El empresario de transporte Matías Matarochi fue amenazado a principios de año y los últimos diez días su casa de la localidad de Alvarez fue blanco de dos ataques a balazos. El hombre de 32 años fue excarcelado hace un mes luego de estar más de un año detenido en el marco de una causa federal en la que aún está imputado y mientras estaba en prisión, aseguró, a su esposa le exigieron una suma de 30.000 dólares para no atentar contra la familia.
En ese contexto entiende los ataque sufridos, uno de los cuales sumó otro hecho violento cuando él decidió salir a buscar a los tiradores, los persiguió tres kilómetros hasta la rotonda de la ciudad de Pérez y volvió a ser tiroteado, esta vez con un balazo que impactó en su camioneta.
Uber de camiones
Matarochi se dedica a la logística de transporte y tiene su negocio de camiones en Alvarez. “Soy una especie de Uber de camiones, viene alguien con vehículos, consigo viajes y cobro una comisión”, cuenta. El 23 de septiembre de 2021 fue detenido junto a Norberto Carlos Derminio en el marco de una investigación de la fiscal federal Adriana Saccone y el juez federal Carlos Vera Barros lo procesó por asociación ilícita y lavado de activos.
“No tuve nada que ver con eso, simplemente le presté un departamento a un conocido que estaba siendo investigado por contrabando. Le encontraron dinero en su casa y yo pasé un infierno, 18 meses preso por algo con lo que no tengo nada que ver”, aseguró Matarochi.
“Es terrible lo que me está pasando. No se lo deseo a nadie. A mí me metieron preso porque me asocian con gente a la cual le encontraron dinero. Ahora se ve que todos piensan que yo también tengo plata. Yo trabajo todo el día, no tengo nada que ver. Ya estuve preso y ahora me pasa esto, es muy injusto”, sostuvo.
Tiros
Sobre las balaceras sufridas, “la primera fue hace diez días, cuando llegaron en una moto, pararon frente a mi casa y dispararon unos 10 tiros”. Del ocurrido la noche del martes, supo que le habían disparado desde un auto Citroën C3 blanco.
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Los tiradores abandonaron cerca de Cabin 9 el Citroën C3 en el que iban.
“Mi mujer me avisó y como estaba llegando al pueblo esperé al auto en la ruta y cuando lo tuve cerca lo choqué. Yo iba en una Amarok y los perseguí tres kilómetros y los iba chocando mientras llamaba al 911. Pero en un momento uno de los que iba en el auto me empezó a disparar y un tiro pegó en el parante de la chata, así que dejé que se alejara unos 50 metros pero no le perdí pisada”, contó Matarochi.
“Una vez que los choqué _continuó_ y me alejé para cuidarme de los tiros, el auto llegó a la rotonda de Pérez, entraron al barrio Cabin 9, abandonaron el auto y se metieron en una villa. Cuando llegó la policía me dijeron que el auto era robado y que desde ese vehículo hace dos semanas balearon a un pibe. Dicen que son gente de la barra de Newell's”.
Matarochi sabía que un Citroën blanco rondaba su casa. “El primer ataque lo hizo una pareja arriba de una moto, que después la tiraron a un arroyo. Yo pregunté mucho y por todos lados. Además vi cámaras del pueblo y se veía con la moto este Citroën que iba como apoyo. Entonces, cuando mi esposa me dijo del auto yo más o menos sabía qué auto era”.
“No tuve ni tengo problemas con nadie —agregó el transportista—, evidentemente la policía no tiene las herramientas para evitar que me pase esto. Estoy a la buena de Dios”.