De pie, señores. No dejen de aplaudir, los goles de Coscia, las atajadas de Ledesma, el toqueteo de Ojeda, Rivas y Lioi, la perla del menor de los Becker, la sabiduría de Leo Fernández que ya van a venir. Porque ellos, los que celebraron alocados el título de Central en la Copa Santa Fe, son el futuro del club. Un club que viene tuteándose con la gloria en los últimos años y que acaso la vuelta olímpica de los pibes en un Gigante que los reconoció sin cesar, sea el impulso final. El camino, la señal. Una siembra con la mejor semilla, para una cosecha gruesa. Eso fue el 2 a 2 de la revancha con Rafaela, la continuidad de aquel golazo extraordinario del propio Coscia en el adicional de la Perla del Oeste, que al cabo fue la gran razón de la coronación. De gritar campeón, con himno y todo y la emoción a flor de piel desde las tribunas a la cancha y viceversa.































