Ovación

La mayoría de los delanteros que llegaron a Central en los últimos seis años fracasaron

La tendencia se acentúa con los que no fueron formados en el club. De los doce delanteros que arribaron al club desde 2006, siete de ellos convirtieron menos de tres goles.

Lunes 31 de Diciembre de 2012

Con el libro de pases abierto y la necesidad de Miguel Angel Russo de sumar gente en la ofensiva como temas sobresalientes (más allá de eso aún no surgieron novedades al respecto), Rosario Central está ante un desafío importante. No se trata del ascenso propiamente dicho (el único que importa, claro), sino de uno de sus afluentes: hacer que el o los refuerzos que lleguen para potenciar el ataque rindan sus frutos y oficien de tales. Es que en esto de sumar por sumar, el Canalla la sabe lunga en el último tiempo. Desde 2006 hasta hoy, a Arroyito arribaron 12 delanteros que no habían tenido un paso anterior por el club y el dato saliente es que siete de ellos convirtieron menos de tres goles. ¿Poco? Muy poco.

Hacer un análisis extremadamente fino de la situación significaría inmiscuirse en un montón de puntos que implicarían un detalle pormenorizado. Pero no es el caso. Sí lo es el hecho de que la gran mayoría de los atacantes no formados en el club fracasan. Russo y la dirigencia deben tomar la debida nota para apuntar mejor en este caso y no volver a cometer los errores del pasado.

Tomarse el tiempo necesario para analizar antes de salir a la caza de uno o dos delanteros es un ítem que puede tomarse como positivo, amén de que, como suele decirse, lo más aconsejable es que el entrenador ya trabaje desde el inicio de la pretemporada con el plantel completo para evitar acomodamientos con el campeonato ya en marcha. ¿Por qué se hace referencia a esto? Porque Russo, pero sobre todo el presidente Norberto Speciale hablan permanentemente de "esperar", "ver" y "no apurarse" con el firme propósito de acertar a la hora de elegir.

El apunte estrictamente histórico es inobjetable. Una vez más los números demuestran que varias cosas no salieron tal como fueron pensadas. Errores de los técnicos que solicitaron, de los dirigentes que sólo cumplieron con el paso de complacer a los entrenadores o bien de los futbolistas que no rindieron porque no pudieron o porque sus condiciones no se lo permitieron.

El boliviano José Alfredo Castillo, los colombianos Yovanny Arrechea y Charles Monsalvo, Andrés Franzoia, Rodrigo Salinas, el chileno Leonardo Monje y Héctor Bracamonte. Siete jugadores que fueron traídos para marcar el desequilibrio en el área de enfrente y no lo hicieron. ¿Los otros? Tuvieron una mejor performance, pero indudablemente tampoco alcanzaron el brillo esperado. Sólo por citar un ejemplo, Javier Toledo figura en ese grupo, pero igualmente es uno de los futbolistas (lleva 8 goles en dos temporadas y media) más resistido por los hinchas. En ese lote de "privilegiados" también hay lugar para Paulo Wanchope, Martín Arzuaga, Antonio Medina y Santiago Biglieri.

A partir de esto se entiende como positivo que el DT, que conoce el club desde hace muchos años, pretenda alguien que sepa lo que es jugar con la presión que significa devolver a Central a primera división. "Sería lo ideal, pero no son muchos los jugadores en esa condición", repite Speciale. Esto tampoco es antojadizo. Otra vez los datos del pasado aportan.

En ese lapso (2006/12) al que se está apuntando Central repatrió a cinco atacantes que habían nacido en las divisiones inferiores y cuatro de ellos (Gonzalo Belloso, José Vizcarra, Luciano Figueroa, y Gonzalo Castillejos) cosecharon más goles que las incorporaciones de delanteros que no surgieron en el club. El otro es Claudio Carioca Velázquez, que no convirtió goles.

Hacer que los números sean el sostén de todo no es lo aconsejable. Por la sencilla razón de que, como dice Speciale, las posibilidades definitivamente se acotan.

El caso de Gonzalo Castillejos, que es el que más fresco está en la mente de todos, refleja una realidad en la cual basarse para accionar de aquí en más. El diagnóstico está hecho por parte de los encargados de reforzar el equipo de cara al semestre que se avecina.

Scarabino, Usandizaga y la actual dirigencia, más Carlos Ischia, Vitamina Sánchez, Mostaza Merlo, el Chulo Rivoira, Juan Antonio Pizzi y el propio Russo, todos fueron víctimas o partícipes necesarios de las malas elecciones. Con algunos acertaron pero con muchos otros la pifiaron. Lo que viene está en pleno análisis. No toparse con la misma piedra es el desafío de primera instancia. Sólo a partir de eso se podrá apuntar al verdadero y gran desafío que está al final del camino: el ascenso.

Datos: Carlos Durhand

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