Si hay un jugador en Central capaz de desequilibrar o marcar la diferencia en una jugada, ese es Jaminton Campaz, por lejos el mejor jugador canalla a lo largo de esta Copa de la Liga consagró campeón al equipo de Miguel Angel Russo. Pero en el último partido del año, en la final del Trofeo de Campeones ante River el colombiano tuvo una noche de aquellas, negra, para el olvido. Deteriorado en el juego y yéndose a las duchas antes de lo previsto, a los 14’ del complemento por doble amarilla.
Después de un año, pero sobre todo un semestre extraordinario, el destino le guardó una función que no se condice en absoluto con sus condiciones futbolísticas. De las luminarias por el título obtenido, del que fue uno de los grandes artífices, a esto.
Campaz se cansó de hacer de las suyas en estos últimos meses y entre tantas diabluras se recuerda, por ejemplo, aquel extraordinario partido en el Gigante de Arroyito, en el que por la penúltima fecha de la fase de grupos, la rompió justamente frente a River, en un partido en el que volvió loco primero a Simón y después a Herrera.
Siempre se divirtió dentro de la cancha, pero esta vez fue un sufrimiento eterno, desde que comenzó el partido hasta que el árbitro Facundo Tello lo expulsó. Jugó incómodo como lo hizo en el encuentro por las semifinales del torneo, en el Mario Alberto Kempes, donde el uruguayo Boselli se le pegó como estampilla. Quizás, el mayor acierto de Martín Demichelis fue ponerle una marca acorde.
Que a un jugador de la jerarquía de Campaz, que lo que mejor hace es jugar e ir hacia adelante, lo expulsen por doble amarilla fue la muestra cabal de que su cabeza y su fútbol no estuvieron en sintonía.
Campaz tuvo un partido de mínima fastidioso. En el primer tiempo pareció pegarle con el puño a Nicolás de la Cruz, cuando tenía la pelota ganada en mitad de cancha y Facundo Tello lo advirtió. Pero cuando luego de recibir una dura entrada de Paulo Díaz (por la cual fue amonestado, el primero del encuentro), quedó enojado y le entró muy duro innecesariamente de atrás a Sebastián Boselli. Ahí, sobre la media hora del primer tiempo, recibió correctamente la primera amarilla.
Y luego de su primera buena intervención, a los 3', cuando le cedió a Ignacio Malcorra la posibilidad del empate que Luca Martínez Dupuy no llegó a conectar, fue duro en mitad de cancha otra vez sobre De la Cruz, la suela de su botín le pegó al uruguayo y Tello le mostró la segunda amarilla y la roja, con mucho por delante.
En la acción pareció que a Campaz le jugó una mala pasada un resbalón, aunque la suela claramente quedó expuesta e impactó sobre el jugador de River. Fue la primera expulsión desde que llegó a Central, donde había recibido 8 amonestaciones en 42 partidos.
La protesta no le valió absolutamente de nada al colombiano, a quien no le quedó otra que irse al vestuario con la mirada clavada en el piso. Pero más de la supremacía que River le estaba marcando a Central, la diferencia era de apenas un gol, por eso la presencia de Campaz era fundamental, para ver si en alguna jugada pudiera iluminarse y sacar algo de la galera. Después de esa roja el partido ya no fue más partido.
Campaz fue “el” jugador de Central en el torneo, el que marcó la diferencia, el distinto, el que resolvió partidos por sí solos. Pero en el cierre del año la vista se le nubló, su fútbol le soltó la mano y protagonizó una expulsión que terminó condenando al canalla. A los mejores le puede pasar algo de eso y esta vez le pasó a Campaz.