Ovación

Mingo querido

Alcanza con mirar la foto. Es el reflejo más claro de lo que Mingo transmitió siempre, con esa sonrisa y buena onda que lo hizo querido no sólo en Ovación sino en todo el diario y lugar por el que caminara.

Viernes 28 de Junio de 2019

Alcanza con mirar la foto. Es el reflejo más claro de lo que Mingo transmitió siempre, con esa sonrisa y buena onda que lo hizo querido no sólo en Ovación sino en todo el diario y lugar por el que caminara. Domingo Celsi se fue anoche después de pelearla con todo. Sin lugar a dudas el sacudón de su deceso es muy fuerte, tanto para quien esto escribe (fue uno de los "culpables" de compartir 25 años en la sección deportes) como para cada uno de los compañeros. Y no hay que guiarse por su última faceta de reflejar en estas páginas las noticias sobre el básquet de la ciudad, de conocer hasta el menos trascendente de los basquetbolistas que jugaban en las distintas ligas europeas y de la NBA. "Gomín" también sabía muchísimo de fútbol internacional, de su Real Madrid, de su Napoli. Si hasta se le perdonaba que no consideraba a Messi como el mejor del mundo.

También era un apasionado del fútbol de ascenso. Conocedor de todo lo que pasara más allá de mostrar un corazoncito charrúa latiendo a la par de la gran parte pintada del azul y amarillo canalla. Pasional en las discusiones, en especial en la política, peronista de siempre, compañero de fierro.

Y nadie podía enojarse con él. Ni siquiera cuando no hacía caso y seguía dejando que el cigarrillo le cambiara el color a sus bigotes. Se lo estaba extrañando en Ovación. Ni hablar ahora. En esa computadora de la punta en la que terminó picando la "Bola Naranja" de su Twitter. Se fue un amigo. Un periodista de aquellos, de los de antes, de los de siempre.

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