Central

Los pibes de Central se consagraron campeones de la Copa Santa Fe

En una vibrante final, empataron con Rafaela 2 a 2 y se quedaron con el certamen. En la ida habían ganado 1 a 0. Los goles los marcaron Coscia y Diego Becker. El equipo de Leo Fernández terminó invicto en el torneo.

Sábado 21 de Octubre de 2017

De pie, señores. No dejen de aplaudir, los goles de Coscia, las atajadas de Ledesma, el toqueteo de Ojeda, Rivas y Lioi, la perla del menor de los Becker, la sabiduría de Leo Fernández que ya van a venir. Porque ellos, los que celebraron alocados el título de Central en la Copa Santa Fe, son el futuro del club. Un club que viene tuteándose con la gloria en los últimos años y que acaso la vuelta olímpica de los pibes en un Gigante que los reconoció sin cesar, sea el impulso final. El camino, la señal. Una siembra con la mejor semilla, para una cosecha gruesa. Eso fue el 2 a 2 de la revancha con Rafaela, la continuidad de aquel golazo extraordinario del propio Coscia en el adicional de la Perla del Oeste, que al cabo fue la gran razón de la coronación. De gritar campeón, con himno y todo y la emoción a flor de piel desde las tribunas a la cancha y viceversa.

   Y la consagración tuvo además todos los ribetes dramáticos de una final, que la hicieron épica. Con una presión muy grande sobre los hombros de los pibes, que dos veces sacaron ventaja con la confianza de saber qué hacer con la pelota en los pies, y dos veces se lo empataron por no saber muy bien qué hacer sin ella cuando el rival le hacía sentir todo el peso de su experiencia. Que debieron soportar un arbitraje horrible de Pablo Díaz y casi 20 minutos con uno menos por la roja infantil de Nahuel Gómez. Pecados de juventud, claro. Cómo no tenerlos, si enfrente un Alexis Castro los volvió locos, si la dupla de zagueros eran Carniello y Lazzaroni. Si ingresaron Gonzalo Klussener y un tal Darío Gandín.

   Por eso Jeremías Ledesma fue gran figura y también tuvo sus dudas como en la salida del último centro. Por eso Coscia y Becker definieron como los dioses pero también se envalentonaron con lujos posibles para definiciones innecesarias. Por eso se animaron tanto a tocar y tocar, en un tiki tiki por momentos estupendo y por momentos contrario a la demanda del partido. Por eso el arquero fue el más veterano con 24 años, por eso jugaron con la desfachatez de los conceptos inculcados y acaso recién anoche puestos a prueba en el crisol de una final en la que había mucho por ganar pero también por perder. Nadie podrá señalarlos de no haber estado a la altura, de no dejar el alma ante jugadores con varias batallas en el lomo. Nadie podrá señalarlos de no haber hecho lo que debían cuando la oportunidad se les presentó: ganar la final y levantar al fin la Copa que se les entregaba a sus ojos.

   El "poné a Ledesma la ....", fueron mensajes para el más allá. Trascendieron el inmenso logro de anoche y tendieron un puente para lo que vendrá, donde Central afrontará los cuartos de final de la Copa Argentina, buscando proyectarse hacia una nueva definición a cargo, esta vez sí, de los profesionales. El "Leoooooo, Leoooooo", tal vez guarde una correlación con un futuro imprevisible, pero más allá de lo que toque, si lo pone al entrenador, el padre de esta criatura, en un lugar del que debe ser considerado. En lo inmediato o más lejos.

   El "vamo, vamo los pibes" por supuesto no podía faltar. Abrazó este título desde que inició el certamen y lo estrechó como nunca anoche hacia un plantel que, en serio, por momentos deslumbró por la técnica de muchos, por la confianza con que se aferraron a ese argumento puesto al servicio de un colectivo que siempre lastimó cuando atacó. Que por supuesto deberá madurar, pero que ilusiona con un porvenir optimista. Siempre y cuando los entrenadores de primera los banquen, y el club lo adopte como política institucional. Tan mal no le fue a Central en los últimos tiempos con ellos.

   Gigante, chicos. Así fue el título de esta Copa Santa Fe, que fue una magnífica vidriera para ellos y su entrenador. Un espejo que puede reflejar los días por venir.

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