La principal hipótesis de quienes investigan los asesinatos de dos ciudadanos
colombianos en el estacionamiento del shopping Unicenter de Martínez, en el norte del Gran Buenos
Aires, es que están ante un ajuste de cuentas entre carteles de la droga originarios de aquel país
y que actúan en la Argentina. Bajo esa sospecha, la policía cree que el caso tendría relación con
el hallazgo de otros dos ciudadanos de ese país que aparecieron descuartizados en marzo pasado en
La Matanza.
En este sentido, ayer mismo el organismo oficial
norteamericano de combate contra la droga (DEA) se interesó en el caso y pidió informes detallados
del suceso a la policía bonaerense.
Los hombres asesinados fueron identificados como Jorge
Alexander Quinteros y Héctor Duque, quienes ya estaban en la mira de la policía luego de que el 9
de mayo pasado se realizaran dos procedimientos en Avellaneda, donde se secuestraron 470 kilos de
cocaína ingresados a la Argentina desde Colombia y que tenían como destino a España. En esa
ocasión, los narcos mantuvieron un enfrentamiento con la policía y fueron detenidas cuatro
personas: un matrimonio de colombianos, un uruguayo y un paraguayo.
En tanto, en el marco de la pesquisa la policía allanó ayer
los domicilios de las víctimas, en Puerto Madero, bajo órdenes de los fiscales de San Isidro Jorge
Apolo y Diego Grau.
También fue inspeccionada una residencia del country Ayres
del Pilar, en ese partido bonaerense, donde vive el único sobreviviente de la balacera,
identificado como Julián Andrés Giménez Jaramillo. Este hombre, tras el ataque, pidió protección en
la comisaría 10ª de Martínez donde primero quedó demorado y luego detenido por orden de los
fiscales.
A quemarropa. Duque y Quinteros fueron asesinados a las 20 del jueves cuando se
encontraban en el estacionamiento del Unicenter Shopping, en el partido de San Isidro.
Las víctimas se dirigían a un Volkswagen Vento negro que
los esperaba al mando de Jaramillo. Entonces apareció un sujeto que les disparó a quemarropa y
escapó en una moto conducida por otra persona. Recibieron siete y ocho disparos cada uno realizados
con una pistola calibre 40, un arma considerada de alto poder de fuego. Y cuando estaban en el
piso, el sicario se acercó y los remató en la cara.
Según fuentes del caso, al momento de escuchar el primer
disparo Jaramillo puso en marcha el vehículo, se dirigió hasta un lugar donde había gente para
preservar su vida y cuando volvió encontró a sus conocidos baleados. Quintero murió en el acto y
Duque en el hospital de San Isidro. Jaramillo, dijeron, estaba en el país con una residencia
provisoria desde hacía seis meses y esta semana debía volver a Colombia.
Conexión. Para la policía el caso estaría relacionado con otro doble crimen
descubierto el 3 de marzo pasado, cuando dos hombres asesinados a balazos fueron encontrados
descuartizados y quemados dentro de un auto, en La Matanza.
"Es una de las tantas líneas que estamos siguiendo pero es
todo prematuro. En ese caso, después de tomar las huellas dactilares se determinó que eran dos
colombianos que habían desaparecido de su país", dijo Paulo Starc, subsecretario de Investigaciones
del Ministerio de Seguridad bonaerense.
"Entendemos que puede haber algún tipo de vinculación entre
este caso y aquel", sostuvo por su parte el superintendente de la policía bonaerense, Daniel
Salcedo. Y agregó que "hay un enlace entre las fiscalías que intervienen en uno y otro caso para
determinar puntos de vinculación", agregó.
"Hay que tener audacia y sangre fría para matar a dos
personas y rematarlas en la cara", manifestó Starc. Y dijo que "cuando (el sicario) los remata los
mira bien en la cara", en clara alusión a que se trataría de un ajuste de cuentas.