Central

La final, lo único que importa

Qué promedio ni puntos de la Superliga, en Central todos los cañones deben apuntar a salir campeón de la Copa Argentina.

Martes 20 de Noviembre de 2018

¿Y ahora? Apuntar con todo a la final. Sí, no importa la Superliga. Qué promedio ni puntos, lo único que deben perseguir todos los canallas es la Copa Argentina. Salir campeones de una vez por todas, sin importar quién esté enfrente y todo lo que pase alrededor. Es la cuarta chance y dejarla pasar sería terrible, el sello de perdedor serial quedaría grabado a fuego. Por eso Central no tiene permitido caer, obvio, todo esto siempre referido a un partido de fútbol. Nada más que eso, nada menos. El 6 de diciembre es la fecha que todos deben reservar en el almanaque para pintarla de azul y amarillo.


El carnaval canalla se desató en Córdoba, en el Kempes, y hoy en Rosario el tema futbolístico central no es otro que la posible y esperada consagración. La Copa Argentina vuelve a darle la gran oportunidad de festejar en grande y de la mano de un gran referente como el Patón Bauza está la llave, esa que sus jugadores deberán defender mejor de lo que lo hicieron hasta ahora para abrir el candado que encerró a los festejos tras aquella Conmebol 95.

Después tuvo otras chances, como la de 98 en la que justamente los dirigidos por Bauza quedaron a las puertas al perder la final con Santos. Y ahora se presenta la oportunidad de revancha. Con jugadores que en aquel entonces sólo jugaban y soñaban con ser futbolistas y algunos que recién nacían, como Jeremías Ledesma (tenía 5 años), la figura de la victoria por penales ante Temperley; el pibe Diego Becker (no había cumplido ni un año), que tiró el centro del gol de Fernando Zampedri (con 10 años), y otros como el entonces ya grandecito Ortigoza (de 14 años), que ni pensaba jugar en Central.

Estaba el Patón, que ya había obtenido el subcampeonato con un campañón detrás de River en el Apertura 99. Hoy también está, con otra experiencia, con un par de títulos bien importantes en el lomo como las Libertadores que ganó con Liga de Quito (2008, por penales) y San Lorenzo (2014), el paso por la selección argentina más allá de lo inconcluso o de pobre resultados, con una experiencia como para absorber todo lo malo y ayudar a que en Central llegue todo lo bueno. Para eso volvió.

Y como sabe de esto, de partidos decisivos, el DT canalla ya advirtió: "Quiero recuperar a los jugadores para que lleguen bien a la final". Consecuencia: a no exponerlos, a cuidarlos, a que no jueguen ni el viernes 25 frente a Estudiantes (ver aparte) ni el lunes 3 en cancha de Vélez.

Está bien. Es lógico. Ningún centralista lo discutirá. Ya llegará el tiempo para pensar en los puntos para el promedio que gritan auxilio desde la zona baja pero que tienen 13 partidos de la actual Superliga para acomodarlos. Y en esa misma instancia, más las 23 fechas del próximo certamen estarán para salir de la zona roja en la que probablemente esté Central.

Claro que ya sin el peso de salir campeón si se concreta el objetivo dentro de 16 días.

¿Y si el fracaso golpea? Esa será otra historia. Que hoy no vale la pena y no es justo considerar. Hoy Central está de fiesta, a un paso de lo que viene buscando y mereciendo por continuidad en cinco años de estar ahí, como protagonista de la Copa Argentina que el 6 de diciembre irá a buscar. No importa el rival, no interesa cómo, pero la necesita conseguir para que siga el carnaval.

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