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Raggio: "No tuve carácter para dirigir en Newell's"

A tres años de haber dirigido a Newell's, el técnico dice que perdió la oportunidad de su vida. "Nunca pude enamorar a los jugadores, no entrené como me gusta. Esas cosas en el fútbol de hoy se pagan y las sigo pagando", se lamenta Carozo

Domingo 17 de Diciembre de 2017

Preguntá lo que quieras eh...

Como corresponde...

Por supuesto, pero lo que te quiero decir es que no tengo problemas, contesto todo.

Escorpiano de pura cepa, tan leproso como frontal, Gustavo Raggio se acomoda en la silla y busca concentración como si estuviera esperando un centro al área propia para rechazarla lo más lejos posible. Lo que no rechaza son las preguntas. Ni una sola sobre su paso por la dirección técnica leprosa hace ya tres años. Al contrario, genera repreguntas.

¿Te acordás de tu último día como técnico de Newell's?

El 7 de diciembre de 2014, domingo. Puse mi cargo a disposición después que perdimos el clásico con Central 2 a 0 de visitantes (19 de octubre), me ratificaron la confianza, quedamos en ir partido a partido y nosotros veíamos en la respuesta de los jugadores que podíamos seguir. Agarramos el equipo después que estuviera sesenta y pico de días sin entrenador. No debe haber otro caso en el mundo de un equipo que esté más de dos meses sin técnico. Preparamos la pretemporada, hicimos una lista con las altas y las bajas y ahí me di cuenta de que el ciclo estaba terminado.

¿Por qué?

Porque nunca leyeron la lista.

¿Seguro?

A lo mejor la miraron...

¿No le prestaron atención?

Y no, porque yo en la carpeta había anotado varios nombres, por ejemplo a Nacho Fernández... La tarde del mismo día que Central jugó la final de la Copa Argentina con Huracán, Lorente anunció que yo dejaría de ser el técnico al final del torneo, dirigí los dos partidos que quedaban y listo. Así fue mi insignificante historia como técnico de la primera división. Habíamos quedado en que yo me podría reinsertar en las inferiores, pero dos días después del último partido, el martes 9, me di cuenta de que ya no les servía más. En todas estas guerras futbolísticas tiene que haber un muerto y el muerto de esa guerra fui yo. Algunos de los muchachos que trabajaban conmigo se inmolaron y también se fueron. Julio Saldaña, Gonzalo Olsina y Luisito Aspiazu mostraron una grandeza impresionante cuando el trabajo para los laburantes es fundamental.

¿Y estás bien muerto, te mataron bien?

Y siempre tiene que haber uno. Después del tiempo que pasó lo miro desde otro lugar. Siempre digo que a la semana de haber dejado de ser el técnico de la primera de Newell's me di cuenta de que había perdido la oportunidad de mi vida por no poder demostrar lo que había demostrado en divisiones inferiores, más allá de que son escenarios completamente distintos. Nunca pude enamorar futbolísticamente a los jugadores, no tuve carácter, no entrené como me gusta entrenar a mí. Esas cosas en el fútbol de hoy se pagan y las sigo pagando por mi forma de ser.

Es difícil creer que no tuviste carácter.

Estoy convencido de que fue así.

Dame un ejemplo de falta de carácter durante tu gestión.

No tomé la decisión de decirle a alguien "vos no estás más por más apellido que tengas". Pero también hay que reconocer, y no es una excusa, que desde 2009, que fue cuando yo entré a trabajar en el club, pasaron un montón de cuerpos técnicos a los que se les complicó muchísimo convivir con cierta gente que estaba dentro del plantel. Y cuando esa gente quería ir por más, Lucho Torrente por ejemplo, moría uno solo, como morí yo. Las excepciones fueron Sensini, que es un tipo extraordinario, y Martino, que es un señor. Así también se fue Ricardo Lunari, que dirigió 7 partidos y estaba completamente capacitado, por ejemplo. Se tuvo que ir Alfredo (Berti) después de salir segundo. El proceso posterior a Martino fue dificilísimo. Ninguno de nosotros le pudo incorporar al equipo lo que se venía haciendo en juveniles. Y es por eso que los jugadores de inferiores no entraron a pie firme como entramos otros en otra época. Como entró Mauri Pochettino en la Bombonera... Como entró toda la camada de Ricardo (Lunari), el Gringo Garfagnoli, Saldaña, o la categoría 71 en la que estábamos con Alfredo, el Flaco Ruffini. Nosotros entrábamos a pelear en serio un puesto, a adueñarnos del puesto. Pero el análisis es mucho más profundo. Hoy existen otros determinados factores que no dejaron que eso pasara. Hoy el club está en una situación límite, pero en ese momento el contexto era distinto. Nosotros no pudimos consolidarlos y los chicos no lograron perdurar adentro de un equipo: Isnaldo, Tevez, Escobar, Unsain, Beloso, Faravelli...

