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Una cargada a un amigo que hizo famoso al "Chiwenwencha"

El hincha canalla Jairo Lucero filmó un video para cargar a un amigo leproso y se hizo famoso.

Viernes 12 de Julio de 2019

Siete segundos, una palabra y tantos seguidores que podrían llenar varias veces un estadio mundialista de fútbol. Esa es desde diciembre del año pasado la historia de Jairo Lucero: el “Chinwewencha”.

Se trata de un rosarino, de 29 años, criado al norte de la ciudad, en un rincón humilde de Arroyito, a metros del puente de Juan B. Justo al 2000 y a pasos del merendero que ayudó a reabrir y donde se alimentan 70 chicos.

Esta es la historia de alguien que trabajó de todo, también de taxista, y que se define como un canaya “enfermo”.

Un hincha que le grabó una típica cargada de futboleros rosarinos al “Gallego” Rodríguez, un tachero como él, pero leproso.

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Es la historia de quien cerró la broma con una palabra que siempre le oía decir a su sobrinita: “Te la tomaste toda Chinwenwencha”, se le escucha decir en el brevísimo video, donde también se lo ve con gorro Piluso auriazul y dientes desparejos.

Es la anécdota de una filmación que mandó por wasap al grupo de 16 tacheros que se hacen llamar “Hablemos sin saber” y que todos viralizaron sin darse cuenta que desde ahí la vida de Jairo cambiaría. Es que hoy, al tipo de esta historia no le deja de sonar el celular. Lo llaman productores de radio y televisión de todo el país; escucha su voz en los medios, ve su cara en las redes. Es el nuevo famoso de una zona con olor a zanja, perros callejeros, casas a medio terminar, techos de chapa, vecinos con la sillas en la puerta y carencias y gestos solidarios por igual. Jairo es quien logró que el merendero “El alfarero” se conozca en gran parte del país y reciba donaciones; es quien en seis meses será padre por primera vez, quien nunca pensó que provocaría lo que él mismo llama “una locura”. Es el “Chinwenwencha”.

Ya lo invitaron a Neuquén y Caleta Olivia y al programa de tele de Lizy Tagliani. “Trabajo de hacer presencia”, se ríe.

Ayer, antes de contar su historia le cedió la palabra a Fabiana Luque, la madre de 6 chicos que desde hace 8 meses reanudó la tarea de darle de comer a los pibes del barrio junto a su marido, Gustavo, un vendedor de torta asada. Una pareja que cuenta con la ayuda de Lorena, Mariela, Betiana y Romina, además de la de Jairo y otros vecinos. Todos piden “por favor” que alguien vaya a destapar la cloaca de Juan B. Justo y Travesía. “El olor es insoportable y tememos que los chicos se enfermen”, dice Fabiana.

El “Chinwenwencha” habla de su vida: una familia con madre, abuela y cuatro hermanos; múltiples changas para sobrevivir, un secundario sin terminar, drogas que decidió abandonar, la locura auriazul, su novia y el hijo o hija por venir, la ayuda a vecinos que considera una “obligación” y un barrio que considera su “lugar en el mundo”, y del que se podrá irse, pero dice que siempre volverá.

Interrumpe el relato para saludar a los vecinos, también cuando atiende a una radio de San Luis, donde le preguntan: “¿Cuál es el top tres de los memes que más te hizo reír con la palabra que inventaste?”. Ya sin una pizca de broma responde: “Soy centralista y peronista. Si usaron el Chinwenwencha para embromar a Macri, a Vidal o a Amalia Granata me alegro porque esa gente nos hace mal a nosotros los pobres”.

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