Central

La Superliga no lo protege ni envalentona

Para afrontar la Copa Argentina, Central nunca encontró sostén futbolístico ni anímico en el torneo local. Ahora tiene tres partidos antes de la final, pero esta vez incluso tendrá la necesidad de no arriesgar futbolistas.

Miércoles 21 de Noviembre de 2018

Para afrontar la Copa Argentina, Central nunca encontró sostén futbolístico ni anímico en el torneo local. Ahora tiene tres partidos antes de la final, pero esta vez incluso tendrá la necesidad de no arriesgar futbolistas

La final de Copa Argentina pone a Central en un momento especial de su historia, uno más. Lo pone también frente a un desafío de tamaña magnitud que bien podría borrar, al menos en el corto plazo, la magra campaña que viene realizando en la Superliga. Es la realidad que le toca vivir al canalla y contra este presente y el futuro que se avecina hay poco por agregar. Hoy Central es esto, un equipo que todavía no llena desde lo futbolístico pero que mantiene un abrazo de oso con la ilusión de alcanzar el título que desde hace años se le viene negando. Hoy Central se juega entero a ese pleno llamado Copa Argentina y la situación, por ahora, no amerita medir consecuencias. Sí esa apuesta no contará con un proceso de retroalimentación futbolístico que le ponga sobre la mesa algunos argumentos más de los que ya tiene para llegar a la batalla final fortalecido desde el juego. Lo que le queda jugar por el torneo local será simplemente para cumplir y sin asumir el mínimo riesgo. Si Bauza tiene que guardar jugadores lo hará sin ruborizarse, porque el objetivo está planteado con una claridad asombrosa. Pasando en limpio: este equipo no tendrá, en los partidos previos a la gran final, la mínima chance de intentar potenciar su fútbol. Esto es lo que hay y con ello se irá al último examen.

Resulta contradictorio hablar de que lo que se haga antes de la final no servirá como dato relevante y mucho menos como sostén. Debiera ser lo contrario. Estudiantes, San Martín de San Juan y Vélez bien podrían oficiar de ensayos para afinar la partitura, pero hoy esos partidos parecen estar lejos de cumplir con esos mandatos.

No es necesario un razonamiento demasiado sesudo para entender por dónde pasa la cuestión. Contra Estudiantes todo aquel jugador que sea considerado titular que no esté al ciento por ciento no será arriesgado. Igual con los sanjuaninos. Frente a Vélez, si bien falta más de una semana para ese encuentro, es prácticamente un hecho que el canalla irá a Liniers con un equipo alternativo. Es que a los tres días debería jugar la final de la Copa Argentina.

¿Puede afectar este escenario en Central? La respuesta, sin temor a equivocaciones, es no. Es que hasta aquí el canalla jamás pudo valerse de la Superliga para hacer que el tránsito por la Copa Argentina sea más tranquilo, sin tantos caminos de cornisa.

Los méritos de Central no están en discusión ni mucho menos. Haber llegado a la final lo pone en un sitial de privilegio, con una posible larga lista de errores, pero con otras tantas virtudes bajo el brazo. Se pueden poner bajo la lupa las tres clasificaciones por la vía de los penales (Talleres, Almagro y Temperley), pero el Patón Bauza y los suyos tienen el argumento de la final como carta de presentación.

Y si hasta aquí ningún rendimiento en la Superliga tuvo correlato con la Copa Argentina, ¿por qué pensar que lo que viene podría restarle posibilidades? Claro que sería superador desde lo lúdico, pero sobre todo desde lo emocional, golear a Estudiantes, a San Martín (SJ) y bailar a Vélez, pero esos partidos difícilmente lleguen a encontrar el status de banco de prueba.

   Seguramente el de Talleres fue el partido por Copa Argentina en el que el canalla mejor parado llegaba. Fue después de la primera derrota (ante Racing) en el torneo local. Sin embargo su rendimiento estuvo por debajo de lo esperado. La clasificación llegó por los penales luego de 90 minutos sin haber podido convertir.
   Lo de Almagro (equipo de la B Nacional) también fue desde los 12 pasos y a ese encuentro llegó peor parado que al anterior. Porque en el medio se había presentado la caída frente a Defensa y Justicia, en el Gigante.

   Seguramente el ejemplo más claro del escaso aporte que le brindó la Superliga para guapearla en Copa Argentina fue la previa del clásico frente a Newell's. Para un partido especial y de semejante magnitud el envión fue ínfimo, casi contraproducente. Porque desde Almagro a la Lepra, Central disputó cuatro partidos, de los cuales rescató sólo dos puntos (los empates ante Gimnasia y Boca, ya que los otros dos partidos fueron derrotas, frente a Unión y Patronato). ¿Qué hizo el canalla en el torneo más federal? Fue y no sólo logró la clasificación a la semifinal ante su eterno rival, sino que lo hizo dentro de los 90 minutos. Y aquí vale el parate en el análisis para recordar que ese choque fue el único de los últimos 12, contando torneo local y copa, que Central pudo ganar. Toda una rareza.

   De cara a Temperley tuvo la chance de encontrar sostenes futbolísticos contra Colón y Atlético Tucumán, pero el tiro le salió nuevamente por la culata. Apenas un punto (empate 1 a 1 contra el sabalero) fue el saldo que obtuvo. A los pocos días fue a Córdoba y contra sus propias limitaciones volvió a fortalecer su imagen de equipo compinche de la Copa Argentina.
   No hay dudas de que en el medio de esta historia pesará la necesidad de romper la racha de ocho partidos sin triunfos en la Superliga. Ello debiera ocurrir para que las penurias que hoy ya se palpan con el tema del promedio no sigan tomando cuerpo. Pero guardando algunos jugadores, las probabilidades de salir de esa zona pantanosa son menores. Y si bien eso es importante el foco está puesto en otro lado.

   En un contexto ideal nada le haría mejor a Central que sumar los 9 puntos que tiene por delante antes de la final de Copa Argentina. Si eso no ocurre el canalla irá a esa definición (con River o Gimnasia) sabiendo que otras tantas veces salió a la cancha sin la protección adecuada.


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