Central

Un buen arranque y desaceleración

Central pasó de un gran inicio a una meseta que no le permitió salir del fondo. Lo positivo: es de los que más sumó y se mantiene invicto. En contra: no pudo ante los rivales directos.

Viernes 06 de Septiembre de 2019

Difícil carrera la que emprendió Central desde el inicio de temporada. Hay unos cuantos equipos más luchando por lo mismo y eso es justamente lo que hace que la puja se torne compleja. La sumatoria de puntos siempre será bienvenida para esos equipos, pero de la forma en que se produzca dependerá de cuánto tiempo implique el salto de calidad. El equipo de Diego Cocca es uno de los pocos invictos que tiene la Superliga (punto a favor), sin embargo nunca logró sacar la cabeza del fondo. Apenas un par de días, cuando Central Córdoba de Santiago de Estero perdió con Talleres y se hundió en los promedios. Más allá de eso, el canalla mostró hasta aquí un comportamiento sostenido en su intención de sumar, pero desparejo desde otro ángulo del análisis. Esas victorias de las primeras dos fechas se contraponen claramente con los empates de las tres siguientes. De 6 puntos de 6 posibles pasó a 3 de 9. De ciento por ciento de eficacia a un 33%. Negativo teniendo en cuenta que dos de esas puestas en escena fueron ante rivales directos, de las que no supo sacar el mayor provecho, lo que claramente es uno de los puntos flacos.

   Sería demasiado a esta altura pedirle a un equipo que está peleando por la permanencia que de golpe y porrazo se transforme en una máquina de sumar. Sí ocurre que los puntos que se dejan en el camino se transforman en algo así como una pesadilla. Si no, que lo diga este Central de Cocca con lo ocurrido ante Patronato, donde la puja contra un rival directo no pudo ser. Sucedió algo similar, aunque con otro tinte frente a Colón.

   Es lógico que se analice cada partido como una historia aparte. De hecho todos tienen sus condimentos y ameritan lecturas específicas, algunas de mayor regocijo y otras con un dejo de bronca. En medio de esa montaña rusa de sensaciones están los puntos. Y Central pasó de una cosecha ideal a otra de bajo rinde.

Un poco de aire

Los triunfos contra Atlético Tucumán (2-1 en el norte del país) y después frente a Talleres (1-0 en el Gigante) le sirvieron a Central para fortalecer su convencimiento. Por supuesto también para tomar rápidamente algo de aire en ese arranque en el que el agua le traspasaba la línea del mentón. Lo que vino después fue mucho más endeble.

   Esos 3 puntos sobre 9 posibles le impidieron crecer, hicieron que el verdadero salto quedara para más adelante, a sabiendas de que mientras las fechas pasen y el avance no se manifieste de manera clara, la situación puede resultar más compleja.

   En ese tramo de campeonato las sensaciones de frustración fueron notorias. Y quizá no por los números en sí, aunque ello sea parte intrínseca del análisis, sino por la alteración en el estado de ánimo.

   La frustración por no haber podido mantener una ventaja de dos goles frente a San Lorenzo fue infinitamente mayor al conformismo del punto obtenido. La desilusión que causó no haber rematado el partido contra un Patronato disminuido física, futbolística y psíquicamente estuvo muy por encima del consuelo del punto. No haber podido mostrar los atributos futbolísticos exhibidos en partidos anteriores fue la deuda pendiente que le quedó al canalla contra Colón, donde ahí sí el solo hecho de sumar dejó otro sabor.

   Pero lo dicho, en esos tres partidos el equipo entró en una meseta comprometedora, que no hizo demasiada mella desde lo anímico por el buen arranque de campeonato, pero que tampoco le posibilitó creer que podía ya soltar algunas amarras.

   Después, Central disfruta de sus virtudes y padece sus errores como la gran mayoría de los equipos del fútbol argentino. Sí es cierto que la situación en la que está y el objetivo que lo moviliza no es uno más. La lucha por la permanencia conlleva un grado de complejidad importante que hace que las alegrías resulten mucho más efímeras cuando algunas cosas salen bien que los padecimientos cuando ocurre lo contrario. Hasta aquí el canalla tiene motivos para creer y otros tantos para mejorar. El clásico que se avecina no resultará determinante ni mucho menos, pero podrá entregarle nuevos indicios.

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