La ilusión de Newell’s en la Copa Sudamericana levanta vuelo. Este mediodía de lunes la delegación leprosa partirá rumbo a Brasil desde el aeropuerto Islas Malvinas con destino a San Pablo, donde el martes, a las 21.30, jugará el partido de ida de los octavos de final, frente al poderoso Corinthians, en busca de lograr un buen resultado de cara a lo que será la revancha del martes 8 de agosto en el Coloso, también por la noche. Arranca una semana de altísima expectativa en el Parque, con muchísimo en juego, donde sin dudas el DT Gabriel Heinze tiene un gran desafío por delante. El Gringo sabe mejor que nadie que se trata de una llave especial para su gestión, debido a que el resultado de la misma determinará en qué hemisferio quedará posicionado el equipo al fin de semestre. Si entre los ocho mejores de la Sudamericana o eliminado del plano internacional, en la mitad de la tabla de la Liga Profesional y ya fuera de carrera de la Copa Argentina.
Heinze hizo del rojinegro un equipo valiente, agresivo, de notable andar fronteras afuera, pero de irregular paso en el plano doméstico. Por ello será vital que sostenga la excelente competitividad que vino mostrando en la fase de grupos de la Copa. Allí obtuvo su grupo de manera invicta ganándole los dos partidos a Santos de Brasil, a Blooming de Bolivia y venció y empató ante Audax Italiano de Chile. Ganó el grupo E, con 16 puntos, está invicto, con 11 goles a favor y 4 en contra.
Por ello en el ámbito internacional por ahora todo marcha de manera impecable. Aunque ahora comienza la hora de la verdad, del mata-mata, del todo o nada. Porque si bien Corinthians tiene como prioridad el Brasileirao y la Copa de Brasil, igual será un hueso duro de roer para los rojinegros. Está clarísimo que para Newell’s la Sudamericana acaparó el rótulo de prioridad total, ya que el club querrá llegar lo más lejos posible en el certamen internacional. Y si es posible ilusionarse con alzar el primer título grande en el plano externo.
Pero más allá del resultado, que siempre es lo más importante en el fútbol aunque no todas las veces sea justo, para Newell’s y el ciclo Heinze será vital el formato del desenlace de la llave. Es decir, que el rojinegro sea competitivo en ambas canchas, que sostenga lo hecho por la copa en los partidos anteriores, que ponga en aprietos al rival, que presione al timao, que despliegue su tenencia de pelota con efectividad y que encuentre resolución dentro del área en ataque.
La irregularidad en el plano interno ubica a la Sudamericana como el objetivo fuerte al que abrazar. Y todo Newell’s está encolumnado en ese objetivo complejo de seguir con vida en la copa. Por supuesto que ponerle a este equipo la mochila de tener que ganar el torneo sí o sí es un despropósito, pero también hay que decir que tiene la obligación de seguir siendo competitivo y de dar batalla hasta donde le toque estar. Que está en condiciones de ser protagonista de su propio destino. Y que ya demostró argumentos valiosos en los que ilusionarse.
Ahora se vienen los compromisos ante los rivales más complejos y cada error se paga con una eliminación. Pero Newell’s llegó hasta los octavos por méritos propios y sin sobresaltos, por lo que la ilusión y el sueño de dar un paso más está más firme que nunca.
Y en este contexto de llave decisiva ante Corinthians define en qué hemisferio puede quedar el ciclo de Heinze tras el primer semestre. En el fútbol mandan los números. Pasar al timao será muy bueno, pero quedar en el camino con una floja producción una gran frustración. Así es el fútbol, tan impiadoso con los resultados.
Parte al mediodía de Fisherton
Hoy a las 12.30, aproximadamente, el plantel leproso partirá rumbo a San Pablo, para afrontar mañana, a las 21.30, el duelo de ida por los octavos de final de la Copa Sudamericana, ante el exigente Corinthians. El duelo de ida se jugará en el Arena Corinthians y la vuelta el martes 8, también a las 21.30, en el Coloso Marcelo Bielsa. En cuanto a los jugadores Ramiro Sordo se entrenó de manera normal y habrá que ver si podrá viajar el capitán Pablo Pérez, que se repone de una dolencia.