Fútbol

Vitti: "Cuando estaba en Central me creé una presión que me costó caro"

El ex delantero describió con sinceridad lo que vivió cuando arrancó en Central. "Sé que las expectativas no se cumplieron. Tenía condiciones para ser más trascendente", confesó

Martes 02 de Junio de 2020

Palabras sencillas. Frases puras. Pablo Vitti abrió el corazón para hacer un repaso de su carrera deportiva. El pibe que había arrancado a todas luces en Central y encandilado el ambiente futbolero no anduvo con rodeos a la hora de expresarse. “Sé que tenía condiciones para ser mucho más trascendente en el mundo del fútbol, pero mentalmente no lo supe sobrellevar. No me lo propuse con la intensidad que se necesitaba. Fue más de la cabeza que de otra cosa”, expresó de movida. “Llevo casi dos años y medio sin jugar. Principalmente largué todo por la situación que viví con Veria de Grecia. Y otro poco por rebeldía”, acotó antes de dejar sentado que “en su momento me creé una presión que me costó caro”.

   “Me agarró de un día para el otro no querer estar más en Grecia. Y como no pudimos negociar para volver, medio que me rebelé. Bah, medio no... me rebelé y lo demás es historia”, describió con sinceridad. “Por dentro me quedó esa sensación de que por ahí podría haber hecho bastante más. Incluso en un momento pensé, qué boludo soy, cómo no banqué un cachito más en Veria, si en definitiva no era nada grave. Tome esa acción como un sentimiento y acto de rebeldía de ese momento... ya está”, argumentó.

   “Sé que podía haber sido más importante en el mundo del fútbol o haber alcanzado más logros. Como también que las expectativas que había no se cumplieron para nada”, apuntó. “Me creé una presión que me costó caro. No me lo creí ni me convencí en ese momento”, confesó.

¿Qué es de tu vida teniendo en cuenta que desapareciste del mapa futbolero?

Es verdad, no estoy en órbita, ja. Acá estoy, radicado en Rosario y trabajando en algo que me gusta desde hace mucho tiempo como es corredor inmobiliario. También disfrutando de mi familia y amigos, que hacía más de diez años que no podía tener una continuidad de estar con ellos por el tema futbolístico. Extrañaba volver a compartir y celebrar cumpleaños o estar en otras fiestas con ellos. Esta es una nueva etapa en mi vida.

¿Te costó salir del particular sistema que viven los jugadores mientras son profesionales?

Al principio me costó mucho, sí. Con el paso del tiempo comencé a asimilar eso de ya no ser más jugador. Si bien extrañé esa faceta, lo cierto es que ahora estoy bien y mirando hacia otros horizontes. Por eso hice cosas cotidianas como ir a la facultad, anotarme en un gimnasio o hacer trámites. Vida normal por así llamarla. Ahora hasta tengo mi departamento, ya que cuando estaba en actividad no tenía nada fijo, porque venía como mucho dos veces al año y por dos semanas. Es como que ahora disfruto de esta parte positiva que, de alguna manera, la buscaba en su momento y por eso es que tanto disfruto el día a día.

¿Sentiste algún vacío cuando te cayó la ficha que dejaste de jugar?

No me costó mucho hacer vida normal por así decirlo, porque empecé a disfrutar muchísimo de la familia y los amigos. Es como que esas cosas me mantenían la cabeza en otra sintonía.

¿Pero nunca te sentiste mal?

Sí, al año de haber largado todo es como que empecé a extrañar ciertas cosas que hacía cuando estaba en actividad como entrenar, que me encantaba por la buena onda que había siempre en los diferentes grupos de trabajo que integré. Una vez que me saqué las ganas de estar mucho tiempo en la ciudad ahí fue como que vi la realidad de lleno. Es más, pasado un año y medio de todo hasta incluso pensé en ver si volvía. Pero no, opté por dejar todo así como estaba.

¿Por qué dejaste a los 32 años cuando se veía que tenías cuerda para un poco más?

Principalmente largué todo por la situación que viví con Veria de Grecia. Y otro poco por rebeldía.

¿Cómo por rebeldía, qué pasó?

Tenía deseos de volver a jugar en Argentina. Había hablado con Tigre y estaba todo okey para sumarme en enero. Hablé con los griegos, les planteé la situación, pero ellos no querían saber nada. No querían negociar nada. Incluso me prometieron algunas cosas y no las cumplieron. Y así fue que me vine a pasar las fiestas navideñas y tomé la determinación de no regresar. Me quería instalar acá hasta junio, que era cuando terminaba el contrato con Veria, para luego reinsertarme en el fútbol, pero argentino. Lo hice medio de rebelde, es así. Lo que pasó fue que después me acostumbré a estar en la ciudad y eso me llevó solito a dejar.

¿Se puede decir entonces que la rebeldía te hizo dejar el fútbol?

