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Si el Kily González tiene más para elegir, será mejor para Central

Central necesita refuerzos de jerarquía para lo que viene. Con eso el Kily podrá potenciar el equipo y ganar en tranquilidad a la hora de un recambio que hoy tiene el sustento solo de los chicos.

Lunes 18 de Enero de 2021

Central ahora sí está en el final de su temporada. Le queda por delate todavía un buen desafío como lo es el debut en Copa Argentina (el miércoles, a las 19.20, en San Nicolás, frente a Boca Unidos de Corrientes), pero lo que viene de aquí en más es tiempo de análisis, reflexiones y, sobre todo, conclusiones, de cara al futuro. El primer golpe de vista contempla una lectura positiva de lo que fue la participación en la copa Diego Maradona, en la que fue uno de los cuatro equipos que lucharon hasta el final, pero no hay tiempo para relajarse. El futuro llegó.

Y ese futuro tiene que ver con lo que será el armado del próximo plantel para afrontar las tres competencias que se le presentan (en caso de que logre pasar de ronda el miércoles), que implicará la llegada de varios jugadores para reforzar el equipo y que de esa forma los chicos que ya hicieron sus primeras armas en primera puedan potenciarse. Es que si hubo algo claro que quedó en el partido del sábado en San Juan es que el Kily puede tener una base sustentable, pero no tanto recambio. Allí es donde apuntará el entrenador y donde debiera verse el respaldo de la dirigencia.

Más allá de la bronca lógica por la derrota y de algunos cuestionamientos hacia el arbitraje, es entendible que el Kily González haya mostrado una cuota importante de conformismo por el papel que cumplió su equipo. Ahora bien, lo que le debe haber quedado muy claro también es que con algo más de potencial las chance de acercarse a la Sudamericana 2022 hubieran sido mayores.

Quizá sea demasiado pronto como para bajar el martillo y ponerle sentencia al balance que más temprano que tarde llegará, pero hay cuestiones a las que nadie puede pasarle la mirada por arriba. Una de ellas es que este equipo necesita de manera imperiosa el aporte de no menos de tres o cuatro futbolistas de jerarquía o que al menos lleguen entregando la sensación de que desde el primer momento pueden ponerse la camiseta y jugar.

El sábado, sin ir más lejos, Emiliano Vecchio aguantó los 90 minutos de manera estoica (así y todo fue el mejor de Central), pero ese esfuerzo, seguramente consensuado con el entrenador, pudo haber tenido que ver con que si no era él, en el banco no había material como para pegar un salto de calidad. Y lo mismo con algunos otros jugadores, como el caso de Lucas Gamba.

Es cierto, el partido a Central se le desmadró con el penal de Bottinelli (rápidamente llegó la roja para Galdames), pero a esa altura ya había quedado claro que el esfuerzo había llegado casi al máximo. Y por citar un ejemplo que exime de cualquier explicación sesuda, cuando Mauricio Pellegrino entendió que Vélez estaba frente a “su” momento para aprovechar, el jugador que mandó a la cancha fue Thiago Almada. El Kily, en su afán de intentar modificar algo apeló a los ingresos de los chicos Lo Celso, Giaccone y Martínez Dupuy (el otro que entró fue Diego Novaretti).

Bajo ese contexto, al menos en lo que hace a nombres propios, Central está frente a una cierta carencia. El Kily lo sabe y no es necesario que nadie se lo explique. Por eso, conformarse con lo que hizo el canalla no está mal, pero es apenas un pequeño aliciente de todo aquello que se pueda poner en la balanza en estos primeros seis meses de trabajo, con un proyecto al que, desde el vamos, se le calibró la mira hacia los chicos del club.

El tiempo de la baja del presupuesto del plantel (eso contempló la rescisión de contratos de varios futbolistas de experiencia), de oportunidades para los juveniles de las inferiores, incluso de ciertas licencias de las que pudo haber gozado el propio Kily González ya está. Central llegó hasta donde pudo y no fue poco lo que hizo, pero para elevar la vara y las pretensiones será impostergable en Arroyito la necesidad de sumar. Y no de “sumar por sumar” (una frase de la que el técnico canalla siempre reniega), sino de potenciar. Es que habrá torneo local, Copa Argentina (si pasa el miércoles, se insiste) y Sudamericana. Para todo eso habrá que rearmarse.

Y el hecho, de no haber mencionado ni un solo apellido (ya se conocen cuáles son algunos de los que el Kily pretende tener) se debe a que los nombres propios son los de menos.

Seguramente están los que no sólo tienen chapa, sino que además conocen el club, pero cualquiera que esté en condiciones de dar una mano y colaborar con la causa será bienvenido. Porque Central necesita que sus chicos crezcan y se afiancen, pero les será mucho más fácil en una estructura con mayor solidez, que esté capacitada para lo que pretende el técnico, pero también abra el abanico y posibilite un mayor y mejor recambio.

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