Ovación

Sampaoli deberá encarcelar a los contratiempos

Con el plantel instalado en Bronnitsy, el DT buscará en la semana encontrar la tranquilidad que no tuvo en Barcelona y así empezar a darle un perfil reconocible al equipo de cara al debut con Islandia

Domingo 10 de Junio de 2018

En la primera fila de asientos del chárter, maravillosamente ploteado con la leyenda de los Rolling Stone, que trasladó ayer a la selección argentina hasta Moscú se percibió algo de desasosiego. Es que en ese sector del avión estaban ubicados Jorge Sampaoli con sus ayudantes y el presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia. La selección argentina ya está instalada en ese pueblito de aspecto soviético que es Bronnitsy, con las ilusiones a cuesta para intentar ganar la Copa del Mundo, pero también arribó con un equipaje cargado de preocupaciones a una semana del debut contra Islandia. En el recorrido previo a hospedarse en la casa de la selección en Rusia tuvo que patear varias piedras en el camino y el Zurdo sabe mejor que nadie que una inercia de turbación acompaña al seleccionado desde que asumió. Que desde que tomó las riendas, por una cosa o la otra, nunca tiene calma. Encima lo miran de reojo. Siempre aparece una nube de incertidumbre que se posa en su lustrosa pelada para molestarlo y para hacerlo recalcular en muchas de las decisiones que toma. También entiende que ahora sí no puede fallar en la lectura del escenario anímico que envuelve a la selección. Ya no tiene margen ni tiempo para quedar atrapado en el laberinto de los imponderables. Igual, la cosa viene mal barajada desde antes y ahora el DT deberá encarcelar a los infortunios. El paso por tierras catalanas resultó realmente convulsionado. Encima, el jueves fue el fatídico día en que Manuel Lanzini se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y se perderá el Mundial. Ayer se confirmó que lo reemplazará Enzo Pérez. Un volante que puede oficiar de doble comando en el corazón del medio junto a Mascherano o Biglia. Y para cerrar la racha, Ever Banega acusó una molestia que perturba aún más los planes al entrenador. Demasiadas complicaciones para un plantel argentino que hace rato que convive con ese mandato social que eleva y condena en función de ganadores y perdedores.

   Y pensar que Sampaoli creyó que con la oficialización anticipada de la lista de los 23 mundialistas se le terminarían los problemas. Que al fin sólo iba a pensar en amasar con entrenamientos al equipo que pondrá el sábado 16 de junio en el estreno contra Islandia, en Moscú. Pero el pensamiento le salió por la culata. No sólo nada de eso ocurrió, sino que las lesiones y los contratiempos nunca lo dejaron en paz. Todo empezó cuando Lucas Biglia y Gabriel Mercado, dos titulares indiscutidos en el proyecto original de Sampa, nunca pudieron practicar en óptimas condiciones. El volante recupera de a poco ritmo futbolístico luego de un golpe lumbar que le provocó la fractura de dos vértebras y el defensor nunca encontró su mejor forma física desde que no pudo completar un partido con Sevilla por una lumbociática. Los dos iban a tener algo de rodaje en el amistoso contra Israel, pero el partido se canceló, como todo el mundo sabe. La historia de ese encuentro en Jerusalén nació mal desde el vamos y terminó con una decisión acertada por parte del presidente Tapia, quien atendió la decisión del grupo de no viajar. Pero los detalles de esa saga se contarán más adelante en esta crónica.

   Lo cierto es que los llamados de atención para Sampaoli no se evaporaron en esos dos inconvenientes. Porque el verdadero tsunami en la concentración de Ezeiza lo provocó la desafectación por una lesión en la rodilla derecha de un histórico del arco de la selección como Sergio Romero. La salida de Chiquito no sólo sacudió los cimientos del grupo puertas para adentro, también hizo ruido puertas para afuera. La esposa del arquero, Eliana Guercio, ex vedete y chica de tapa de revistas de la farándula, descargó su ira vía las redes sociales y le apuntó elípticamente a Sampaoli por la salida de su esposo. El Zurdo debió armarse de un caparazón para soportar las habladurías de turno y al mismo tiempo enfrentó en silencio un polémico posteo del padre de Nahuel Guzmán, quien había sido desafectado de los 23 pero fue reincorporado de emergencia ante la lesión de Romero.

   Si de algo no se lo puede acusar a Sampaoli es de tibio. Ni en las palabras ni en las intenciones. Aunque en la recta final de la preparación mundialista debió ensayar una profunda mirada introspectiva para desactivar todas las alarmas. Utilizó los días en el predio de Ezeiza y luego la concentración en Barcelona para activar las herramientas emocionales y guardar por un rato el pizarrón. Realizó un denodado esfuerzo por creer firmemente en la transmisión de conceptos desde el estímulo anímico y así transferirles a los jugadores la palabra con mayor fervor espiritual que ahínco estratégico. Pero los infortunios seguirían agazapados hasta perseguirlo en los días de estadía en la ciudad deportiva de Barcelona. Primero fue el conflicto diplomático que desató el controversial amistoso que iban a disputar Israel y Argentina en Jerusalén. El tira y afloje que generó ese partido, que incluyó contactos entre el presidente argentino Mauricio Macri y el premier israelí Benjamín Netanyahu, desenfocaron de algún modo al grupo y al Zurdo de la planificación mundialista. Era vox pópuli que el DT no quería jugarlo, pero lo que realmente motivó que el amistoso se cancelara fueron las amenazas que sufrió Lionel Messi para no ir a Tierra Santa. El plantel argentino se solidarizó con el capitán y se negó a viajar a Medio Oriente. Unas horas después a ese revuelo de dimensiones, la terminaron de completar las lesiones de Manuel Lanzini, quien iba a ser titular, y la molestia en el gemelo que acusó Banega.

   Aunque suene paradójico, Sampaoli buscará algo de tranquilidad justo la semana en la que más se agitarán los nervios y ansiedades. El estreno mundialista se le viene encima al técnico casildense y ya proyecta a un equipo con arrojo pese a todo lo que le tocó vivir. Para lograr eso, el primer intrépido debe ser él. Por eso utilizará estos días en el centro de entrenamiento en Bronnitsy, enclavado en un área militar, para que sus soldados pretorianos se ubiquen en la trinchera y empiecen a dar batalla. La Rusia de Vladimir Putin le dio ayer la mejor de las bienvenidas. Sampa quiere encarar su propia revolución.

   Llegó a la selección para desafiar tendencias, sacudir el mobiliario y quitarle al equipo los miedos para ir en busca de la ansiada Copa del Mundo.

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