En parte sí, porque realmente fue así. Pero lo que me llevó también a dejar todo fue que estando en Grecia me encontraba muy solo. Y eso tuvo incidencia en querer volverme también. Me había agarrado el invierno sin otro argentino en el equipo y me pegó la locura de venir sí o sí. Ya estaba más grande y no quería estar más en un lugar incómodo como me sucedió en otro momento. Decidí por voluntad propia y punto. Obvio que eso me trajo algunos problemas, terminé en un juicio con el club y dejando lo que más amaba, que es el fútbol.

¿Coincidís con que fue extraño la reacción que tuviste, ya que siempre mostraste un comportamiento ejemplar?

Totalmente. Quienes me conocen saben que siempre me manejé de la mejor manera. Y mirá que jugué en varios clubes y países. A eso le sumo que jamás tuvo un conflicto con algún entrenador o compañero. Pero en Grecia me pasó que ya no me quería bancar ciertas cosas o actitudes. No tenía la misma tolerancia que de más pibe, es así. Me agarró de un día para el otro no querer estar más ahí. Y como no pudimos negociar, medio que me rebelé. Bah, medio no...me rebelé y lo demás es historia.

¿Te arrepentiste en algún momento de ese acto de rebeldía?

Sí, después de un tiempo sí. Sobre todo porque reconsideré que podría haber hecho un esfuerzo más y luego me volvía al país, y con el pase en mi poder. Viendo con el espejo retrovisor es como que era cuestión de bancar un poco más. Y eso que estaba en una linda ciudad, un buen club y muy cómodo. Pero sí, en un momento pensé, qué boludo soy, cómo no banqué un cachito más, si en definitiva no era nada grave. Tome esa acción como un sentimiento y acto de rebeldía de ese momento...ya está.

¿Te desilusionó el fútbol por lo que te pasó en Grecia?

No, para nada. No mezclo las cosas para nada. Hay quienes dicen que el fútbol es puro negocio o se queja de otras cuestiones. En mi caso estoy superagradecido a este deporte, viví muchas cosas lindas. Cumplí el sueño de ser profesional, jugué en la selección juvenil y salí campeón del mundo en 2005 en Holanda (ver aparte). A eso le sumo que jugué clásicos y enfrenté grandes equipos, sea del país como Boca y River o del exterior. Cómo voy a renegar de este hermoso deporte que me dio tanto. El fútbol no se toca. Lo que me pasó fue extrafutbolístico en todo caso, porque no seguí respetando el contrato que tenía que cumplir. Es así. El vínculo era claro. Había firmado y me comprometí con algo que luego no terminé haciendo. En ese sentido fui un poco el gestor de que todo terminara así. El responsable mayor diría.

¿Ahora lo tenés asumido?

“Por supuesto. Llevo casi dos años y medio sin jugar. Pasó el tiempo y muchas cosas por mi cabeza. Lo más importante ahora es que estoy radicado en mi ciudad y tengo mis afectos cerca. Hago vida normal como un rosarino más.

¿Y cómo fue ir a cursar a la facultad, un territorio al que muchos jugadores le escapan?

Muy lindo. Me anoté en la carrera de corredor inmobiliario, que siempre me gustó porque ya estaba involucrado en materia de construcción e inmobiliaria, y cursé como uno más.

¿Te reconocían tus compañeros?

Al principio me miraban y cuando sabían quién era me decían “qué hacés acá” o “para qué venís si no necesitás esto”. Y en realidad lo que estaba haciendo me encantaba. Me sentía una persona más, alguien que caminaba o iba a la facultad a querer superarse. O hacer simplemente nuevos amigos. Un pibe más que tenía que estudiar para rendir bien o aprobar materias. Fue una gran experiencia y la disfruté un montón además.

Supiste lo que es el sacrificio en la cotidianidad.

Tal cual. Lo que pasa es que cuando uno es jugador está a full en su mundo y no toma algunas dimensiones. Lo que parece simple o fácil como muchos pueden llegar a ver resulta que no es así cuando estás ahí.

¿ Y por dentro estás tranquilo con la carrera que hiciste?

En líneas generales, sí. Logré muchas metas y jugué en varios equipos. Viví grandes experiencias que siempre había soñado de chico. Aunque a la vez debo confesar que por dentro me quedó esa sensación de que por ahí podría haber hecho bastante más. Tuve algunas equivocaciones y cometí ciertos errores en su momento. Era como que tenía otra cabeza distinta a la de ahora. Pero sí, sé que podría haber sido más importante en el mundo del fútbol o haber alcanzado más logros.

¿Es como que te diste cuenta tarde de que no diste nunca ese gran salto de calidad que todos esperaban porque se percibía que tenías condiciones técnicas para darlo?

Sí, fue así y lo reconozco. Es una autocrítica que me hice, hago y siempre lo reconoceré. Sé en qué cosas me equivoqué en mi carrera. Incluso por ahí me digo “pucha, por qué no me di cuenta de tal cosa en ese momento o cómo no hice la otra”. Me reprocho algunas cosas, sí.

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¿Cómo por ejemplo qué cosas?

No tomé la responsabilidad como realmente debía. Lo digo en el sentido de que tendría que haberme cuidado más con la alimentación o hacer otras cosas más también para mejorar y superarme. A eso le sumo la mente joven que tenía, que era muy diferente a la actual.