Son esas camadas de jugadores que se pierden en el medio de las crisis de los clubes.

Es eso. Para afuera Newell's estaba deportivamente muy bien, pero existía una falta total de liderazgo en la conducción.

¿Theiler tiene la culpa?

Para nada.

¿Lorente?

No soy amigo de Jorge (Theiler), pero sí soy de su círculo deportivo. Es alguien que me dio laburo, que es tremendamente honesto, que hizo de la nada lo que se ve. Se le cambió el gen al jugador de inferiores de Newell's. Seis años no alcanzan para modificar una historia de catorce. Insisto, fue tremendamente honesto, ofreció toda su dignidad y no se perdió un solo partido de inferiores de ninguna categoría. A nosotros nos valorizó principalmente como entrenadores. Sólo faltó lo que tiene Lanús.

¿Qué tiene Lanús?

Capacidad dirigencial, poder de decisión y banca.

¿Los jugadores de la primera eran más influyentes que los dirigentes en ese proceso?

Algunos, por lo menos es lo que vi yo, pero si hablamos de eso parecería que tengo rencor y nada que ver.

Pero justamente la sensación es que tenés un dolor inmenso.

No, para nada. Estoy tranquilo.

Podés estar tranquilo, pero también caliente.

No estoy caliente.

¿Pero estás así porque perdiste la gran oportunidad de tu vida o porque alguien te hizo una trastada?

No, no, no...

Pará, pará... ¿qué hiciste después de dejar la dirección técnica de Newell's? Te lo pregunto porque no me parece menor. Vos dirigiste 20 partidos a un equipo que había sido campeón argentino el año anterior. ¿Y después?

Esperá, antes dejame decirte esto: hicimos 25 puntos con un equipo que tuvo 19 cambios forzados en 20 partidos. Fue una campaña de total transición dentro de un equipo campeón que se iba desarmando.

¿Y cómo te hubiera gustado que forme ese equipo?

Oscar Ustari; Cáceres, Coty Fernández, Víctor López o Guille Ortiz y Milton Casco; Diego Mateo, Raúl Villalba, Bernardi; Mauri Tevez, Nacho Scocco y la Fiera.

Me atrevo a decir que en la forma de nombrarlos hay un mensaje, involuntario pero mensaje al fin.

... (Ni un gesto)

¿Te llevás bien con todos ellos?

No. Te voy a contestar mejor. Mientras fui el técnico no tuve carácter, por eso en ese momento me llevé bien con todos.

¿Qué pensás del papelito?

(Risas) El papel...

Vamos a hacer un trato...

No, ningún trato...

Decime la verdad o decime que no podés hablar, pero no mientas...

Qué te voy a mentir si ya lo conté.

Pero la verdad quiero que cuentes.

Perdimos de locales en la novena fecha contra Banfield y faltaban tres para el clásico. Tuve un cruce con un dirigente y cuando llegué a mi casa me di cuenta de que si no cambiábamos algunas formas nos chocábamos contra Central. A la semana siguiente planteé un determinado entrenamiento que no funcionó...

¿No funcionó?

No, no funcionó con los suplentes. Me di cuenta de que la convivencia se iba a empezar a hacer complicada porque veía demasiada exigencia de los directivos para ganarle a Central. Y como que con eso iban a salvar el año. Y yo pensaba otra cosa... Ojo, para mí ganarle a Central es más importante que salir campeón, siempre lo dije, desde que era jugador. Se me complicaron algunas cosas, ayudó mi falta de carácter, quería probar algunas cosas, no me impuse y me vi muerto futbolísticamente. Y quise comprobar qué grado de sustentabilidad deportiva tenía cierto participante dentro de la cancha.

