Casi todas las efemérides comienzan con el insoslayable latiguillo de "un día como hoy”. Ocurre que en épocas de aislamiento por pandemia, los días suelen parecer todos iguales, con mínimos cambios en la rutina. Pero como dijo un ex presidente, en ese día como hoy que no es hoy, "pasaron cosas”. No es la pretensión un recordatorio acabado y/o minucioso de tales acontecimientos en la historia del deporte, sino más bien el rescate de algún hecho que quizá quedó olvidado en un rincón, en un papel o en un cajón, como diría el catalán más independiente y famoso de los últimos tiempos.
El 11 de abril de 1921 comenzó el maridaje instantáneo entre medios de comunicación y deportes. Con 99 años de relación, queda claro que el matrimonio funcionó de maravillas. Aquella jornada, en Estados Unidos, la radio transmitió por primera vez una velada boxística.
Fue en el Motor Square Garden de Pittsburg donde Johnny Dundee y Johnny Ray se vieron las caras sobre un cuadrilátero en un combate a 10 rounds. Dundee era un boxeador rápido, resistente y con un excelente juego de piernas, mientras que Ray representaba al tipo nacido para boxear, duro como pocos, un pegador nato y amante del cuerpo a cuerpo.
El escenario del combate rebosaba de público, no tanto por la notoriedad de los contendientes sino también por esta "nueva moda” de transmisión en vivo por la radio. Entonces había gente adentro y mucho más afuera, frente al Motor Square Garden, donde un enfervorizado público escuchó el encendido relato del norteamericano Florent Gibson, que pertenecía a la emisora Westinghouse KDKA de esa ciudad del estado de Pennsylvania.
La pelea no pasó a mayores y fue declarada nula pero allí nació el vínculo entre el deporte y las transmisiones en directo. Algo que con el paso del tiempo llegó a extremos insospechados, ya que ahora (en realidad antes del coronavirus) es posible mirar en directo hasta un partido de bolitas que se está llevando a cabo en Singapur.
En lo que tiene que ver con nuestro país, pionero en esto de transmisiones radiales en directo (en agosto de 1920 se transmitieron tres horas de la obra "Parsifal”, de Richard Wagner, desde el porteño teatro Coliseo), la radio profundizaría su vínculo con el deporte y la gente, ya que poco después de esa primera emisión el boxeo volvería a ser el protagonista con la transmisión en directo de la pelea por el título mundial de los pesos pesados, en 1923, entre el campeón Jack Dempsey y el retador Luis Angel Firpo, la primera Pelea del Siglo.
Toda la Argentina se detuvo para escuchar este combate en la puerta de los diarios, que reproducían con altavoces las alternativas de la lidia, y en las pocas casas que contaban con la vieja radio a galena. Fue el primer gran acontecimiento deportivo nacional que fue seguido por las masas aunque ocurriera en el estadio Polo Grounds de Manhattan, en la lejana Nueva York. Además las vicisitudes de aquella pelea, en la que el Toro Salvaje de las Pampas (como bautizaron a Firpo) en el primer asalto sacó del ring al campeón, que fue ayudado para volver y luego noqueó al nuestro en el segundo asalto, la convirtieron en legendaria y el boxeador entró al Olimpo de los dioses deportivos. La fecha de aquella derrota, el 14 de septiembre, es actualmente el Día del Boxeador.
Pero no todas fueron rosas en esta relación. El reconocido escritor argentino Julio Cortázar era un gran amante del boxeo y su pasión quedó plasmada en memorables cuentos, entre ellos “Torito”, sobre Justo Suárez, púgil de Mataderos,; o “La noche de Mantequilla”, sobre la pelea entre Carlos Monzón y Mantequilla Nápoles. Una vez le preguntaron cuáles eran los grandes momentos del siglo XX que le había tocado vivir y el autor de "Rayuela” respondió sin ambages: "A mí me tocó asistir al nacimiento de la radio y la muerte del box”.
Más acá en el tiempo, un 11 de abril pero de 1975, el calendario deportivo de la ciudad entregó otra efeméride: Central venció 1 a 0 a Newell’s (con gol de Kempes) en el desempate por el primer puesto de grupo de la Copa Libertadores.