Pandemia

Los médicos intensivistas se quejan de que son pocos, están cansados y no ganan bien

Iniciaron una campaña nacional para jerarquizar la especialidad. En Rosario hay entre 100 y 110, y en todo el país no llegan a 900.

Martes 13 de Octubre de 2020

"Somos pocos, estamos cansados y estresados, nos enfermamos y ganamos muy poco". Quienes describen de este modo su situación laboral son médicos especialistas en terapia intensiva. Afirman que el déficit de intensivistas en la ciudad, la provincia y el país "es severo" y describen las razones que lo explican. Para tratar de revertirlo iniciaron una campaña nacional con el objetivo de hacer visibles las dificultades del ejercicio de su profesión, en plena pandemia del coronavirus, y también para impulsar a médicos jóvenes a optar por este camino.

Son unos 800 médicos, entre ellos muchos de Rosario, que buscan jerarquizar la tarea que desempeñan, desde la formación que reciben hasta cuestiones vinculadas a sus honorarios y asuntos previsionales, y que el sistema de salud reconozca su labor vital en plena crisis sanitaria.

Lo que hicieron estos médicos fue elaborar un documento de varias páginas en el que plantean las enormes dificultades por las que atraviesan los intensivistas en el pico de la pandemia. Sin embargo, destacan que se trata de situaciones que vienen de arrastre, incluso desde hace años, y que se profundizan día a día.

En Rosario hay entre 100 y 110 médicos intensivistas, incluidos los que se dedican a los niños, y en todo el país no llegan a 900. "Somos muy pocos y ahora, con la pandemia, queda más en evidencia", dijo a La Capital el médico Guillermo Mazzei, quien junto a Emmanuel Piombetti asimió la representación de sus colegas locales en el reclamo nacional.

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"Tenemos un déficit de intensivistas muy severo", aseguró Mazzei. Tanto él como sus colegas sostienen que esto es así porque se trata de una especialidad mal paga, muy estresante y sin casi estímulos. Y añaden un dato preocupante: cada vez menos estudiantes deciden volcarse a esta rama de la medicina, por estos y otros motivos. Uno de los principales es que todos saben que demanda un alto nivel de exigencia física y mental, con guardias extensas y la necesidad de trabajar en más de un lugar porque la paga no alcanza.

Mazzei destaca un punto clave. "En las facultades no existe la materia ni siquiera como cuatrimestral y tampoco hay una regulación para las residencias". Ese combo hizo que los aspirantes a médicos fueran perdiendo interés en especializarse como intensivistas y, por lógica, que cada vez sean menos.

Pedido a los ministros

Formarse como intensivista lleva entre cuatro y seis años de estudios y prácticas que se agregan a los seis años de la carrera de medicina. Eso de por sí desalienta a los médicos, a lo que se agregan las condiciones en las que saben que trabajarán una vez que reciban: con sueldos bajos y multiplicidad de tareas, lo que acarrea altos niveles de estrés y angustia.

Todo este cuadro impulsó a los especialistas en terapia intensiva del país a elaborar un documento que resume sus propuestas para jerarquizar su profesión y al mismo tiempo para atraer a más médicos jóvenes. Ese texto ya fue entregado al ministro de Salud de la Nación, Ginéz González García, y también a algunos ministros provinciales, entre ellas a la de Santa Fe, Sonia Martorana.

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"Apuntamos a devolverle a la actividad la jerarquía que tiene en el sistema de salud", sostuvo Mazzei. Y esa aspiración incluye desde la formación de médicos intensivistas ("Queremos que la materia sea incluida en la currícula aunque sea como cuatrimestral, el último año de la carrera") hasta su régimen previsional. Es un reclamo integral, que intentan hacer visible en momentos en que el sistema sanitario está en jaque por la pandemia del coronavirus.

"Los intensivistas estamos de guardia todo el tiempo, dormimos poco, vivimos dando malas noticias a los familiares de los pacientes y estamos mal remunerados. Además debemos manejar tecnología cada vez más compleja y para eso necesitamos capacitación. Un intensivista tiene que resolver rápido situaciones difíciles y para eso tiene que estar preparado", sintetizó Mazzei.

>> Leer más: Santa Fe: más allá de la alta ocupación de camas críticas, faltan terapistas

Dijo además que los niveles de estrés y angustia hacen estragos entre estos médicos, y que incluso se registran problemas como las adicciones (al alcohol, por ejemplo) y la ansiedad. Otro problema es que muchas terapias intensivas están a cargo de médicos que no son especialistas, lo cual resiente la calidad del servicio que prestan nosocomios públicos y privados.

La aspiración de los médicos que impulsan esta campaña es aprovechar un momento de máxima demanda de sus servicios para hacer visible esta problemática. En una entrevista con periodistas de Radio Universidad, Piombetti lanzó este concepto para explicarlo: "La pandemia del coronavirus ya está desarrollada y en cierta forma la humanidad ya perdió, pero se pueden tomar medidas inmediatas para mejorar nuestros servicios y además hay que tener en cuenta que en unos años habrá otra pandemia". La idea de Piombetti y sus colegas es que si no se aprovecha esta coyuntura para corregir lo que está mal, es probable que en el futuro la historia se repita. "Esperemos no volver a estar hablando de lo mismo dentro de diez años", dijo casi como un ruego.

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