¿Qué grado de sustentabilidad deportiva tenía cierto participante dentro de la cancha?, ¡qué manera de hablar complicada para que no se entienda!

No, bueno...

Estás usando todo ese palabrerío para no decir otra cosa.

Pero era así.

¿Me querés decir que tendrías que haberlo sacado a Bernardi?

...

Lo intento de nuevo, ¿en ese proyecto tuyo, Lucas no estaba?

No. Ojo que me llevaba extremadamente bien con él, me he juntado varias veces a tomar café, he ido a comer a la casa, soy conocido de su familia.

Mirá que Cocca dijo que Lisandro López lo fue a visitar a la casa y no le cree ni la mujer.

Yo fui, no tengo por qué mentir. Soy el técnico de Adiur y de 9 de Julio de Arequito, mirá adónde me mandó el fútbol profesional, ¿por qué te voy a mentir? Fui a comer más de una vez a su casa, intenté a mi modo enamorarlo y no pude. No tuve la capacidad o no me dejó. El hablaba muy bien de mi laburo en inferiores, pero primera división era otra cosa.

¿Te hizo una trastada con el papelito?

Mirá, él dirige primera división y yo dirijo 9 de Julio de Arequito.

Es relativo eso, no tiene nada que ver.

Sí, para mí también, es absolutamente relativo. Conmigo jugó siempre porque a mí me encanta ganar. Siempre pensé que con él en cancha íbamos a ganar cuando había una gran parte de la dirigencia que estaba esperando que lo colgara, pero yo quería ganar.

¿Querían que vos hicieras lo que ellos no se animaban?

Por supuesto. ¿Sabés cuánto duraba si hubiera hecho eso?: un día.

¿Qué otro jugador tendrías que haber sacado y no lo hiciste?

Víctor López.

¿No te animaste a sacarlo?

Lo saqué un par de veces.

¿Razones futbolísticas o de las otras?

No, no, no, teníamos muy buena relación, pero yo quería otra cosa. Privilegié mucho el apellido y Guillermo Ortiz tenía un rendimiento excelente, es más, en todos los partidos que ganamos jugó Ortiz. Yo quería intentar consensuar y ahí lo único que tenés que hacer es armar el mejor equipo posible. Es fútbol profesional,

Quiero volver al papelito. Estoy convencido de que quedaste muy expuesto y que Lucas sabía lo que estaba haciendo. ¿Fue a propósito?

Vos lo viste.

Uno de los dos, o los dos, quedaron mal. Vos como un tonto.

Noooo, como un tonto no.

¿Y entonces?

Queda a interpretación de la gente de Newell's.

¿Y la gente de Newell's qué interpreta?

¿A qué altura de Sarmiento estamos acá?

Al 700, Sarmiento 763.

Yo vivo en Moreno y Tucumán. Voy y vengo caminando todos los días.

¿Reconocen tu trabajo?

En los primeros tiempos no quería salir a la calle porque me sentía tremendamente culpable. Hasta que me vino a buscar uno de mis amigos, que son los de siempre, y me dijo "vamos a caminar por bulevar Oroño, nadie te va a decir nada". Y ahí comprobé que el afecto de la gente de Newell's es impagable hasta hoy. La gente de Newell's pone a cada uno en su lugar. Ojalá tuviera sustento económico para regalar la tercera bandeja.

Sos muy hincha, pero ya empezaste a vender humo.

No, por qué, porque digo lo que siento, pensá lo que quieras.

¿Te hiciste o siempre fuiste hincha de Newell's?

Me hice. Yo soy de Rueda, debemos ser unos 700 habitantes y después me fui a Villa Constitución. Y ahí sos de Boca o de River.

¿Y vos?

Era de Boca. Y después fui un tiempo de Racing. Pero a los 15 años vine acá, me vine a vivir al club y... y ahora sufro un montón.

Nos fuimos para otro lado. ¿No te sentís estigmatizado por tu ciclo en Newell's entonces?

A mí en la calle nadie me señala.

En los tiempos que corren es un valor en sí mismo ese.

O el consuelo del boludo, qué se yo.

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