Rusia 2018

Revolución patriótica

El pueblo ruso reconoció a la selección con todos los honores tras la epopeya de haber llegado a los cuartos de final del Mundial.

Lunes 09 de Julio de 2018

Las calles de Moscú fueron la cuna de los festejos. La zona del Fan Fest desbordó de pasión y alegría. También de lágrimas de emoción. El plantel de Rusia tuvo ayer a la tarde un cálido y merecido reconocimiento. Se presentaron ante su gente para recibir el último gran abrazo y mimo en la Copa del Mundo. El sueño de alcanzar la semifinal no se hizo realidad. Pero todos celebraron la epopeya de haber llegado muy lejos en la gran cita que están albergando en casa. Miles de almas se enfundaron con los colores patrios. Esos mismos que representan el blanco de la paz, la pureza y la perfección; el azul de la fe y la fidelidad; y el rojo de la energía, el poder y la sangre derramada por la patria. El entrenador Stanislav Cherchesov fue uno de los mentores de asistir a la congregación el día después de la despedida mundialista a manos de Croacia. El técnico insistió a su staff de dar el presente para que sientan el cariño de la gente antes de que cada uno inicie las vacaciones. Porque el fin era que vayan comprendiendo lo que lograron en este último tiempo. Algo tan histórico como simbólico para toda la nación que se revolucionó con el fútbol.

Cuando arrancó el Mundial los rusos no tenían tanto entusiasmo. Quizá con cierta razón debido a que el pasado no los invitaba a soñar. Es que sólo habían ganado un partido desde 2002. A eso hay que sumarle que comenzó el certamen en el puesto más bajo del ránking de la Fifa entre los 32 países participantes.

Pero el estreno a todas luces ante Arabia Saudita y el triunfo contra Egipto fueron moldeando el ánimo en los anfitriones. De hecho, en cierto momento parecía que no había modo de que perdiera. El equipo tenía una identidad ofensiva definida. Logró equilibrio. Y más allá de la caída con Uruguay en el cierre de grupo, dio el batacazo al despachar a España en octavos.

Luego llegó Croacia. Pero no pudo ser. Los penales le pusieron final a este cuento de hadas que estaban viviendo los locales. Los llantos y bronca florecieron en cada rincón de los eurasiáticos, tan fríos como rigurosos a la hora de expresarse.

Lo cierto es que desde hace casi un mes, cuando se inauguró el Mundial, la nacional fue cautivando a su público. Sobre todo a los habitantes de Moscú, una ciudad al estilo Europa Occidental, que dejó de dormir. No era para menos. Todos querían disfrutar de ese sueño que estaban viviendo bien despiertos.

Lo de ayer no fue más que una síntesis de lo que lograron los jugadores, cuerpo técnico y médico, que tiene entre sus selectas filas al rosarino Sergio de San Martín, quien tiene a cargo el departamento de Fisioterapia. El profesional también fue testigo directo de lo que la gente le brindó en pleno Fan Fest moscovita.

El mismo sitio al que Cherchesov, quien no liberó a nadie la noche de la derrota ante Croacia porque quería mantener unido al grupo en un momento triste, recurrió a metáforas militares para evaluar el desempeño. "Nos sentimos como soldados reclutados para el ejército", afirmó. "Nos desmovilizaron, pero he querido seguir sirviendo y peleando. Este es un caso en que la desmovilización lo deja a uno decepcionado. Nos habría gustado haber servido a nuestra patria el 15 de julio (en la final), pero no lo conseguimos", agregó.

También le dijo al grupo en una charla que "de a poco van a entender lo que lograron. Cuando vuelvan a jugar con la nacional podrán dar un poco más porque ustedes dieron recién el 50 por ciento de lo que pueden dar". El entrenador además fue reconocido por la masa al poblar las calles con remeras con la figura mezclada de Ernesto "Che" Guevara con el rostro del DT, y la inscripción de Cherchesov, acaso el gran autor intelectual de la revolución patriótica rusa a nivel futbolístico.

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