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Leo Messi es el camino, la verdad y el fútbol

El rosarino ratificando en Brasil que es el guía material y espiritual de Argentina. Encabeza las tablas de goleadores y de asistencias de la Copa América y puede alcanzar y desbancar a Pelé como artillero

Lunes 05 de Julio de 2021

Sigue dando cátedra en la tierra de la samba, la felicidad y el pandero. Continúa marcando el camino a paso redoblado de la selección nacional. Es la verdad del porqué Argentina es seria candidata a la corona. Es el fútbol divino. Es Leo Messi. El mismo pibe de 34 años que la está rompiendo en Brasil. El crack surgido de zona sur se erigió en el autor material y espiritual del representativo albiceleste en esta Copa América. Las estadísticas marcan sin piedad que encabeza la tabla de goleadores y asistencias de la copa con cuatro tantos y cuatros pases de gol. Pero hay otro dato que no es menor. Y es que mañana, cuando sea hora de buscar la final ante Colombia en Brasilia, puede alcanzar e incluso destronar al mismísimo Pelé de la cima de artilleros sudamericanos de la historia a nivel selección. El crack está on fire. Y va por la consagración en rodeo ajeno luciéndose con los colores patrios.

  Hace tiempo que no hay adjetivos calificativos para anexar a la larga lista de elogios que merece Messi. Ya están todos trillados. La realidad deportiva indica ahora que Leo está dejando una huella y legado imposible de empardar. No solo en esta parte del continente con la disputa del máximo certamen a nivel selecciones. También en esta parte de la galaxia.

  La aún fresca goleada de Argentina a Ecuador por 3 a 0 en los cuartos de final ponderó una vez más las virtudes del capitán albiceleste. El mismo 10 que parece caminar en cámara lenta mientras la pelota rueda. Pero en realidad lo que está haciendo el crack es leer la jugada con suma atención para luego definir en alta definición. Como lo viene haciendo desde que arrancó la copa.

  Leo es poesía pura. También la representación popular de las masas en todas sus desigualdades estructuras. Para el solitario, es la compañía. Para el triste, la alegría. Es eso y mucho más. Desde hace un puñado de días es un crack suelto en Brasil.

  Verlo en acción es como apreciar una obra de arte en cualquier espacio cultural. Trata tan bien a la pelota con su exquisita zurda como a la hora de acomodarla para ejecutar un tiro libre, un penal o lanzar córner. Es elegancia pura. Un jugador de etiqueta. Una edición limitada made in Rosario.

  Messi la está descosiendo en la particular Copa América. Fue elegido el jugador más valioso en cuatro presentaciones de cinco que estuvo en el escenario. La rompió ante Chile, Uruguay, Bolivia y Ecuador. Otra estadística que da escalofríos es que con 10 recuperaciones en su partido ante los ecuatorianos, Leo fue el delantero que más balones recuperó en los cuartos de final. Son datos, no opinión.

  Está a la vista del mundo que exhibe números aterradores para cualquier rival o potencia futbolística. Sea el continente que sea. En cinco partidos clavó cuatro goles y metió cuatro asistencias. El pibe de 34 años que corre como uno de 20 y que quiere alzar las manos el próximo sábado con una tentadora copa es el eje del fútbol mundial.

  En realidad, es un animal del gol. Lleva el potrero que forjó en Grandoli en la sangre. Pulveriza todo lo que está en su camino. Lo hace con una fuerza natural impresionante. Y única. Con la perlita ante Ecuador quedó a un gol de alcanzar a otro grande del planeta fútbol: Pelé.

  El rosarino más famoso de la modernidad es uno de los máximos goleadores sudamericanos de la historia a nivel selección. La bandera de Brasil tiene a Pelé con 77 gritos sagrados. Pero a un gol está el emblema argentino. Leo puede mañana alcanzar a O’ Rei. Incluso pasarlo si factura por partida doble cuando sea turno de enfrentar a Colombia en busca de la anhelada final en la capitalina Brasilia.

  Mientras que mucho más atrás del tren lo siguen plácidamente sin posibilidades de alcanzarlo sus amigos Neymar (68 conquistas) y Luis Suárez (64). Ni el Fenómeno Ronaldo pudo llegar tan lejos en cuanto a goles con la casaca más sagrada para todo futbolista. El 9 que marcó una época dorada con Brasil, Barcelona, Inter y Real Madrid llegó a los 62 tantos. Por su parte, otros grandes artilleros quedaron más lejos. Romario con 55, Gabriel Batistuta con 54 y Edinson Cavani suma 53.

  No hay dudas de que ya es un patrimonio cultural de la ciudad. Solo falta oficializarlo. Pero el recientemente inaugurado majestuoso mural de Leo en las calles de zona sur que lo vieron crecer certifican y avalan que Rosario lleva el sello del 10. La Pulga no es un rosarino más por el mundo. Es la máxima expresión futbolística y marquetinera en persona misma. Y bien nuestro. Porque fue parido de las entrañas de esta hermosa ciudad.

  Otro punto a destacar es que cuando Argentina no asoma o pinta para hacer agua desde lo deportivo, Messi aparece y resplandece con su endemoniada zurda mágica. El capitán destila un nivel superlativo. Se puso el equipo al hombro y lo depositó hasta la semifinal. Sus dulces estadísticas denotan además la enorme influencia a la hora de la verdad.

  Sin embargo, Leo mantiene los pies sobre la tierra. No se aleja del bajo perfil. No en vano al ser consultado sobre su situación de haber quedado a un gol del récord de Pelé a nivel selecciones, expresó sin dudar: «Siempre lo digo: los premios individuales son secundarios, estamos acá por otra cosa. Quiero felicitar al grupo por el trabajo que está haciendo, hace muchos días estamos lejos de nuestras familias. Tenemos un objetivo y pensamos en eso. Somos la única selección que no rompió la burbuja».

  Leo no rompió la burbuja. Pero está destrozando todos los récord posibles. Guía a la selección por el dulce trayecto a la consagración. Restan dos estaciones más para coronar el sueño. Mientras tanto, Messi es el camino, la verdad y el fútbol nacional.

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