Ovación

"Siempre estaré agradecido a Newell's"

Franco Escobar, que salió campeón con Atlanta United bajo la conducción del Tata Martino y convirtió uno de los goles en la final, compartió sus sensaciones con Ovación.

Sábado 29 de Diciembre de 2018

La carrera de Franco Escobar tuvo un flash imprevisto para muchos. Pero no para él. Porque sustentado en sus convicciones, las mismas que lo sostienen desde chico, un día se fue y triunfó. Debió irse de Newell's para poder tener la continuidad que en su club no lograba. Y partió hacia Estados Unidos, convocado por Gerardo Martino, para sumarse al Atlanta United. En su primera temporada en la MLS no sólo estrena el título de campeón sino que además tiene la satisfacción de haber convertido tres goles, dos de los cuales fueron decisivos en partidos finales.

¿Recordaste en algún momento en Estados Unidos tu esfuerzo para estar ahí?

Nunca me olvido de mi historia. Siempre quise jugar al fútbol. Por eso de chiquito iba al club del barrio, Valencia. Hasta que un día mi abuela, cuando tenía 13 años, llamó por teléfono a otros clubes para intentar que tenga una prueba. Así es que llegué a Newell's, club del que toda mi familia es hincha. El cambio fue grande, porque la rutina de entrenamiento era muy intensa, diferente a lo que yo hacía en el barrio. Luego de un tiempo, al no jugar me desmotivé y dejé. Pero era tan grande el deseo de jugar que al año siguiente me fui a probar a Quilmes y quedé para estar en la séptima división. Cuando fui a buscar el pase a Newell's, Theiler no me lo quiso dar y me pidió que hiciera otra prueba. Y aprobé y de ahí en más me fui consolidando por suerte como futbolista.

¿Quién te promovió a primera?

Alfredo Berti.

¿Siempre como zaguero central?

Sí, siempre. En reserva fue Gallego quien dispuso que juegue de lateral. Y debuto en primera como lateral, con Carlitos Picerni, cuando asumió interino luego del Tolo Gallego. Y con Lucas Bernardi tuve continuidad, también como lateral.

¿Te costó ese proceso de cambio de función?

Fue un aprendizaje. El fútbol en definitiva es un constante aprender. Miraba muchos videos para incorporar los movimientos como lateral, ya que por mi rol de zaguero cuando jugaba de marcador me cerraba mucho y dejaba espacios. Pero pude lograrlo y en Atlanta me fui consolidando gracias a la confianza que me dio el Tata, porque me hacía jugar de lateral y también de central en un contexto de equipo, en el cual había un sistema que nos contenía.

Y también te hizo jugar como volante por todo el carril derecho y con llegada al gol. Así que ahora también te van a pedir definición.

Otra exigencia más, sí. Con el Tata jugué con línea de cuatro, también hice de stopper y en los últimos partidos armó línea de tres y me puso como carrilero, con libertad para atacar y con la obligación de volver a marcar. Una función diferente, porque sos más ofensivo, y por suerte anduve bien, hasta hice tres goles, dos en instancias finales. Una rareza pero que me generó mucha satisfacción.

¿Habías pensado en cómo festejar o fue sorpresivo también para vos?

Y la verdad que hice lo que me salió en el momento. Porque de no marcar goles a hacer dos en finales era raro para mí. Por eso grité feliz y lo festejé con mis compañeros. En el último sí atiné a mirar hacia donde estaba mi novia y se lo dediqué.

¿Qué sensación tenés hoy tras la conquista?

Orgullo. Porque siempre quise hacer esto, nunca me vi haciendo otra cosa que no sea jugar al fútbol. Y me reconforta saber que ese sueño que tuve de chico lo puedo cumplir, un sueño en el que siempre creí, incluso en los momentos más complicados. Por eso uno agradece a los afectos que me sostuvieron y aún lo siguen haciendo, como mi mamá, mi abuela y fundamentalmente mi tío Hernán. Creo que por él estoy acá, porque me llevaba a todos lados, me respaldó siempre desde chico. Por eso cuando llegué a primera es como que él también había llegado conmigo.

Tu carrera comienza a tener un recorrido diferente y tu contexto socioeconómico también empieza a cambiar. ¿Cómo te ubicás en este nuevo escenario?

Igual que siempre. Yendo al barrio a reunirme con mis amigos, disfrutar las vacaciones y entender que mis orígenes son mi esencia. Mis amigos me conocen muy bien y por eso saben que ningún éxito o frustración modificará mi forma de ser. Además soy muy tranquilo, mantengo siempre un perfil bajo y no saco los pies de la tierra.

¿Atlanta es hoy tu lugar de confort futbolístico?

Sí, estoy muy cómodo no sólo en lo fútbolístico sino en términos generales por todo. El club es fantástico, que por ser un club joven las exigencias no son tan intensas, no obstante en poco tiempo alcanzó un título que ahora lo llevará a competencias muy trascendentes. Por supuesto que las exigencias eran nuestras, porque con el Tata, su cuerpo técnico más los jugadores queríamos ganar y festejar. Gracias a Dios se dio todo.

¿Te adaptaste a la vida en Estados Unidos?

Sí, es muy fácil hacerlo por la tranquilidad y la organización, lo que te da una facilidad para todo. Uno se relaja porque todo transcurre con normalidad, a diferencia de cuando volvés al país y ya tenés que tomar ciertos recaudos por cuestiones de inseguridad. También hay que destacar que la gente de la ciudad de Atlanta es muy servicial, porque te ayuda en todo, en mi caso con el idioma.

¿Estás aprendiendo inglés o por ahora es una lucha?

Un poco. Entiendo algo más de lo que hablo.

¿Qué extrañás de Rosario?

La familia, los amigos, la gente. Los afectos y algunas costumbres.

¿Qué te genera sentir el afecto de los hinchas de Newell's pese a que emigraste sin poder consolidarte en el club?

Felicidad. Mucha alegría. Agradecimiento. Porque soy de Newell's y me identifico con esos colores adónde vaya. Por eso estuvo presente en mi festejo. Por supuesto que uno sabe que en algún momento va a volver.

¿Te fuiste de Newell's como quisiste o como pudiste?

Como pude. Y muy a mi pesar. Porque hubiese querido tener continuidad para poder vivir lo que hoy vivo en Atlanta. Estuve seis meses en Newell's sin jugar y eso me pesaba, me afectaba anímicamente, sentía que necesitaba un cambio de aire. Cuando surgió la posibilidad de jugar en un equipo del Tata, no lo dudé.

Te pudiste ir como jugador libre, sin embargo quisiste que Newell's sea parte de la transacción. ¿Por qué nunca lo dijiste?

Porque me parece un hecho natural que busque beneficiar al club que me dio todo en mis inicios. Y no me detengo a escuchar rumores, porque no me guío por el qué dirán. Fue por un sentimiento mío y compartido con mi representante, Francisco Culasso. Lo mínimo que podía hacer por Newell's era eso, que mi salida deje un beneficio económico. Es cierto que me podía ir libre y sin responsabilidad, pero sin Newell's no me hubiese formado como jugador y no estaría hoy en Atlanta. Siempre estaré agradecido al club, porque además soy hincha de Newell's, tengo la camiseta y el escudo en la piel. Y no lo digo para quedar bien, sino porque lo siento.

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