Policiales

Acusan a un empresario por sus vínculos con pesados del hampa

Matías Herrera está ligado a hombres como Alvarado, Ungaro y Segovia. Usaba el dinero ilícito para emprender negocios de la noche.

Miércoles 27 de Noviembre de 2019

En el juicio oral que se inició ayer a doce acusados por comercializar drogas en grandes cantidades despuntó el nombre del señalado líder del grupo, Facundo "Macaco" Muñoz, quien fue juzgado y absuelto por el asesinato de Claudio "Pájaro" Cantero, líder de Los Monos. Pero alguien sentado a su lado mereció en el último tiempo una atención muy esmerada de las agencias penales de la provincia. Se llama Matías Carlos Herrera y llegó acusado de resguardar la droga en un complejo de canchas de fútbol de Sorrento al 1400 del que, según la acusación, era dueño del fondo de comercio.

Matías Herrera salió a la luz en abril pasado cuando hubo una secuencia de atentados a bares de Pichincha. Uno de ellos, Alabama, de Riccheri entre Brown y Güemes, fue perforado por balazos disparados desde un BMW blanco. Los fiscales del caso determinaron que el dueño de Alabama era entonces Matías Herrera, lo que fue confirmado desde la Municipalidad de Rosario ya que una semana antes de la balacera, hubo una inspección municipal que labró un acta de infracción por irregularidades a su nombre.

La pesquisa

Aquella corroboración dio inicio a una investigación que permitió ver que Herrera era dueño de una historia en la que aparecían vínculos transversales con figuras del delito, casi siempre en el lugar de administrador de emprendimientos con dinero obtenido por actores ligados al delito. Esas conexiones lo llevaron a establecer negocios, según investigadores del Ministerio Público de la Acusación (MPA), con el mundo de la noche, fiestas electrónicas y eventos en instituciones deportivas.

La pesquisa del MPA y el Organismo de Investigaciones (OI) estableció que Herrera tenía relaciones con Esteban Alvarado, Mario Segovia y René Ungaro. Las constancias de sus ingresos a la cárcel de Campana indican que el dueño de Alabama visitaba a Alvarado cuando se encontraba preso allí. Y que vivió en una casa de calle Juez Zuviría ligada a Alvarado a través de un testaferro.

Las novedades más importantes surgieron en junio, cuando según esos órganos penales surgieron indicios que establecen que Herrera actuaba como intermediario de René Ungaro para realizar inversiones. Ungaro, quien cumple condena por el crimen de Roberto "Pimpi" Caminos, fue acusado hace un mes de ser el jefe de una estructura que tenía como meta consolidarse territorialmente y aplastar a competidores para delinquir en la zona sur mediante extorsiones a bandas antagónicas, robos y balaceras para obtener réditos económicos.

Los investigadores provinciales establecieron que Herrera recibía fondos de Ungaro para hacer inversiones, entre ellas el bar Alabama, y que incluso llevó adelante gestiones al recibir 900 mil pesos para adquirir Lotus River, un bar de La Florida. Del destino de ese dinero, Herrera le rendía cuentas a Ungaro, algo que el fiscal Matías Edery señaló al imputar a este último hace un mes como jefe de una asociación ilícita.

De acuerdo a la pesquisa también tiene un vínculo estrecho con Jesús Dátolo, futbolista que milita en Banfield y que jugó en Boca y la selección. Lo que se detecta en las llamadas son proyectos en los que convoca a participar al volante de una inversión en un club de fútbol de la zona norte de Rosario para reparar o ampliar las instalaciones a cambio de porcentajes en los pases de futbolistas. También se le encontró un precontrato como beneficiario de la organización de eventos en el estadio cubierto de Newell's a raíz de lazos con influentes en la institución rojinegra.

Centro de relaciones

En los informes reservados de la pesquisa se define a Herrera como un "centro de relaciones" con resortes en la Municipalidad y la provincia. Su pareja (que no está bajo sospecha) es empleada profesional del Servicio Penitenciario.

El allanamiento en septiembre pasado a su departamento de Montevideo al 2200, de acuerdo a las fuentes, aportó evidencia que convalida los datos sobre Herrera aunque no identifica bienes inmuebles o muebles a nombre de él. Pero sí los roles y relaciones con actores destacados de la escena criminal.

Matías Herrera fue ayer uno de los doce acusados en el juicio por la "Operación Guaraní", realizada en marzo de 2016 cuando una decena de personas fueron detenidas luego de que la policía interceptara en la autopista Rosario-Santa Fe un utilitario con 68 kilos de marihuana en 85 panes procedentes de Corrientes.

Según la elevación a juicio, esa partida iba al complejo de fútbol de Sorrento al 1400 "El clásico" (ex "Jugá de Primera") y donde Herrera aparece como receptor.

El fiscal Federico Reynares Solari convocó como principal testigo al comisario Raúl Hirsch, de la Policía Federal, responsable de la investigación y las detenciones. El juicio está a cargo de los jueces Osvaldo Facciano, Eugenio Martínez y Mario Gambacorta.

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