Ovación

Un empate que tuvo sabor a poco

Central Córdoba no pudo imponer su juego ante Cambaceres, que vino a defenderse y se encontró en ventaja rápidamente.

Domingo 10 de Mayo de 2015

La jornada para Central Córdoba arrancó mal parida. Saltó al campo de juego sabiendo que el líder de la Primera C, Argentino de Quilmes, le había ganado sobre la hora a Midland 2-1 y sufrió apenas transcurridos tres minutos un inesperado baldazo de agua fría cuando Rosa Zacarías estableció el 1-0 tempranero para Cambaceres. Eso obligó al Matador a remarla desde atrás casi todo el partido. Pero, promediando el complemento, a los 70’, alcanzó la igualdad tras el gol de Fernando Resler, de penal. Y pudieron ser más, de no ser por la tarea de Daniel Mareco, el muy buen arquero del conjunto visitante. Por eso el empate tuvo sabor a poco en el paladar charrúa.
  El Rojo de Ensenada llegó a Tablada con una consigna clara: sacar un resultado digno. Dicho en otras palabras, vino a perder por poco. Y se encontró con que en los instantes iniciales se puso en ventaja y así defendió con uñas y dientes ese resultado. Jugó a no jugar y a no dejar jugar, con una doble línea de cinco y apeló muchas veces a las infracciones para frenar a un Central Córdoba que, aún en ese contexto, intentó imponer su cuota de fútbol pero que falló en la puntada final.
  El gol visitante vino de una pelota parada, de un córner que cabeceó Landa, la pelota pegó en el travesaño y Aníbal Rosa Zacarías tomó el rebote para abrir el marcador. A partir de ahí, Córdoba reaccionó y más allá de las imprecisiones que tuvo, empezó a tener más protagonismo, se empezó a acercar al arco rival, pero las buenas intenciones quedaban sólo en eso por falta de definición (quizás lo único criticable al conjunto de Cuffaro Russo).
  A la visita poco le importó jugar sucio (tuvo cuatro tarjetas amarillas y una roja) o hacer tiempo, si lo importante, el resultado, lo tenía puesto en bandeja casi sin querer. Replegado (pocas veces cruzó mitad de cancha) y con la fortuna de que Córdoba estaba impreciso y por su falta de claridad no lograba dar en la tecla en la puntada final, el equipo de Ensenada fue haciendo su negocio y se fue al descanso ganando por la mínima diferencia.
  En el complemento, el Matador salió dispuesto a dar vuelta la historia desde el vamos. Empezó a tener más llegadas sobre el arco de Mareco, que ya empezaba a erigirse como figura. Un cabezazo de Cuffaro Russo entrando solo por atrás, un tiro libre de Meza que el arquero contuvo abajo contra su palo izquierdo, fueron sólo algunos de los llamados de atención del charrúa. Y poco a poco el local fue llevándose por delante a la visita, que intentó bajarles el ritmo a las acciones las pocas veces que tuvo la pelota. Córdoba dominaba la escena, sólo le faltaba el gol. En ese sentido, los ingresos de Fernández y Cantero le dieron más aire al ataque. Maduraba el empate.
  Córdoba había avisado un par de veces y a los 24’ le llegó la chance. Landa bajó a Cristian Sánchez (más activo en el complemento) en el área y Rey Hilfer sancionó el penal que Fernando Resler transformó en gol, tras un zurdazo potente, inatajable. Con el empate sellado, Central Córdoba fue por más, sin abandonar su idea futbolística de jugar por abajo. Intentó y tuvo sus chances, pero finalmente cayó en la telaraña defensiva que tejió Cambaceres y se tuvo que conformar con la igualdad.

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