mitad de pasillo. Un crimen en el que estuvo mencionado como instigador al detenido Esteban Lindor Alvarado.
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De regreso al tiempo presente los vecinos de Felipe Moré y French contaron que las últimas 72 horas fueron de terror. La noche de lunes para martes una vivienda de Matienzo y French fue atacada a balazos. Y la tarde noche de este martes, dos viviendas de Felipe Moré al 600 bis, entre French y Esquiú, fue blanco de ataque a balazos. En medio, un comercio de Larrea 600 bis, a 300 metros de la zona bajo fuego, fue atacada a balazos. También le dejaron una nota firmada “Con la mafia no se jode”. En la escena recolectaron 12 vainas calibre 9 milímetros. “Acá salís a la vereda y ves o escuchas una moto que viene, agarras la reposera y te metes adentro. No queda otra”, explicó una residente en la inmediaciones de los lugares baleados.
“Esto pasa porque no dejan laburar a la droga. Algún movimiento tiene que haber en la cana. Porque cuando dejan laburar a la droga no hay estos quilombos. Estos últimos días vos estas en la vereda y ves pasar a los soldaditos en moto con las metras. ¿Y qué vas a hacer? ¿Los vas a denunciar? ¿Para qué? Para que después venda los datos de que fuiste vos el que denunciaste y te caguen a tiros tu casa. No gracias. Que la capa de héroe se la ponga otro”, reflexionó un vecino. “Fijate lo que pasó con la vecina de Franco al 2000 (Natalia Longhi, de 42 años, asesinada en la puerta de su casa la noche del 5 de enero). No era para ella. Se equivocaron de casa. Le golpearon la puerta y cuando abrió le pegaron un balazo en la cabeza. Acá nadie vive seguro. Cualquiera te puede matar. Y no importa si era para vos o no. Te matan y punto”, agregó otra vecina. Pasaje Franco al 2000 esta ubicado en el barrio Industrial, a escasos 500 metros de Felipe Moré al 600 bis.