Central

Las claves de la levantada

Central dio un salto de calidad en cuanto al juego en sus últimas presentaciones. Algunas de las causas del crecimiento.

Viernes 30 de Noviembre de 2018

Central cambió la cara. La aseveración es claramente comprobable por lo sucedido en los dos últimos partidos. Y no es necesario poner el acento en la frialdad de los resultados, aunque ello haya sido la consecuencia de ese salto de calidad, quizá no tan pronunciado, pero salto de calidad al fin, que el equipo de Edgardo Bauza dio en sus últimas presentaciones. No es menor el momento en que el canalla mostró su mejor cara en el semestre. Es que después de un largo peregrinar no sólo en la Superliga sino en la Copa Argentina frente a las narices de Central está la definición copera. Para afrontarla con mayores convicciones y convencimiento nada mejor que hacerlo en medio de un crecimiento futbolístico. Seguramente existen muchos factores en los cuales el equipo se apoyó no sólo para reencontrarse con el triunfo, sino en lo que tiene que ver con las formas. Pero hay algunas que quedaron más en evidencia que otras.

1 Mejor trato del balón

Hasta Temperley, Central había exhibido una forma de juego que distaba bastante del ideal, independientemente de los resultados que había obtenido, especialmente en Copa Argentina. En estos dos últimos partidos se vio otra cosa. Al menos el intento resultó más fructífero. La apuesta canalla fue jugar más con la pelota en los pies que esperar algún error del rival. Le resultó, quizás, un poco más sencillo contra Estudiantes sin Ortigoza en cancha y el Colo Gil más suelto, pero el martes la idea fue la misma. Por eso el equipo del Patón pudo llevar las riendas del partido, aun sufriendo algunos sobresaltos importantes cuando tuvo que retroceder de manera rápida. Incluso en aquella racha de triunfos en el arranque a Central le costaba manejar más la pelota que el rival, pero en estas dos últimas presentaciones lo logró y de manera sostenida. Quizás se trate del tiempo de maduración del que Bauza siempre habló, pero lo cierto es que de aquel equipo que muchas veces quedaba a expensas del juego del rival a este que intenta manejar los hilos hay diferencias.

2 Una postura más ambiciosa

La estrategia utilizada por Central desde el inicio de la temporada nunca varió demasiado, pero en estos últimos encuentros pareció dar un salto de calidad en ese sentido. Este punto está íntimamente relacionado con el anterior en el sentido de que es más sencillo jugar a lo que uno pretende gozando de una mayor tenencia del balón, pero la postura va por otro carril. Un equipo puede hacer gala de la posesión y entretener demasiado la pelota y también jugar de manera más vertical. El Central de Estudiantes y San Martín de San Juan claramente fue mucho más incisivo que los anteriores, sobre todo contra el Pincha, donde Gil dejó de jugar un poco hacia los costados y puso el foco adelante. Fue así que jugadores como Camacho y Carrizo comenzaron a tener una mayor participación. Fue esa verticalidad la que le dio mayor participación en el juego a los marcadores de punta, en especial a Bettini, hasta aquí mucho más contenido que Parot. Es probable que aún no esté cerca de ideal, pero el formato de juego y la mayor ambición le permitieron al equipo demostrar que es capaz de ser más agresivo.

3 Rendimientos en alza

No hay manera de que un equipo responda de buena forma si los rendimientos individuales no acompañan. Más de una vez se habló de que había muchos casos que estaban rindiendo por debajo de su nivel, pero siempre esa idea se asemejó a que era el funcionamiento colectivo lo que hacía mella sobre lo individual. Ahora la cuestión es inversamente proporcional: en medio de un andar mucho más seguro desde lo grupal varios futbolistas se muestran un escalón por encima de lo que venían mostrando. Pero hay nombres propios que lo grafican. Un ejemplo claro es el de Federico Carrizo. El Pachi no convirtió goles ni tuvo asistencias, pero claramente volvió a ser el Carrizo de otros tiempos, con vértigo, desequilibrio y una clara participación en el juego. Otro ejemplo claro es el de Bettini, a quien la postura más audaz del equipo le permitió mostrarse un poco más en la ofensiva. Se podría incluir también a Camacho, Parot y algún otro nombre más, pero lo está claro es que la nueva faceta colectiva elevó el rendimiento individual de varios.

4 Aporte goleador

Todo equipo trabaja para que los delanteros puedan lucirse en el arco de enfrente. Eso es tan cierto como que el aporte del resto del equipo a la hora de los goles siempre entrega un plus. El Central de los últimos tiempos se había acostumbrado a marcar sólo por intermedio de sus delanteros, lo que en definitiva mermaba considerablemente sus posibilidades de ganar. Justo en estos dos últimos partidos, los que se están poniendo bajo la lupa, aparecieron otros futbolistas para dar una mano en ese terreno. Primero fue el turno de Washington Camacho frente a Estudiantes (allí también convirtió Zampedri), y el martes le tocó a Alfonso Parot marcar en la victoria ante San Martín de San Juan. El dato es objetivo: el último gol canalla de un jugador que no fuera delantero había sido el del Colo Gil frente a Gimnasia, en La Plata. Después de ese encuentro Central disputó ocho partidos (5 por Superliga y 3 por Copa Argentina), en los que si no convertían los delanteros el resto no colaboraba. Por eso el equipo debió conformarse con los cuatro goles (Almagro, Patronato, Colón y Newell's) del Chaqueño Herrera y los tres de Zampedri (Newell's, Atlético Tucumán y Temperley). Con el aporte del resto todo le será más sencillo al canalla.

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