Newell's sigue alimentando ilusiones. Nada detiene su envión. Por ahora le sobra fútbol y personalidad para defender la punta y mirar a todos desde arriba. Anoche se impuso con justicia a un River que nunca lo inquietó y que se limitó a una tarea expectante y especulativa. El conjunto de Berti fue muy superior, construyó muchas acciones de peligro y si hubiera estado más fino en la definición, el marcador hubiera terminado con números más abultados. El gol de cabeza de Víctor López fue una digna recompensa para el único equipo que buscó siempre la victoria.
Más allá de algunas variaciones de intensidad, Newell's fue más desde el inicio. Tuvo empuje, coraje, y también ideas para canalizar su natural caudal de juego. Tocó, rotó y tuvo paciencia para provocar grietas en la resistencia millonaria. Y Bernardi fue el gran titiritero en esos pasajes.
El local fue el único que generó ocasiones de riesgo frente al arco rival y sólo le falto estar más afilado en la terminación de las jugadas. El equipo de Berti hizo todo bien, hasta el último toque. Hasta el detalle de cierre. Y si hubiera contado con una dosis mayor de claridad cerca de Barovero, el marcador tendría que haberse abierto mucho antes. Por predisposición y diferencia de quilates.
Por encima de los caprichos del tanteador, Newell's evidenció su dominio en chances concretas. A los 6' Figueroa remató bajo y contuvo Barovero. A los 13' un tiro libre de Heinze pasó cerca. A los 29', Tonso no pudo aprovechar una caída de Vangioni y su disparo rozó el vertical izquierdo. A los 34', Tonso tuvo otro tiro cruzado.
Y a los 46', hasta Bernardi se animó de frente y su intento se fue apenas alto. Pero no hubo caso y el cero del descanso asomó como un castigo a las ambiciones leprosas.
El complemento arrancó con tónica similar. Con un único protagonista. Newell's seguía teniendo la pelota, las riendas y desperdiciaba chances muy propicias.
A los 5' Muñoz provocó desde la derecha un esfuerzo de Barovero. A los 9' Bernardi habilitó a Pérez, quien no pudo darle potencia a su envío. Y a los 10', un extraordinario taco de Cáceres dejó sólo a Tonso, quien se durmió y no llegó a rematar ante el cierre de Vangioni.
River, ya con Kranevitter y Carbonero, quedó resumido a alguna contra que no aparecía en escena. Era un millonario que mendigaba su propia impotencia, con una falta de peso lacerante en ofensiva.
Y luego del corte de luz (22'), apareció la chispa que faltaba. Tras un tiro libre frontal y un cabezazo de Pablo Pérez, surgió Víctor López, resbalón de Barovero mediante, para anotar su primer gol en el torneo. Un toque de cabeza que detonó una explosión colosal, un éxtasis premiado con aplausos de pie por varios minutos.
Tras ese gol, Newell's trató de dejar la victoria a resguardo. Guardó a Pérez para el clásico y sólo sufrió con un mal pase atrás de Isnaldo que casi aprovecha Andrada. River se acordó muy tarde de pensar en Guzmán y lo pagó.
Así Newell's forjó un triunfo importantísimo. Apretado pero repleto de cargas positivas en la balanza de proyecciones y merecimientos. Con otro partido en el Parque que revela con fidelidad sus notables condiciones de puntero.