Se sabía que podía pasar. Como nunca la lógica deportiva del clásico indicaba que Central era el favorito y se lo llevó de nuevo. Eso sí, con muy poco, como en las últimas ediciones donde llegaron más parejos con Newell's. Pero con total justicia.

En el poco de Central para ganar el clásico estuvo la jerarquía de Malcorra y Quintana en los goles de pelota parada. Ganó bien y Newell's fue más de lo mismo
Por Gustavo Conti
Celina Mutti Lovera
El festejo de los jugadores de Central, en el segundo gol de Campaz. Ganó el clásico a Newell's otra vez, aprovechando dos pelotas paradas.
Se sabía que podía pasar. Como nunca la lógica deportiva del clásico indicaba que Central era el favorito y se lo llevó de nuevo. Eso sí, con muy poco, como en las últimas ediciones donde llegaron más parejos con Newell's. Pero con total justicia.
Es que también en ese “muy poco” se notó la diferencia de jerarquía hoy de un plantel y otro. Ignacio Malcorra y Carlos Quintana protagonistas principales de un lado para sacarle oro a dos pelotas paradas: un córner desde la izquierda y un tiro libre desde demasiado lejos.
Pero ahí Central mostró sus cualidades. Por la ejecución tremenda del 10, con comba en el primer caso, con una rara parábola en el segundo, muy hacia arriba. Ambas para la cabeza de otro que saca una luz importante en la comparación con lo que había del otro lado: Carlos Quintana.
Así de simple, en dos momentos en que Newell’s se podría decir que dominaba el territorio, sobre antes del 1 a 0. Para eso están ese tipo de jugadores. En menor medida, o menos determinante, fue Ever Banega el que le dio algo de esperanza a los rojinegros en el final.
No hubo más. No fue ni por asomo el Central arrollador de las primeras fechas, el que se imponía en la posesión con velocidad. Casi que por momentos parecía un equipo de Russo y no de Holan. Y así hasta el final.
Newell’s en cambio fue el de siempre, el de las fechas anteriores, el apático, carente de fútbol como para torcer su suerte. Porque no es que no le metió garra o actitud, sino que no tuvo lo que no había podido conseguir antes de salir a la cancha para el clásico: juego.
Así Newell’s se fue consumiendo en su impotencia habitual mientras Central atrapaba otra perla para su buen presente y una racha increíble sobre el tradicional adversario.
Mallo dijo en la conferencia de prensa previa que imaginaba un clásico parejo como los últimos y que se definiría con poco. Así fue de nuevo. Solo que esta vez, le hizo caso a lo que dictaba el presente más que a la histórica de los últimos tiempos que no es mensurable. Por poco como los otros, con la lógica de este.
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