Buenos Aires.— "A mí me da lo mismo. Es una persona más y yo miedo no le
tengo". Así se expresaba ayer una vecina que vive enfrente del edificio porteño en el cual desde la
noche del viernes el odontólogo Ricardo Barreda empezó a cumplir su arresto domiciliario. La mujer,
curiosa como muchos en la cuadra, sostuvo también: "Nosotros no estamos para juzgarlo, está Dios
para eso, y hay que ver lo que vivió ese señor para llegar a hacer lo que hizo".
Tras pasar 15 años y medio en prisión condenado a reclusión perpetua por
asesinar en 1992 a su esposa, su suegra y sus dos hijas, Barreda recibió el beneficio del arresto
domiciliario la tarde del viernes debido a que tiene más de 70 años y siempre tuvo muy buena
conducta tras las rejas. Entonces fue trasladado a la casa que en el barrio porteño de Belgrano
tiene su nueva pareja, Berta Pochi André, quien se constituyó en su garante ante la Justicia.
No quiere molestar.Según contaron sus abogados, antes de salir de la cárcel
Barreda preparó con meticulosidad cuatro bolsos con ropa y guardó en dos cajas de cartón otras
pertenencias. Además, señalaron que el odontólogo "está contento y quiere descomprimir la
situación".
En ese orden, el abogado Eduardo Gutiérrez dijo que su defendido "pidió
moderación a todos los medios para concretar su traslado de manera normal y que no implique
molestias para terceros".
Pese a que los días previos a la llegada del hombre al barrio algunos vecinos se
mostraron "molestos", ayer no hubo ninguna protesta frente a la casa e incluso se taparon con
pintura negra algunos insultos que habían sido escritos contra el dentista además de quitarse los
pasacalles colgados en alusión a él ya que "nadie quiere que el odontólogo viva una situación
tensa".
Respecto de la novia del dentista, una vecina afirmó a periodistas de la agencia
Télam que "es muy apreciada en el barrio porque es una persona muy servicial y muy solidaria".
El beneficio. El arresto domiciliario le fue concedido a Barreda por la Sala I
de la Cámara Penal de La Plata tras evaluar los informes psicológicos positivos elaborados por
profesionales del Servicio Penitenciario Bonaerense que lo entrevistaron en los últimos días en
prisión.
Según explicaron fuentes judiciales, Barreda no podrá salir bajo ningún concepto
del departamento de André, ni siquiera al pasillo del edificio, y además deberá continuar con el
tratamiento psicológico que llevaba adelante en el penal.
Pedido en estudio. Pese a que la Cámara ya concedió el arresto domiciliario, aún
está pendiente de resolución un recurso presentado ante la Suprema Corte de Justicia por el fiscal
del Tribunal de Casación, Carlos Altuve, para que se revoque el beneficio. En caso de que la
Justicia se pronuncie a favor del reclamo, el odontólogo podría volver a prisión por otros cuatro
años. Es que recién en 2012 estaría en condiciones de acceder a la libertad condicional.
Barreda se encontraba detenido desde el 15 de noviembre de 1992 cuando asesinó a
escopetazos a su esposa, su suegra y sus dos hijas en la casona en la que vivían en la calle 48
entre 11 y 12, en pleno centro de La Plata. Tras un juicio oral en el cual no se arrepintió de lo
hecho y contó pormenores del maltrato al que era sometido por las mujeres de la casa, fue condenado
a reclusión perpetua en 1995.
Detonante
En el juicio oral Barreda contó que el 15 de noviembre de 1992, tras almorzar,
le dijo a su esposa que iba a limpiar las telas de araña de la puerta de entrada y ella le
respondió: "Andá a limpiar que los trabajos de conchita son los que mejor te quedan, es para lo que
más servís". Entonces fue hasta el garaje, tomó la escopeta y desató la masacre. (Télam)