—Ganar la serie entonces sería lo más importante. Y después les puede tocar Suiza, tal vez con Roger Federer, en Argentina...

—Ganar la serie entonces sería lo más importante. Y después les puede tocar Suiza, tal vez con Roger Federer, en Argentina...
—¿Jugamos contra Suiza de local si ganamos?
—Si gana Suiza es acá, si gana Italia, de visitantes.
—Y... Suiza sería... (risas). No. Mejor nos quedamos acá, en el presente, no vamos a volar antes de tiempo...
Renzo Olivo (160º del ranking mundial) está viviendo una panacea tenística. Convocado para jugar Copa Davis por primera vez, el rosarino de 23 años no puede menos que ilusionarse con todo lo que pueda llegar a venir. Entonces, la charla con Ovación la cierra él, riéndose, pero poniéndole límites a esa imaginación. Antes de un posible choque de Argentina con Suiza en segunda ronda hay que ganarle a Polonia como visitante entre el 4 y el 6 de marzo. Y para esa serie fue designado. Por primera vez Olivo vestirá los colores albicelestes en el máximo certamen por equipos a nivel mundial. Toda una novedad. Incluso para él: “La verdad es que fue bastante sorpresa, si bien había tenido buenos resultados en esta parte del año no se me había cruzado por la cabeza la convocatoria”, reconoció Olivo. Y menos aún ocultó la felicidad que conlleva la citación: “Jugar la Davis es un sueño”.
—¿Ya podés describir lo que se siente?
—Sí. Mucha felicidad. Representar al país, más allá de que se puede ganar o perder, ya es un orgullo enorme. Y una Copa Davis para un jugador de tenis es un logro mayúsculo.
—¿Se te había cruzado por la cabeza estar en esta serie?
—No se me había cruzado. La verdad es que fue una sorpresa. Si bien había tenido buenos resultados en esta parte del año no se me había ocurrido. Hablé con el capitán Orsanic después del ATP de Buenos Aires (torneo que finalizó el domingo 14), después del partido con David Ferrer, pero no me había adelantado nada. Entonces no me hice ilusiones porque yo tenía que ir a Acapulco a jugar. Pero apenas me lo confirmó me bajé. La verdad es que sí, que me tomó por sorpresa.
—¿En ese momento, sobre qué fue la charla?
—Me felicitó por el año que estoy teniendo y me comentó que me iba a tener en cuenta para la Davis, pero sin decirme cuándo. Nada concreto. Después, cuando hace algunos días me llamó para ver si estaba disponible me comentó que me convocaba por mi presente y porque sabe que me gusta un poco más la cancha rápida (la que se usará en Polonia) y pensó que podía estar en el equipo. Ni lo dudé, le dije que sí al toque.
—En el ránking tenías a varios jugadores adelante. ¿Sacabas esa cuenta? Porque evidentemente pesó más la actualidad que los números.
—Sí, quizás tenía un poco en la cabeza eso, sabía dónde estaba parado. Por eso no me hice ilusiones. Soy de implementar bastante eso, para no desilusionarme después.
—Y ahora, ¿qué imaginás?
—Una muy linda Davis, ganando. Juegue o no juegue, ganar sería un orgullo enorme. Me imagino trayendo una victoria de Polonia y después, para los torneos que vienen me veo muy bien.
—¿Qué relación tenés con Leo Mayer (38º), Carlos Berlocq (93º) y Guido Pella (74º), los otros chicos que integrarán el equipo?
—Hay buena química con todos, aunque tengo una muy buena relación con Charly Berlocq desde hace unos años, él me ayudó mucho cuando tenía que empezar a jugar los torneos ATP, me dio una mano también con consejos o entrenando. Y con Guido Pella venimos en el circuito jugando muchos torneos similares, tenemos buena relación, igual que con Leo Mayer.
—¿En ese cruzarse en el circuito salen charlas sobre la Copa Davis?
—No, no es un tema que sale, además como yo nunca estuve en el equipo... Es muy individualista lo nuestro. Cada uno por su cuenta. Es así.
—¿Por dónde creés que pasan hoy tus posibilidades para jugar?
—Orsanic dijo que el primer single iba a ser Leo Mayer y el segundo iba a estar entre Pella y yo, y dependiendo de quién juegue el segundo single se verá quién estará en el dobles.
—¿No tendrías problemas en ninguna especialidad?
—No, la verdad es que me gustan las dos cosas. Habitualmente juego más singles, pero en dobles he tenido buenos resultados y creo que estoy para jugar.
—¿Qué aspectos creés que te llevaron a este momento? ¿Qué fortaleciste, cambiaste o mejoraste? Tanto de tu tenis como de tu personalidad.
—Hicimos una muy buena pretemporada con mi preparador físico, me puse objetivos claros pero a corto plazo y me concentré a pleno en el tenis. Antes no lo lograba, no estaba con la cabeza al 100% en lo que hacía y ahora lo estoy logrando. Eso me ayudó para mejorar mucho en el día a día. Y después mejoré mucho la regularidad mental que me faltaba. Pienso que eso fue clave para jugar bien en este principio de año.
—¿Con qué pensás que te vendrías contento de Polonia?
—Con una victoria en la serie. Te podría decir que jugar el single sería una felicidad enorme, pero si se pierde la eliminatoria eso no importaría. Creo que ganando la serie, incluso sin tener la posibilidad de jugar ningún punto, sería lo mejor.
—¿Era un sueño estar en algún momento en la Davis?
—Sí, es el sueño de muchos tenistas argentinos, es jugar en la selección, uno de los mayores orgullos que podés tener.
—¿Y de tu tenis qué se puede decir? A veces da la sensación que sos un jugador fuera de época, que apostás por las variantes y no tanto palo y palo, como es hoy. ¿Cómo lo ves vos?
—A mí me gusta ser agresivo pero sé que hay partidos en los que puedo usar mis variantes. Y cuando veo que algo me da resultado trato de sacarle el mayor jugo posible. Puede ser que juegue un poco distinto a varios y quizás los jugadores hoy en día son más agresivos y potentes. Pero también sé que sin agresividad y potencia hoy es muy difícil estar arriba.


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