Cuánto sufrió Newell's en el partido en el que dependía de sí mismo para clasificar a la fase final. Lejos estuvo de la victoria que se lo hubiese asegurado. Porque no respondió con un rendimiento acorde de lo que estaba en juego. Lo perdía con Unión por 1 a 0 y la situación pintaba complicada. Pero este equipo que nunca se resigna alcanzó una igualdad que lo deja cerca de meterse en los octavos de final.
Es que ahora hasta con una derrota en la última fecha contra Instituto lo puede conseguir. Porque Unión ya no lo puede alcanzar y San Lorenzo sí pero tiene que ganar y además cuenta una diferencia de gol en contra importante (-5 contra +3 de la Lepra).
Newell’s tuvo una seria anemia futbolística. No elaboró nada. Lento desde el fondo hasta la exasperación. Nadie se ocupó del pase de salida. Sintió la falta de un volante central con manejo. Lucas Gómez, reemplazante de Gómez Mattar, no logró cumplir ese rol.
El toqueteo de un lado al otro de la Lepra en su campo, ante un Unión que no presionaba, terminaba con el recurso del pelotazo, habitualmente desde el pie zurdo de Lucas Carrizo. La solución fue previsible por lo repetitiva, con el agregado de que el zaguero anduvo llamativamente impreciso y no sirvió de nada.
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A Unión le interesó poco
A Unión le interesó poco y nada el traslado por el piso. La revoleó desde atrás para Estigarriba y Tarragona, tratando de aprovechar la segunda pelota. La dividió y tampoco le resultó provechoso. Recién en los últimos 10’, con Newell’s que cayó en un pozo y la empezó a regalar, se animó a jugar algo más por abajo y se arrimó con mayor riesgo que la Lepra.
Hasta entonces el conjunto de Kudelka quería y no podía. Una combinación entre Solari, Guch, Russo y el posterior centro de Ortega que fue a las manos de Mansilla, antes del cuarto de hora, representó algo parecido a juego asociado. Antes y después, no tuvo variantes de ningún tipo. Ni de pelota parada.
Cuando la Lepra aflojó un poco y perdió algunas marcas casi se retira al vestuario en desventaja. No sucedió por la reacción de Reinatti a una mediavuelta de Tarragona y porque Palacios la tiró afuera ingresando a toda velocidad.
Cambió el enganche
Kudelka consideró que, ante la falta de juego, la solución para los últimos 45’ era sacar a Guch (flojo desempeño) por Alan Soñora. No se modificó nada, y no por responsabilidad del recién ingresado, al menos no única, sino de todo un equipo sin ideas.
Newell’s caminaba en la cornisa, por su impericia, y lo peor sucedió. Doble cabezazo en el área rojinegra, tras un centro de Cuello, y Ludueña la metió en el arco de Reinatti.
El deseo de la victoria se trastocó en angustia por empatar. Kudelka entendió que, sin juego ni peso arriba, lo mejor era la entrada del Colo Ramírez por Lucas Gómez.
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Llegó el empate de Newell's
Igual el equipo siguió equivocando el camino y los pases. No alcanzaba con el espíritu combativo de Regiardo. Unión jugó con la desesperación de la Lepra y esperó agazapado.
Cuando menos señales daba la Lepra, faltando menos de 15’, apareció el centro de la izquierda que fue a pelear Ramírez, el zurdazo de Solari e Isla que la introdujo en su arco. El gol fue un grito de desahogo en todo el Coloso. Newell’s llegaba a un empate sufrido.
Con más orgullo que otra cosa, el equipo rojinegro se lanzó al ataque. Unión ya no lució tan firme. Una volea de Mazzantti fue contenida por Mansilla. La voluntad no fue suficiente y Newell’s se llevó un punto que por las circunstancias del partido y por lo que representa no se menosprecia, aunque dejó pasar la oportunidad de clasificar ya mismo.