Jorge Ricardo

Una tarde gloriosa, no podía ser de otra manera

Jorge Ricardo logró la victoria 13.000 a bordo de Gloriosa Negra, e inscribirá su nombre en el libro Guinness de los récords, coronando una notable campaña iniciada el 16 de noviembre de 1976

Sábado 26 de Septiembre de 2020

Viernes 25 de septiembre. Llegó el día, ese instante esperado con ansias por el jockey Jorge Ricardo y por los aficionados de la hípica que siempre gritaron su nombre cada vez que cruzaba el disco triunfal. La grey que mantiene un idilio a perpetuidad en sus conducidos y que lo espera cerca de la herradura de los vencedores con las palmas de las manos enrojecidas, vitoreando su nombre, esperando el habitual y característico beso de retribución por parte del látigo carioca. El brazo en alto, la sonrisa a flor de piel en agradecimiento a tanto afecto recibido, es su sello distintivo.

Hasta los burreros de ley que caían derrotados se rendían a sus pies luego de cada demostración del astro brasileño en la cruz de un sangre pura de carrera. Llegó el momento de la gloria eterna, la obra maestra que quedará marcada a fuego para siempre en las retinas de los amantes del turf. Ricardinho ya se había instalado en la cima cuando el 7 de febrero de 2018 obtenía la victoria 12.845 en el hipódromo de San Isidro, con la yegua Hope Glory y quebraba la marca que hasta ese entonces era propiedad del ex jockey canadiense Russell Baze (12.844). De ahí en adelante continuaron los éxitos, esos que fueron cimentando su brillante historial iniciado el 16 de noviembre de 1976, con 15 años en el hipódromo Da Gávea, conduciendo a Taim, un caballo entrenado por su padre Antonio. Debut y victoria, algo que no sucede todos los días, un presagio de lo que vendría después. “Fue algo soñado. No lo podía creer. Me acuerdo que nos abrazamos con mi papá. Es algo que siempre voy a guardar conmigo como si fuera un tesoro. Son esas cosas que te quedan para siempre”, comentó.

Para los amantes de las estadísticas pasaron 43 años, 10 meses y 9 días (16.019 días en total) después de haber ganado la primera carrera con Taim y Jorge Ricardo se dio el gran gusto, el que se propuso cuando tomó la determinación de regresar a su país natal, su terruño, rodeado de sus seres queridos, empujado por las adversidades y la falta de carreras en Argentina a raiz de la pandemia, sumado a los pocos ofrecimientos que tuvo desde que volvió la actividad, hechos que desencadenaron en su decisión. Antes de la partida, con un dejo de impotencia y resignación se lo escuchó decir: “Estoy desanimado”. “En todos estos años le di mucho a muchísima gente, pero hoy no me solicitan como uno siempre quiere que sea. Me amarga mucho la situación”. “El momento acá es muy duro, no sólo con la hípica, sino a nivel país. La plata que podés ganar no vale, y yo tengo mi familia en Brasil. No sólo no rinde sino que además hacerla llegar es imposible. Mi vida está allá. Siempre pensé que me iba a retirar acá, ahora volveré a Río y en octubre terminaré de definir mi futuro. Realmente no se qué va a pasar”, fueron sus últimas palabras antes de emprender el regreso a Río de Janeiro.

Viernes 25 de septiembre, fecha que quedará grabada en la memoria del mundo del turf. Una obra extraordinaria por todo concepto que empezó a tomar mayor intensidad hace 18 días, en su hipódromo, en el que logró la hazaña que será difícil de igualar, la de haber conseguido 13.000 victorias, las que de ahora en más jalonarán su brillante palmarés. “Aquí en Da Gávea escribí la mayor parte de mi historia y siempre tuve un buen comportamiento como deportista y profesional, me siento feliz de estar cerca de mi familia. Vivir con mis hijos me da mucha alegría”, había expresado días atrás al portal Raia Leve.

Viernes 25 de septiembre -sexta feira-, como le dicen allá. Primer páreo (primera carrera) de la jornada, premio Campal, sobre 1.100 metros de arena normal, reservada para yeguas de 5 años y más, ganadoras de 2 o 3. Ricardinho en la montura de Gloriosa Negra (justo para la ocasión, no podía ser de otra manera), una cincoañera hija de La Furia Negra y Glory Eternity (Minstrel Glory) que largaba desde la gatera Nº 6. El starter libera el camino. Rápidamente, y como al “besuqueiro” le gusta, se ubica al frente del pelotón en línea con Noite Vazia (Nº 5), una lucha que duró apenas 100 metros, ya que desde ahí se desprendió afianzándose en la delantera tras modificar el avance del medio de la cancha hacia el primer andarivel.

En el ingreso a la recta final escapó rumbo al disco abrigado a los palos casi sin mostrar el látigo, sabiendo que metros más adelante se abrazaría a la gloria, ésa que le costó varios y graves revolcones, de los que siempre se recuperó a fuerza de voluntad y entereza. Cruzó el disco en soledad, como si el resto de los colegas le permitieran disfrutar ese momento único, sagrado, para este jockey que sin lugar a dudas es un ejemplo de perseverancia, de dedicación en esta dura y exigente actividad, que al final te brinda esta gran recompensa, El miércoles 30, el crack cumplirá 59 años y no será uno cualquiera, seguramente será el más festejado, por haber cosechado el trofeo más trascendental de su notable campaña. ¡Parabéns, Ricardinho!. Y fue de punta a punta, como lo soñamos, porque es el traje que mejor le queda.

Sábado 26 de septiembre. Recién habían transcurrido 24 horas desde el momento que Jorge Ricardo alcanzó la plusmarca mundial, cualquier terrenal se hubiese tomado una pausa, un respiro, luego de tamaña hazaña, pero no. Ricardinho tenía compromisos de montas firmados con anterioridad, los honró como profesional que es. Volvió a correr en el hipódromo Da Gávea, ahora sobre pista de césped pesada y le agregó dos triunfos más. Abrió la reunión llevando al recinto de los vencedores a “Oscar Winner” y a renglón seguido -en la segunda carrera-, condujo con mano firme y segura hasta la meta a “Papito”. Y vendrán más triunfos, hasta el momento que decida ponerle fin. Solo él lo sabe.

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