Luna Cinalli, de Ricardone, y el sanlorencino Dante Pagani, tuvieron suerte dispar este sábado en el debut de ambos en el torneo junior de tenis de Wimbledon, reservado para jugadores de 14 a 18 años.
Luna Cinalli y Dante Pagani tuvieron su estreno este sábado en el torneo junior de Wimbledon, con diferente suerte
Por Rodolfo Parody
Luna Cinalli debutó en su segundo torneo junior de Wimbledon. El año pasado quedó eliminada en la primera ronda.
Luna Cinalli, de Ricardone, y el sanlorencino Dante Pagani, tuvieron suerte dispar este sábado en el debut de ambos en el torneo junior de tenis de Wimbledon, reservado para jugadores de 14 a 18 años.
Cinalli, que el 10 de junio cumplió 17 años, superó la primera ronda. Mientras que Pagani, que tendrá esa misma edad el 31 de agosto, fue eliminado.
El triunfo de Cinalli, 14ª favorita, fue sobre la rumana Giulia Safina Popa por 6/4 y 6/2. El lunes se medirá por la segunda ronda ante la checa Vendula Valdmannova.
Para la tenista de Ricardone, esta es su segunda presentación en el junior de Wimbledon. El año pasado accedió hasta la segunda ronda.
>> Leer más: Solana Sierra, la gran sorpresa en Wimbledon
Además, en esa misma temporada compitió en los otros tres Grand Slam, Australia, Roland Garros y Estados Unidos. En todos quedó eliminada en el debut.
Lo mejor de Cinalli en un Grand Slam fue este año, Avanzó hasta los cuartos de final de Roland Garros
Con respecto a la caída de Pagani, que por primera vez jugó el torneo de Wimbledon, fue frente al ruso Egor Pleshivtsev por 6/3 Y 6/4.
El tenista de San Lorenzo compitió en el segundo Grand Slam de su carrera. Previamente jugó en Roland Garros, también este año. Se despidió en la segunda ronda.
Pero Pagani todavía no se despidió de Wimbledon. Competirá en dobles, junto al italiano Gabrielle Crivellaro. Este lunes debutará ante los británicos Conor Brady y Benjamin Gusic Wan.
Cinalli también intervendrá en dobles. En sociedad con la británica Allegra Korpanec, enfrentarán en el debut a la turca Deniz Dilek y a Beatrise Zeltina, de Latvia.



Por Martín Stoianovich

