Rusia 2018

Los rusos "aprenden" a sonreír

Para el estado ruso, el Mundial que está a punto de arrancar es una oportunidad dorada para mostrar qué buenos anfitriones pueden ser los habitantes de este país que realmente parece un continente.

Martes 12 de Junio de 2018

Para el estado ruso, el Mundial que está a punto de arrancar es una oportunidad dorada para mostrar qué buenos anfitriones pueden ser los habitantes de este país que realmente parece un continente. Por eso no quieren que se les escape nada ante la invasión de extranjeros que tendrán durante los días que dure la competencia.

A la cabeza de todo está el tema de la seguridad. La rigurosidad con la que se manejan para tener todo bajo control muchas veces exaspera a aquel visitante que no está acostumbrado a los controles y a las esperas que demanda mostrar la documentación pertinente y someterse a la autoridad de pasar todo lo que uno lleva encima por un scanner o un detector de metales.

Pero en otras cuestiones de la vida cotidiana intentan ser más flexibles, mostrar más cordialidad aunque carezcan de esa calidez innata que distingue a los latinos. Incluso, los gobiernos de las localidades menos pobladas también se pusieron a tono con esta idea de tender una mano más amistosa y sin tantas rigideces. Por ejemplo, en la población de Beloozersky, casa transitoria del enviado de Ovación y de muchos periodistas argentinos, las autoridades se preocuparon hasta de organizar cursos para enseñarles a comerciantes, dueños de los hoteles, empleados de supermercados y ciudadanos comunes el arte de sonreír o de mostrar buenos modales para allanarles el camino de la comunicación y de otros obstáculos que se presentan en el día a día en Rusia.

De hecho, en el hotel Aristokrat, donde está alojado el mayor contingente de prensa argentina, desde el domingo se sumó al personal un empleado cubano, de nombre Samuel, quien oficia todo el tiempo de interlocutor entre los periodistas argentinos y algunos de otras nacionalidades que están hospedados. La llegada de Samuel no sólo solucionó la insuperable barrera idiomática que todo argentino sufría desde que llegó a Rusia, sino que descontracturó el clima de convivencia en el hotel. Es que ahora se puede pedir una comida o solicitar el servicio de un taxi, por citar los dos ejemplos más habituales, y no estresarse con la imposibilidad de hacerse entender.

Samuel se hizo tan compinche de los periodistas argentinos que se animó a preguntarle al colega de TyC Sports Martín Arévalo sobre el presente de Diego Maradona. Como todo cubano es un ferviente admirador de Diego y aún recuerda los días en los que el Diez vivió en la isla gracias a su amistad con Fidel Castro. Samuel consultó al colega luego de que le datearan que Arévalo es una de las personas del ambiente periodístico más cercana a Maradona.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});