¿Era como que confiabas en tu gran capacidad natural y por eso subestimabas el resto?

En parte es así, pero a la vez creo que me pasó eso de no tomarme las cosas con tanta responsabilidad. Me arrepiento de haberme tomado las cosas light, para así graficarlo. Tendría que tomarme las cosas a muerte y no como un juego. Porque entrenaba para jugar a la pelota y divertirme dentro de una cancha.

¿Querés decir que si hubieses tenido otra mente podrías haber hecho una carrera más jugosa como jugar en los grandes equipos y ligas europeas?

Claro, va por ahí. Sé que podía haber logrado todo eso y lo subestimé, por así decirlo de alguna manera. No tenía el compromiso de dar ese salto.

¿Sabés que es muy fuerte y sincero lo que decís?

Sí, y soy el primero en reconocerlo y liberarlo porque me hace bien y es parte del crecimiento personal. Sé que tenía las condiciones para ser mucho más trascendente en el mundo del fútbol, pero mentalmente no lo supe sobrellevar. No me lo propuse con la intensidad que se necesitaba. Fue más de la cabeza que de otra cosa.

Por algo don Angel Zof dijo luego de un partido con San Lorenzo que la gente iba a pagar entradas para ir a verte. ¿Te faltó creerte esa parte?

Sí, recuerdo cuando lo dijo. Y también todo lo que vino después. Don Angel siempre me tuvo una confianza ciega, desde que me veía en inferiores. Me tenía fe y me hablaba. Lo recuerdo perfectamente.

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¿Y los millones que valía Vitti dónde quedaron?

Obvio que las expectativas no se cumplieron para nada.

Convengamos que no se dieron por mérito tuyo, no por otras cuestiones.

Sí, fue así. Y lo reconozco. Sé que no fui a full por todo en ese momento... No me lo creí ni me convencí en ese momento

¿No tenías a nadie alrededor que te abriera los ojos?

Ahora no recuerdo, pero seguramente en ese instante seguro que algún compañero me habrá hablado. Pero bueno, era una cuestión personal y además era muy chico. Me acuerdo incluso que eso de andar tan bien me jugó en contra y me demandaba mucho. Eso lo noté enseguida. Recuerdo que cuando la rompí en dos o tres partidos, sumado a que en ese torneo íbamos punteros y estábamos genial desde lo futbolístico, sentí cierta presión. Porque estaba todo el mundo pendiente de lo que podía llegar a dar. Hasta había un programa de cable de Capital Federal que una vez me puso una cámara para que me siguiera durante todo el partido para ver qué hacía. Y eso lo sentía, era un pibe que no tenía la madurez para absorber esa presión. Es más, por ahí jugaba bien y todos decían que no había rendido. Y cuando sos pibe sos muy irregular y no siempre vas a romperla. Se me hizo algo en la cabeza que no pude sobrellevar.

¿Te presionabas porque tu cabeza estaba más preocupada por el qué dirán que por la orden táctica que debías cumplir, que en definitiva es la más importante?

Claro, por ahí iba el tema. Me creé una presión que me costó caro. Me la generaba solo, eh. Y lo asumo. Lamentablemente las críticas también influyeron en este tema.

¿Sufriste más de lo que disfrutaste entonces en ese período en el que paradójicamente te destacabas?

Es que no fue sencillo. Lo que sí estoy seguro es de que me hubiese venido bien, como a la mayoría de los pibes que estábamos en ese momento, integrar un grupo como el que había armado el Chacho Coudet mientras estuvo en el club. Era ideal porque había muchos grandes que absorbían la presión, como Pablo Alvarez, Donatti, Pinola, Musto, Ruben, el Chelito Delgado, etcétera. Nosotros aparecimos siendo muy pibitos y el plantel estaba lleno de chicos de inferiores. Y eso se sintió. Creo que todo hubiese diferente porque era otro contexto. Era más fácil para poder adaptarse a este mundo. Crecés diferente. Por eso no fue casualidad que al haber un equipo tan formado haya permitido mostrar y sacar a varios juveniles que luego fueron bien vendidos como Lo Celso, Montoya, Salazar o Cervi. Tenía todo Central ahí, un técnico especular y grandes futbolistas, que cuando no aparecía uno lo hacía otro. Por eso no fue casualidad que hayan sacado tantos valores.

¿Y te quedó la espina de no jugar o cerrar la etapa en Central?

Me hubiese gustado, pero no se dio. También es verdad que nunca forcé nada en ese aspecto. Lo que sí, me quedó esa espina de jugar antes de retirarme un año más en el fútbol argentino. Si era Central, mejor. Las cosas suceden por algo. Así que ahora me decido a mirarlo por televisión.

¿No volviste al Gigante?

Sí, pero no mucho. En realidad prefiero mirarlo por televisión. Soy hincha y siempre estoy pendiente. Eso sí, quiero ganar siempre, pero a la vez no me vuelvo loco por nada. Es un deporte y hay que saber disfrutarlo de esa manera. No vas a ser menos hincha por no ir a la cancha. Los colores no se negocian.

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