Ovación

Lo mejor, en envase chico

Juan Martín Ibarra, de 13 años, y Lucía Izaguirre, de 9, son los flamantes campeones argentinos que representaron a la Asociación Rosarina de Ajedrez (ARA).

Martes 20 de Febrero de 2018

Tienen apenas 9 y 13 años. Parecen chicos pero son grandes. Lucía Izaguirre y Juan Martín Ibarra son los flamantes campeones argentinos de ajedrez, Sub 10 femenina y Sub 14 masculino, respectivamente. Dos de los 50 ajedrecistas santafesinos que participaron hace dos fines de semana del Campeonato Infanto Juvenil realizado en Vicente López (Buenos Aires). Participaron 350 chicos y chicas de todo el país y los de acá dejaron a la provincia posicionada segunda en el medallero federado nacional.

Y eso no es todo. Junto a la dupla que subió a lo más alto del podio, otros ocho jugadores de la Asociación Rosarina de Ajedrez (ARA) se ubicaron entre los diez primeros del país en sus categorías: Laureano Goyenechea (séptimo, entre los sub 8), Luca Petti (quinto de los Sub 10), Tomás Velazco y Luis Carlos Salcedo (cuarto y séptimo, respectivamente, entre los Sub 12), Renata Goyenechea (novena entre los Sub 12), Sofía Brito (subcampeona Sub 14), Benjamín Falcón (subcampeón Sub 16) y Marianela Sosa (10ª en la Sub 14). Un buen ejemplo de que las grandes cosas vienen en envase chico.)

Ovación habló con los dos campeones, y con sus madres (Soraya, mamá de Juan Martín y Mariel, de Lucía) y esto no es antojadizo. Los padres del deporte amateur por acompañar, apoyar y hacer sacrificios múltiples junto a sus chicos casi se transforman en un deportista más. Un ejemplo. Los chicos en este torneo durmieron en el Cenard y la mamá de Juan Martín consiguió alojamiento en lo de unos parientes en Villa Martelli. "Hice dos horas de viaje para ir y dos para volver cada día, en tren y en colectivo . Y no conocía Buenos Aires, pero aprendí a ubicarme a la fuerza", se rió.

"Juani" recibe con sus últimos trofeos en la casa de su papá, de quien aprendió las primeras movidas y a quien ahora le gana.

Con 13 años y sin ningún tipo de petulancia dice que no recuerda cuántas veces ya salió campeón rosarino. "Creo que tres o cuatro", comenta con calma. Todo lo dice así, pensando bastante antes de hablar, una manera de ser que parece llevar al tablero. "No creas, a veces me pongo nervioso y me duele un poco la panza, pero cuando tiene que mover el otro jugador, me paro y camino. También hago ejercicios de respiración que nos enseñó una psicóloga", remarcó.

Le gusta el fútbol, es hincha de River, y probó con la redonda: fue delantero y goleador, pero se quedó con el ajedrez, al que le dedica 18 horas de entrenamiento por semana, con profesores y la compu. Y para el que crea que el esfuerzo y el desgaste físico entre el fútbol y el ajedrez no son comparables, sepa que este pibito hizo podio tras 11 partidas de un promedio de tres horas y media cada una.

Le gusta cómo juegan el noruego Magnus Carlsen y la húngara Judit Polgár. Dice que no sabe qué será cuando sea grande, pero sueña con el ajedrez.

"Jugar una olimpíada", sumar a sus dos tableros uno digital y poder viajar al próximo Mundial que este año será en septiembre, en Grecia. Ya está clasificado. "Sólo debería contar con el dinero para ir", dijo el campeón que se declara admirador de dos que hacen piruetas en la cancha: Lionel Messi y Lucas Alario. Tal vez por lo mismo elige de entre las 16 piezas al caballo. "Porque es la única que salta", dijo.

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