Un día después de que se conociera públicamente la denuncia del oficial Juan
José Raffo sobre corrupción en las altas esferas de la Unidad Regional II, la casa del efectivo fue
baleada por desconocidos y el auto que conducía su esposa fue encerrado por otro vehículo sin
patente que lo obligó a terminar en la banquina. El uniformado dio cuenta de ambos sucesos a la
División Judiciales de la propia policía y desde anoche es custodiado por la Tropa de Operaciones
Especiales (TOE).
Raffo respondió además a las declaraciones del secretario
de Seguridad, Carlos Iparraguirre, quien dijo que las declaraciones del oficial lo situaban entre
"un extorsionador" y "un arrepentido". "En buena hora para él y la sociedad: si encontró a un
arrepentido debería recibirlo con los brazos abiertos", replicó.
Tiros en la noche. Raffo denunció con nombres, apellidos y cifras cómo opera
la caja negra policial al defenderse de cuatro sumarios recientes iniciados en su contra y sobre la
base de denuncias anónimas.
El oficial contó que pasada la medianoche del domingo
miraba televisión en su casa cuando escuchó cuatro o cinco estampidos que lo sobresaltaron. "Mi
mujer se despertó asustada. Yo me di cuenta de que eran armas de fuego pero no dije nada para no
alarmarla. Salí a la calle pero no vi a nadie", explicó.
Ayer a la mañana el policía llevó a su hijo de 7 años a la
escuela y, al regresar, distinguió tres perforaciones de grueso caliibre: una en la puerta del
frente y dos en la mampostería.
En tanto, la esposa de Raffo también fue intimidada cuando
iba en auto a una tienda que tiene en la zona oeste, tras dejar a otros dos hijos de la pareja (de
2 y 4 años) en casa de su madre.
"Iba por Circunvalación y cuando llegó a Uriburu un auto
negro con vidrios polarizados, sin patente, la encerró y la obligó a tirarse a la banquina. De
milagro no volcó", contó el uniformado. Raffo denunció en forma telefónica las intimidaciones
al comisario Hugo Fornero, jefe de la División Judiciales. Y recordó que el viernes había
presentado un hábeas corpus en el juzgado Correccional 4 ante el temor de ser víctima de este tipo
de episodios.
Brazos abiertos. Asimismo, el oficial respondió las declaraciones de
Iparraguirre, quien dijo: "Hay que ver cuánto de arrepentido y cuánto de extorsionador" tiene
Raffo.
"Se ve que el doctor Iparraguirre no interpreta lo que es
una extorsión. Yo no extorsioné, porque me encargué de distribuir la denuncia en cuatro o cinco
lugares de Jefatura y le di amplísima difusión. Si hubiese querido extorsionar habría ido con un
sobre cerrado a (Osvaldo) Toledo (jefe de la UR II) para decirle que si no me levantaba la
disponibilidad yo destapaba esta bomba", replicó.
"Otro calificativo que Iparraguirre me da es el de
arrepentido —continuó—. En buena hora para él y la sociedad: si encontró a alguien que
se arrepintió y lo quiere contar debería recibirlo con los brazos abiertos". Raffo reiteró que a su
entender le abrieron causas por haber implicado al ex jefe de la barra de Newell’s, Roberto
Pimpi Camino, y su hijo en dos causas judiciales. "Raffo, dejá de hacerte el súper policía porque
con lo del Pimpi ya me hiciste perder 50 mil pesos", aseguró que le dijo el jefe de un área de
Jefatura.
Incluso, Raffo indicó en LT 8 que el dinero de la prostitución, tras la
disolución de Moralidad Pública por el crimen de Sandra Cabrera, hoy sería colectado por "alguien
que tiene un vínculo familiar no sanguíneo" con un alto responsable de la UR II. Por último, dijo
que el jefe de Orden Público le había dado una lista de lugares que aportan a la caja al proponerle
operar como recaudador, pero planteó desconocer si al dinero "se lo guarda o lo reparte".