Central

Un flaco presente que complica el futuro

Los 7 partidos sin triunfos, junto a otras flojas campañas, ponen a Central en zona de alerta con el promedio para el próximo torneo. Hoy arrancaría entre los cuatro últimos.

Jueves 08 de Noviembre de 2018

A un presente problemático, un futuro incierto. Nunca es conveniente posar la vista allá a lo lejos pero hay situaciones que lo ameritan. Para Central el juego entre el presente y futuro cuenta. Saber que lo bueno que se haga en este torneo repercutirá en el próximo es un ejercicio necesario si de números se trata. Puede resultar alocado, futurista, extremista o sencillamente pesimista un temprano análisis, pero mientras el equipo no reaccione en la Superliga, las sensaciones de complejidades que se vendrán en la próxima temporada se hacen inevitables. De esto se puede hablar hoy, la semana que viene o la otra mientras los resultados sigan sin aparecer. ¿De qué se trata la cosa? Si hoy finalizaría el campeonato, el equipo de Arroyito arrancaría la próxima temporada complicado con el promedio. A más de uno le podría resultar inapropiado hablar de esto cuando el camino por recorrer es largo, pero el dato es objetivo y los números contundentes. Un corte hoy en la Superliga pondría al canalla en la próxima temporada en zona de descenso, zigzagueando con el andar de aquellos dos equipos que logren el ascenso de la Primera B Nacional a la máxima categoría.

A esta situación no se llega de casualidad. La historia de siete partidos sin triunfos en el campeonato llevó al equipo a una situación de necesidades. No para ahora, sino de cara al futuro. Central cosechó apenas 3 puntos de los últimos 21 y rachas de este tipo tarde o temprano pasan factura.

Paradójicamente Central está mucho más aliviado hoy (14 puntos por encima de San Martín de San Juan, el último que hoy estaría descendiendo) en la zona de los promedios que como arrancaría la próxima temporada. Una ventaja propia del sistema de promedios. Igual no debiera descuidarse o desentenderse del tema por completo. Por eso hoy Bauza carga con lo suyo, pero también con falencias de procesos anteriores.

El ejercicio es muy simple: si hoy se le pusiera punto final al campeonato (en realidad restan 14 jornadas) estarían descendiendo Tigre, San Martín de Tucumán, Patronato y San Martín de San Juan. Y para la temporada que viene los cuatro equipos más complicados incluyen a Central. De abajo hacia arriba están: Lanús, Newell's, Gimnasia y Central. Se exceptúa a los que ascenderán, cuyos comportamientos generalmente resultar fluctuantes.

Un dato: el canalla debe un partido ante San Martín de San Juan (fue postergado en la previa de las elecciones en el club de Arroyito), pero aún ganándolo alcanzaría la línea de Argentinos Juniors, hoy tres puntos por encima del equipo del Patón Bauza en esa tabla que se vislumbra a futuro.

   Ante este cuadro de situación el razonamiento es único e incontrastable: Central deberá mejorar mucho su performance de aquí en adelante para no sufrir en la próxima edición de la Superliga. Es más, sin demasiada fineza en los números, el canalla debería hacer un torneo superador, esto es, terminar cuanto menos en los puestos de clasificación a una copa internacional (en el primer tercio de la tabla) para arrancar la próxima temporada con cierta tranquilidad.
   Nadie imaginó esta situación en el indicio del torneo, cuando el equipo sumó 9 de 9, pero el decaimiento futbolístico que repercutió inevitablemente en la sumatoria de puntos llevó a Central a una situación de alerta.

   Justamente, hablar de alerta cuando se está a 180 minutos de un título suena paradójico. Pero son los escenarios que suele entregar el fútbol. Ocurre que se trata de caminos diferentes. Se podría hablar de un enorme lastre que se soltaría, pero el foco no está puesto en coronación sí o coronación no de la Copa Argentina.
   Lo que está planteado hoy es un flojo torneo que obliga a remontar cuanto antes para enderezar el rumbo y empezar a sumar para no sufrir sobresaltos en la próxima temporada. Lo que no puede dejar de observarse es todo el camino que hay para recorrer. Porque en el medio habrá un nuevo mercado de pases del que se podrá sacar provecho para el segundo tramo del campeonato, pero la necesidad siempre dirá presente.

Otros técnicos además rotaron

El hecho de que el equipo esté disputando las instancias finales de la Copa Argentina no es un dato irrelevante. Es que llegado el caso de avanzar a la final hasta se podría pensar en ensayar algún tipo de rotación para guardar jugadores. De hecho es algo que en su momento hicieron el Chacho Coudet y Paolo Montero. Es más, en ese aspecto hay una estadística llamativa, para mal, claro. Contando la Copa Libertadores 2016 y las tres últimas ediciones de la Copa Argentina después de haber avanzado a los octavos de final el equipo disputó 30 partidos (hasta que quedó eliminado de dichos torneos) de los cuales ganó sólo 2, empató 13 y perdió los 15 restantes: 19 puntos sobre 90 posibles (ver aparte).


   Pelear por mantener la categoría sin dudas no es parte del proyecto futbolístico de una gestión que viene de recibir un tremendo espaldarazo en las elecciones, pero lo que aflora es que ese proyecto, del que también forma parte un equipo en semifinales de Copa Argentina, se está metiendo en un terreno fangoso, del que Central está a tiempo de salir, pero en el que deberá empezar a pisar con firmeza cuanto antes para alivianar el futuro y no tener que volver a los problemas del pasado.


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