No aclare que oscurece. Manuel Usandizaga no hizo más que ponerle otro palo a la rueda de Vitamina. El hijo del presidente, que cumple con funciones mucho más trascendentes que la mayoría de los directivos desde que fue designado asesor, cometió ayer un error estratégico de proporciones. Ventilar que Pablo Sánchez está atado a los resultados es tan obvio como innecesario. No hace más que reforzar la situación ante la opinión pública. Y lo que es peor, ante los hinchas de Central, que mañana tendrán la respuesta a flor de labios si las cosas no salen bien ante San Martín de Tucumán. Son cuestiones de estricto tratamiento interno, aunque esto, nobleza obliga, le baje decibeles a la cobertura periodística de una situación de crisis, en este caso futbolística. La ratificación de la confianza es ni más ni menos que el comienzo del final. Sobre todo si es un tema que se recicla después de cada partido. A no ser que sea una forma de obtener consenso público.


























